05 abr 2020

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El poeta Marià Manent. 

En el mapa

Jaume Subirana

Fue George Steiner quien definió las calles y las plazas de las principales ciudades europeas como una caja de resonancia de los grandes hitos históricos de la comunidad. En general, en este eco suelen destacar reyes, batallas y glorias patrias diversas, pero también asoman de vez en cuando los escritores y la literatura.
El Ayuntamiento de Barcelona, ​​a través de la oficina Barcelona Ciudad de la Literatura dirigida por Marina Espasa, vinculada a la red homónima de la Unesco, acaba de publicar un bello 'Mapa literario de Barcelona' que ubica encima del trazado de plazas y calles domicilios de escritores (de Àngel Guimerà a Montserrat Roig y Gabriel García Márquez), libros 'barceloneses' reconocidos, bibliotecas, librerías y otros elementos literarios, como estatuas, fundaciones y bares y cafés. Búsquenlo (es gratuito) y dediquen un rato a curiosear: seguro que aprenderán cosas que no sabían, y descubrirán que cerca de donde viven o trabajan late o ha latido la vida literaria. Porque, a nuestro alrededor, lo que fue todavía está; lo que alguien en algún momento imaginó es tan cierto como el que se construir; el espacio donde alguien vivió ha quedado de alguna manera impregnado por lo que esa persona (aquí, aquel escritor) dijo, o imagino,  o escribio, o hizo. 
Para mí, por ejemplo, la estrecha y breve calle Craywinckel (si, otro militar), en Sant Gervasi, con su pizzería, la tienda de electrodomésticos, la gasolinera, es y será para siempre, además de todo esto, la extraordinaria filmación del paso de un antiguo tranvía en el que no llegué a subir jamás y, sobre todo, el piso donde vivía Marià Manent. Porque todos caminamos y miramos, pero lo que vemos no es objetivo: nuestra mirada es esencialmente subjetiva, o condicionada, y como tal puede ser enriquecida: en tiempos de pantallitas omnipresentes y omnipotentes, el gesto (con un punto anticuado) de imprimir un mapa en papel nos recuerda que la memoria y la belleza y la riqueza se convierten en un garabato, se rompen, se olvidan, sí, pero también suman y nos orientan. Por nuestro país.