Ir a contenido

ideas

La rapera sueca Silbana Imam.

El futuro no termina nunca

Lucía Lijtmaer

Alguien señala que el 2019 empieza bravo, hay quien habla de resistencias, hay quien recuerda 'Blade runner', dos mil diecinueve, un año del futuro, ¿qué pensábamos que era el futuro sino algo híbrido, mezclado, heterogéneo, en su mejor versión?

En estos días de fantasmas veo el documental 'Silvana', que se proyecta desde esta semana gracias a Docs Barcelona, sobre la rapera sueca Silvana Imam, filmado a partir del 2014. En él, todo se mezcla, en un caleidoscopio de intimidades millenials. Su música y su vida, su identidad y su familia. Hija de una lituana y un sirio, Silvana es producto de una Suecia muy presente, aquella que decía que doscientos mil inmigrantes eran demasiados para sostener a un país. Pero también es heredera de una tradición que no la acepta. En cuanto se presenta en una iglesia lituana, lo primero que le recriminan es que "las mujeres son las responsables de las guerras".

La rapera sueca Silvana Imam, pura rabia y compromiso, es la imagen que teníamos del futuro

Silvana, una espiga de pelo rubio al viento, pura rabia y compromiso es la imagen que teníamos del futuro: desnuda en el bosque, reclama atención, pelea todo y rapea: "Ve a besar tu esvástica de mierda", mientras se enamora por primera vez, se emborracha, mastica la vida y repite que seguirá ocupando espacios que no debería ocupar. Silvana era el futuro, escupiendo al cielo, besándose con su novia, sabiéndose antifascista, 'pussy riot', combativa.

Qué decir en estos días en los que salen fantasmas de limpiezas ideológicas, en los que parece que hay que definir, una y otra vez, quién sufre violencia, explicar hasta la extenuación -perdiendo, siempre perdiendo en el intento-, con datos, con cifras, aquello que habíamos ganado y que simplemente nos hacía mejores.

Al verla recuerdo, sin querer, el tópico que decía que la veintena es la década de estar enfadado. No sé si es cierto, pero sin duda define más a quien cree en el tópico que a un veinteañero. Prefiero mil veces la de Jennifer Egan, sobre los momentos apocalípticos: "Sí, todo está terminado. Pero aún no".  

Temas: Blade Runner