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ANÁLISIS

Los jugadores azulgrana celebran el tanto de Rakitic.

MANU FERNÁNDEZ

La rutina de ganar en Madrid

Albert Guasch

El madridismo, noqueado con dos ganchos seguidos en el bajo estómago, solo puede encontrar alivio en la certeza de que la vuelta de Champions no se la jugará contra el Barça. No es por desmerecer al Ajax. Si actúa como en la ida, la eliminatoria tiene mucha vida. Pero el equipo azulgrana va convirtiendo la victoria en el Santiago Bernabéu en una función rutinaria. No lo es, porque el equipo azulgrana tuvo anoche que poner muchas veces la pierna, elevar al límite las palpitaciones y correr de forma esforzada en todos los rincones del campo. Pero es una evidencia que el Madrid de Solari, el que confeccionó Florentino Pérez, no tiene los elementos para tumbar al equipo de Valverde, rearmado como un Ejército tras los dos asaltos al templo de la Castellana.  

El Madrid es ahora una barca a la deriva, como se preveía a principios de temporada tras el cráter creado por la partida de Cristiano Ronaldo. Desde que zarpó, todo el mundo menos su presidente pronosticó que el hundimiento llegaría tarde o temprano. A 2 de marzo es una entidad eliminada de una competición, descarrilada de otra y todo su capital vuelve a situarse sobre la ficha de la Champions. La riqueza o la ruina, sin balance intermedio posible, una temporada más. 

Fórmulas variadas

Valverde, por el contrario, se lleva a los suyos de vuelta a Barcelona con la cabellera de los madridistas en la mano, alejados ya a 12 puntos de la competición liguera, rapadas sus opciones, pero sobre todo con el convencimiento de que los azulgranas tienen muchas posibilidades, y variadas maneras, de alcanzar el éxito. 

Empezó con Arthur, el futbolista que ordena el cosmos azulgrana, y lo acabó con Arturo Vidal, el que lo agita. A veces para bien, en otras para provocar una tormenta interestelar. En cualquier caso, es alguien con quien uno cruzaría el Bronx en la oscuridad la mar de tranquilo. Saltó anoche en la fase culminante para dar paladas a las aguas agitadas en que se transformó el partido. No le hizo ningún mal al equipo, pese a las muecas desaprobatorias que debieron verse en muchas casas. Ayudó a resistir.

El tuit de Shakira

El Barça se presentó dispuesto a recuperar el control que se le escurrió en la Copa,  agarrado con mayor fuerza a las cuerdas que atan los encuentros. De ahí la presencia inicial de Arthur. Es como un guante, sin él las cuerdas no queman. Pero no se explica la nueva conquista del Bernabéu sin subrayar la monumental actuación de Gerard Piqué, káiser del partido. “Mi marido, hoy, un espectáculo!”, tuiteó Shakira con precisión de cronista. Una temporada, hasta la fecha, para un documental.

Aparte del futuro presidente, Valverde es la otra figura que regresa a Barcelona con su prestigio realzado. ¿Lo necesitaba? Quizá no. Pero el microscopio azulgrana no descansa y su variada gestión de los dos duelos en territorio blanco merece ser resaltada. En ocasiones criticado, no hay que olvidarle ahora que es rutinario conquistar Madrid.