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LA CLAVE

ERC registra en el Congreso la enmienda a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado.

JAVIER LIZÓN (EFE)

¿Órdago o farol?

Enric Hernàndez

Desoyendo a sus presos, los independentistas del 1-O amagan con unir sus votos a las derechas del 155 para tumbar los presupuestos de Sánchez. Pero en política las cosas no son como parecen

A primera vista, el anunciado veto presupuestario de ERC y el aún no consumado del PDECat podrían interpretarse como la estocada final al mandato de Pedro Sánchez. Pero en política las cosas casi nunca son como parecen: los análisis precipitados conducen a conclusiones erróneas y los órdagos se acaban revelando faroles. 

El pleno del Congreso que determinará si las cuentas del Estado embarrancan o prosiguen su singladura parlamentaria, la semana próxima, será simultáneo al inicio del juicio del 'procés' en el Tribunal Supremo. Un calendario endiablado para el Gobierno y las fuerzas independentistas, pues la imagen de los presos sentados en el banquillo, por su fuerte carga emocional, no invitará al pragmatismo. Aun así, mejor no adelantar acontecimientos.

Como todas las enmiendas de totalidad a los presupuestos se votan a la vez,  las de ERC y PDECat, de seguir vivas el 13 de febrero, subirían al marcador electrónico del Congreso junto a las del PP y Ciudadanos. Las derechas del 155 y los independentistas del 1-O, conjurados para derrocar a Sánchez, aunque por razones contrapuestas: las primeras, por sus supuestas cesiones a la Generalitat; los segundos, por la ausencia de las mismas. 

Al condicionar su apoyo a una injerencia gubernamental en el juicio del 'procés', republicanos y posconvergentes desoyen a los presos que piden "desvincular" los presupuestos de su situación penal  (Jordi Sánchez) y "no dejar caer a Sánchez (Dolors Bassa). Cuando, si en verdad ansían una sentencia benévola, sería más efectivo no demandar en público que el Gobierno dinamite la separación de poderes, facilitar la tramitación presupuestaria y decidir su voto final en un par de meses, con el juicio más avanzado. 

EL GESTO

Más hábil, aunque no exenta de riesgos, es la idea de incorporar a un "relator" independiente en la mesa de partidos llamada a buscar una salida política al conflicto catalán. Aunque no se trate del mediador internacional que exigía Quim Torra, su aceptación por parte del Gobierno procura al soberanismo el pretexto para no romper la baraja... todavía. Y a los detractores del diálogo, para incendiar las tertulias.