Ir a contenido

EL LABERINTO CATALÁN

Miquel Iceta valora los resultados del 10-N.

JORDI COTRINA

El diálogo resucita al PSC

Jordi Mercader

El PSC estuvo a punto de morir, lo reconoce en uno de los textos congresuales y Miquel Iceta comentó el otro día en Via Lliure de RAC-1 que su partido (y el PSOE, también) han demostrado que en política se puede regresar del más allá. Los socialistas catalanes dan por cerrada, pues, su crisis, coincidiendo con la perspectiva de una etapa de diálogo, su escenario preferido. El PSC se movió mal en cuanto las cosas se polarizaron en Catalunya y entre Catalunya y España; su confianza en la fórmula tradicional del catalanismo político se tambaleó y no quiso o no pudo hacerse fuerte en la defensa del principio democrático por miedo a la confusión con el invento del derecho a decidir y con la idea madre de éste, el derecho a la autodeterminación.

Los indicios de una pronta recuperación del diálogo como método de hacer política son prometedores, aunque están por confirmar. En este horizonte favorable y con unos sondeos reconfortantes, el PSC simplemente renueva sus posiciones fundacionales con una frase prudente, porque sabe con qué tensión vive en el PSOE cualquier referencia a las cuestiones de identidad. "Reconocer Catalunya como una nación y España como un Estado plurinacional es nuestra manera de entender la unión y la igualdad en la diversidad". Eso se lee en el documento programático, asociada esta declaración al federalismo como solución del contencioso.

Nada nuevo, aunque algunos analistas han querido ver en esta frase un movimiento para facilitar a ERC su abstención en la investidura de Pedro Sánchez, como si los republicanos no supieran que el PSC ha militado siempre en el "Catalunya, nación" y en la España, nación de naciones de Anselmo Carretero, tenga esta expresión tantas interpretaciones como intérpretes. No hay motivos fundados para ningún apocalipsis nacionalista que vaya a enterrar la España constitucional por culpa del PSC, salvo una interesada instrumentalización de una posición clásica de los socialistas catalanes por parte de la derecha y sus altavoces mediáticos en su batalla por impedir una coalición de gobierno de izquierdas.

Mucho más trascendente podría ser la coincidencia entre la vía para encarar el conflicto catalán recogida en el documento de estrategia socialista y la reciente propuesta de Pere Aragonès. El coordinador nacional de ERC reclama una mesa de negociación capaz de pactar una propuesta que debería ser validada por el pueblo catalán. El PSC dice: llegar a un acuerdo para después votarlo. Hay todo un mundo de posibilidades entre la expresión votar una propuesta asumida en una negociación y el viejo mantra independentista de entender el diálogo como sentarse a negociar fecha y pregunta de un referéndum de independencia. PSC y En Comú Podem vienen defendiendo esta secuencia desde hace tiempo y podría ser substancial para el futuro que ERC la mantenga ahora contra los previsibles embates del legitimismo, porque aquí se intuye, dejándose llevar por el optimismo, una mayoría parlamentaria alternativa para salir del 'cul de sac'.