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CAMBIOS EN LA CÚPULA EMPRESARIAL

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, y su asesor Josep Sánchez-Llibre, en el Congreso de los Diputados.

JUAN MANUEL PRATS

Aquelarre de Sánchez Llibre

Joan Tapia

Quiere presidir Foment impulsando la renovación pero desde la continuidad

El relevo al frente de Foment es relevante porque Catalunya es la primera comunidad autónoma por su PIB. Todavía más tras ocho años de Joaquim Gay de Montella, los de la rebelión independentista. Gay ha defendido sin concesiones -pero sin exacerbar el conflicto- que la pertenencia a España es vital para la economía catalana. Todo el mundo se lo reconoce.

en las próximas semanas también habrá relevo en la CEOE, la patronal española que impulsó Carles Ferrer Salat, presidida durante estos delicados ocho años de crisis por Juan Rosell, el antecesor de Gay en el Foment.

Josep Sánchez Llibre aprovechó el jueves su conferencia en Nueva Economía Forum para lanzar su candidatura para presidir Foment. El primer dato es que no hay crisis Catalunya-España en el empresariado. Al contrario, Rosell ha enterrado el mal rollo entre el Foment y la CEOE de Cuevas. La prueba es que en el aquelarre de Sánchez Llibre quisieron estar Antonio Garamendi, futuro presidente de la CEOE, y Juan Pablo Lázaro, el de CEIM, la patronal madrileña. CEOE y Foment se avalan mutuamente sus relevos. Curioso fenómeno que invalida lo de que España y Catalunya no pueden entenderse.

El morbo estaba en el mensaje de Sánchez Llibre, hasta ahora más conocido como político democristiano, cercano a Duran Lleida, que como vicepresidente de Conservas Dani, la empresa familiar que lleva su hermano mayor. Sánchez se destapó (con cautela). Foment no debe hacer política sino defender los intereses de los empresarios en Barcelona, Madrid y Bruselas. Despolitizar, nada de pontificar sobre la relación Catalunya-España, asignatura pendiente de los políticos. Eso sí, hay que lograr un clima de tranquilidad que anime la inversión y el retorno de las empresas que se fueron.

También quiere que la sociedad -en tiempos en los que la escala de valores es muy cambiante- entienda el papel del emprendedor en la creación de riqueza y empleo. Sin empresas prósperas, un país no puede ofrecer el bienestar social que exigen sus ciudadanos. Y quizás porque está en campaña llegó a hablar del Día del Orgullo Empresarial.

Sánchez Llibre, expolítico, quiere ahora defender los intereses empresariales. Pero sabe que negociar es clave, que hay que influir en los legisladores y pactar, pactar. Cuanto más, mejor. Por eso la mesa presidencial de su aquelarre fue un sabroso pastel de chocolate. Además de los empresarios de Madrid, Javier Pacheco y Camil Ros, secretarios generales de CCOO y UGT; la delegada del Gobierno, la activa Teresa Cunillera; el diputado estrella del PDe.CAT, Carles Campuzano; la 'consellera' de Empresa, Angels Chacón, representante única de la Generalitat; Josep González, presidente de Pimec, la patronal enemiga; Joan Pujol, silencioso jefe operativo del Foment; Joan Hortalá, presidente de la Bolsa…

Sánchez quiere encarnar la continuidad (Rosell lo presentó), pero también la renovación. Habrá muchas caras nuevas y muchas mujeres en su junta directiva. Entre ellas, Virgina Guinda, que será una influyente vicepresidenta.

Temas: Juan Rosell