31 may 2020

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Editorial

Más mayores que viven solos

La soledad de los ancianos es un gran reto social que debe abordarse desde múltiples planos

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El Periódico

Dos hombres mayores charlan en un banco, en Barcelona.

Dos hombres mayores charlan en un banco, en Barcelona. / JULIO CARBÓ

El 21% de la población total de Barcelona ya es mayor de 64 años, casi 350.000 personas. De ellas, un 26% viven solas, casi 90.000. Las cifras, un máximo histórico, invitan a reflexionar y abordar un fenómeno, la soledad, que no hará más que agravarse. Nuestra sociedad goza de una de las mejores esperanzas de vida de Europa. Por encima de los 80 años en los hombres y de los 86 en las mujeres. Esa diferencia por sexo también se aprecia en la estadística de las personas que viven solas, mayoritariamente mujeres y que aumenta progresivamente con la edad.

Es necesario recalcar una obviedad, vivir solo no es sinónimo de soledad. Tener una vida social activa y sentirse parte de una comunidad es fundamental para no convertir una situación vital determinada en un peso doloroso de sobrellevar. La edad comporta unos cambios innegables. Entre ellos, los círculos sociales empiezan a menguar. Ya sea por la pérdida de personas con las que se habían creado vínculos afectivos o por la lejanía de seres queridos. Por otro lado, la salud cada vez reclama más atención.

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Cabe abordar el envejecimiento de la población desde múltiples planos. Por supuesto, el de la atención sanitaria, incluyendo el apoyo psicológico. La pérdida auditiva, las dificultades en la visión u otros problemas de salud contribuyen a un mayor aislamiento. En algunos casos, la situación podría mejorar con una buena atención médica. En paralelo, hay una serie de intervenciones a medida que puede hacer más fácil y plena esa etapa de la vida. Transporte, tecnología, vivienda o actividades sociales, incluido el contacto intergeneracional, son algunos de los campos a trabajar. Es evidente que abordar el aumento de la esperanza de vida es un importante reto para la Administración pública. Acierta el Ayuntamiento de Barcelona al considerar el envejecimiento como un tema prioritario del segundo mandato de Ada Colau. Sin duda, son necesarios recursos. Pero sobre todo resulta obligado pensar, debatir y diseñar soluciones globales y positivas para una situación que solo se acrecentará.