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CHEQUEO

Pablo Iglesias en ’El hormiguero’, el 31 de octubre pasado.

ATRESMEDIA TELEVISIÓN

Soflamas contra el Ibex y la banca

Rosa Maria Sánchez

Si Iglesias entra en el Ejecutivo deberá aprender a gobernar para el interés general, libre de un lenguaje colérico contra nadie que actúe dentro de la legalidad

Si sigue adelante el preacuerdo de Gobierno entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, Unidas Podemos tendrá que rebajar sus expectativas de acción en política económica ante un PSOE que se ha reservado el control de esta materia.

En su misiva a los militantes de Unidas Podemos para explicarles el preacuerdo, Pablo Iglesias ya les advierte de que encontrarán "muchos límites y contradicciones"  y que tendrán "que ceder en muchas cosas".

Por su parte, en la carta enviada a los militantes socialistas, Sánchez da a entender que a cambio de ceder asientos a Unidas Podemos en el Consejo de Ministros y una preciada vicepresidencia a Iglesias, el PSOE mantiene el control “en los asuntos económicos y territoriales capitales”, todo ello “cumpliendo con los compromisos económicos y presupuestarios que derivan de nuestra firme apuesta europea”.

Puede que este sea el mensaje tranquilizador que Sánchez quiera llevar a los empresarios en la clausura del Congreso Europeo de Empresa Familiar, este próximo miércoles;  el mismo día en que la patronal CEOE prevé una reunión de sus órganos de gobierno para evaluar “los últimos acontecimientos políticos”.  Y antes que todo eso, este mismo lunes, la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, prevé acudir a Barcelona para participar en la entrega de los premios Carles Ferrer Salat en el mundo de la empresa. La vicepresidenta ‘in pectore’ es portadora de la garantía de estabilidad y ortodoxia que permite al mundo de los negocios percibir un cortafuegos ante la inquietud que suscita a los empresarios las propuestas de Podemos.

Entre los inversores, no preocupa tanto el PSOE como la influencia que pueda llegar a tener Podemos en un Gobierno de coalición. Preocupan cuestiones como el impuesto a la banca, el posible recorte de parte de la reforma laboral o la subidas de algunos impuestos, sobre todo en un contexto de desaceleración económica. También preocupan las pretensión de Unidas Podemos de nacionalizaciones en el sector financiero y en el energético, o su propuesta para poner límites a los precios de los alquileres. La formación morada defiende crear una banca pública a partir Bankia, en contra del criterio del PSOE, que aboga por el escenario de privatización acordado con Bruselas.

Y de forma muy especial preocupa el lenguaje colérico empleado hasta ahora por el líder de Podemos en relación a la banca o a empresarios concretos, como la presidenta del Santander, Ana Patricia Botín, o el fundador de Inditex, Amancio Ortega, o contra todo el Ibex 35 en general. Si Iglesias entra en el Gobierno tendrá que despojarse de estas soflamas. Este lenguaje no cabe en una formación, que al entrar en el Ejecutivo debe gobernar para todos y en ‘pro’ del interés general pero no, con un lenguaje en contra de nadie que actúe dentro de la legalidad.