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LA CLAVE

Miquel Iceta en el Parlament.

ALBERT BERTRAN

Primer balazo en el OK Corral

Luis Mauri

La nítida victoria republicana del 28-A juega al escondite en los sondeos del 26-M. La tentación rigorista crece entre los duelistas del independentismo. Iceta puede recibir el primer disparo del lance Junqueras-Puigdemont

Pasqual Maragall quiso llevar la sede del Senado Barcelona… (Nota: Pasqual Maragall, el espejo ante el que presumen hoy hasta los herederos de quienes con tanto ahínco intentaron destruirlo. Difamadores de ayer, postizos plañideros de hoy. Desvalijadores de memorias inermes).

Pasqual Maragall quiso llevar la sede del Senado a Barcelona. Pedro Sánchez se propone llevar Barcelona a la presidencia del Senado. No es lo mismo, es evidente, pero hay un punto de intersección.

El sueño de Maragall, luego incorporado al programa del PSOE,  encerraba un gran poder simbólico. Representaba la España nación de naciones del socialista castellano Anselmo Carretero (1908-2002), fuente de inspiración del federalismo maragalliano. Una España moderna, abierta, plural e integradora. Una España de doble capitalidad: una vibrante red de ciudades palpitando sobre el poderoso eje basculante Madrid-Barcelona. Una España de alma urbana.

Lluvia de fango

Desde entonces ha llovido mucho, demasiado. Muchas veces, fango. El unilateralismo independentista y el inmovilismo gubernamental han desencadenado la crisis política y social más grave de las últimas cuatro décadas en España. El último cambio en el Gobierno brinda una oportunidad al diálogo territorial que no deja de ser zamarreada por los dos nacionalismos opuestos. La apuesta de Sánchez por colocar a Miquel Iceta al frente del Senado es un gesto significativo de esa voluntad de diálogo. Un guiño federalizante. La transformación del Senado en una cámara territorial requeriría un consenso que hoy se halla a años luz, cierto. Pero eso no impide a nadie iniciar el camino.

La larga batalla entre ERC JxCat por la hegemonía nacionalista amenaza con cerrar el paso. Iceta podría ser la primera víctima del duelo Junqueras-Puigdemont en el OK Corral independentista. Nada es ajeno estos días al pulso electoral. La nítida victoria de Esquerra en el 28-A juega al escondite en los sondeos del 26-M. En Barcelona se perfila un empate técnico con BComú. En las europeas, el CEO prevé un combate voto a voto con el coriáceo hombre de Waterloo. La tentación rigorista se multiplica: siempre ha sido una de las armas preferidas por los duelistas del independentismo.