Editorial

La importancia del MWC para Barcelona

Los problemas de movilidad por conflictos laborales son nubarrones que amenazan la permanencia del salón en la ciudad

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Llegada de los asistentes a la primera jornada del MWC del 2018.

Llegada de los asistentes a la primera jornada del MWC del 2018. / FERRAN SENDRA

Las cifras que acompañan al Mobile World Congress (MWC) son tan imponentes como su prestigio.  El mayor congreso de móviles del mundo prevé atraer este año más de 107.000 visitantes, generar 13.900 empleos temporales y un impacto económico de 473 millones de euros. Por no hablar del gran escaparate internacional que representa para la ciudad anfitriona. Barcelona puede presumir de acoger un salón de estas características, que otras metrópolis ansían.

Con el paso del tiempo, Barcelona y el MWC forman un tándem exitoso, pero ello no quiere decir que sea permanente, como ha puntualizado este miércoles el consejero delegado de la GSMA (organizadora de la feria), John Hoffman. Por primera vez, el ejecutivo ha revelado que el congreso se planteó abandonar Barcelona el año pasado debido a la tensión por el 1-O, y que tenían dos ciudades candidatas. Las consecuencias de esta decisión habrían sido nefastas para la capital catalana.

Ya sea por la situación política o por los problemas de movilidad por conflictos laborales, es habitual que las semanas previas al MWC surjan nubarrones que amenacen su celebración. Este 2019 el foco está puesto en la huelga del metro y la inestable tregua del taxi. Hasta la fecha, Barcelona ha logrado convencer al MWC para su permanencia, pero tensar la cuerda demasiado es muy arriesgado. En Madrid, los taxistas intentaron boicotear la feria Fitur. Barcelona no debería repetir imágenes semejantes.