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IDEAS

Jane Smiley.

La edad del consuelo

Lucía Lijtmaer

"Esta semana voy a vivir en los años noventa, a ver si me centro". Esta broma entre mi amiga L. y yo parte de una aspiración, en realidad. ¿Quién querría volver a los noventa? Por supuesto, para realizar esta afirmación dejamos de lado la política internacional y local, la crisis económica, el racismo sistémico y nos centramos en lo que fuimos, en nuestra burbuja, la de la furia, los primeros grandes libros leídos y el desencanto adolescente. Lo que viene siendo la educación sentimental.

Y es a partir de ese deseo -"vamos a vivir en los noventa una semana"-, sin móvil, sin redes, en una especie de voz interior recuperada por la falta de ruido (¡el silencio!), que surge algo parecido a una voz.

En estos días de falta de ruido -más o menos-, he podido leer una serie de novelas recientes que curiosamente tienen, al menos de trasfondo, si no centrales, los años noventa planeando sobre ellas.

La primera, la más evidente, es 'Juliet, The Maniac', de Juliet Escoria, un retrato personal sobre una adolescente del sur de California, que en los años de formación, a partir de 1993, es presa de la angustia, la autodestrucción, las drogas y la autolesión. Desde los descampados que esperan a las nuevas piscinas de futuras urbanizaciones, Juliet quiere morir. Pero sobrevive.

En los años 90 el final de tu mundo tenía bordes y límites, y había que salir de casa para que te pasara algo. Lo cual no está mal del todo

La segunda es 'Pequeños fuegos por todas partes', de Celeste Ng, en la que la protagonista es una tranquila y próspera comunidad residencial cerca de Cleveland en la que varias madres e hijas adolescentes deberán comprobar qué vínculos se crean y cuales sobreviven las convenciones sociales. Y después está Izzy Richardson, de quince años, que decide acabar con todo y prenderle fuego a su casa.

La tercera, 'La edad del desconsuelo' de Jane Smiley, no está situada estrictamente en los noventa, sino un poco antes, pero trata algo que aparecerá cíclicamente entre los treintañeros burgueses del momento: ¿qué pasa en una pareja cuando se instala la idea de que este, el plan que tenías, no es exactamente lo que deseabas?

En estos días de ruido y de furia, llevo a todos estos personajes en el cuerpo, y junto a ellos, la idea de intimidad como algo propio, ajeno a lo que sucede constantemente en la prensa, alejado de la noria de la constante alarma. Y recuerdo la sensación de que el final de tu mundo tenía bordes y límites, que había que salir de casa para que te pasara algo. Lo cual, si lo pienso, no está mal del todo.  

Temas: Libros