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análisis

El presidente de EEUU, Donald Trump, en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

KEVIN LAMARQUE (REUTERS)

Trump en modo 2020

Pere Vilanova

La precampaña del mandatario de EEUU para su segundo mandato empezó al día siguiente de ser proclamado presidente en enero del 2017

Ya sabíamos que las campañas electorales presidenciales en Estados Unidos son muy largas. Las elecciones son siempre a primeros de noviembre (las próximas en el 2020), las primarias dentro de cada partido empiezan formalmente con el año electoral, en febrero, pero la “precampaña”, ah, esto es otra cosa. Cuando el presidente puede optar a la reelección, normalmente no  surgen contendientes en su propio campo, pero en el otro partido, ese año de precampaña suele contemplar una larga serie de candidaturas, a veces hasta una docena. Los candidatos gastan mucho dinero, la cosa se va despejando a trancas y barrancas, pero en ocasiones se mantiene el suspense hasta última hora, que suele ser la convención de cada partido en verano, dos meses antes del día electoral definitivo.

Todo esto no va con Donald Trump, porque ahora ya sabemos que su precampaña empezó al día siguiente de ser proclamado presidente en enero del 2017. Todos y cada de sus famosos tuits, cada uno de sus desplantes a la prensa, cada una de sus mentiras y ocurrencias están ya “en modo 2020”. Trump ya empezó hace tres años y no parará -salvo contratiempo o imprevisto- hasta noviembre de ese año. Incluso sabemos que su carácter irascible, compulsivo y narcisista le llevará a una escalada sin precedentes. Esto se nota en sus peculiares proclamas: “de inmediato expulsaremos a millones de inmigrantes en cuanto entren en nuestro país”. Un momento: ¿entrarán de millón en millón, están ya aquí, “millones”?  ¿En serio?

Excesos verbales

Pero lo más peligroso no son sus proclamas, que son ridículos excesos verbales, lo realmente peligroso son sus decisiones sobre acciones concretas. Aranceles aquí y allá, a riesgo de elevar las tensiones mundiales de consecuencias económicas impredecibles; la “guerra con Huawei”; otro portaviones en el Golfo Pérsico; acusaciones sin ningún atisbo de prueba sobre ataques a petroleros japoneses o de otros países en aguas de los Emiratos Árabes Unidos o frente a las costas de Irán. Y ahora  el envío de mil efectivos más a Oriente Próximo Medio ¿Para qué? Nadie lo sabe. ¿Son muchos o son pocos? Ni una cosa ni otra. Si quiere agitar los espantajos de las guerras “con botas sobre el terreno”, 1991 o 2003, tendría que estar hablando de varios cientos de miles de efectivos. Si es para obtener otro titular, solo le aplaudirá Netanyahu.

Trump todo esto le da igual, no tiene ni idea de lo que es una guerra (se escaqueó de la de Vietnam), ni de lo que es llevar a tu país (o a otros a la guerra). Por algunas filtraciones se sabe que el estrés a que están sometidos el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, los servicios de información  e inteligencia, o el absurdo de las “no reuniones” en la 'Situation Room', la Sala secreta para evaluar todo esto en la Casa Blanca,  es algo sin precedentes en la Historia de la presidencia.

Repasen la lista de  altos cargos que Trump ha nombrado y echado en dos años, desde los más altos niveles para abajo, y les parecerá estar en un episodio de 'Black Mirror', pero de los que dan miedo de verdad.