Ir a contenido

LA CLAVE

El castigo pirata de Puigdemont

Luis Mauri

Pascal está a punto de ser pasada por la quilla del PDECat. Solo una rendición incondicional ante Puigdemont podría librarla del pavoroso castigo. Quizá ni siquiera eso

Marta Pascal está a punto de ser pasada por la quilla del PDECat, su partido. Ya saben, el castigo cruel que piratas y algunas armadas, como la holandesa hasta el siglo XIX, infligían a los marineros rebeldes. Ataban con largas cuerdas al reo, lo arrojaban por la borda y tiraban de él hasta sacarlo por el lado opuesto del barco. Si se tiraba con poco brío del cabo, el condenado moría ahogado. Si se jalaba con fuerza, los crustáceos adheridos al casco le causaban horrendas heridas. Los pocos que escapaban al ahogamiento morían después o quedaban lisiados.

En su huida hacia adelante tras el fracaso de la intentona independentistaCarles Puigdemont tiene abiertos simultáneamente tres frentes de batalla. Con la justicia española, con sus socios de ERC y con la dirección de su propio partido, el PDECat.

Crecido tras la negativa de la justicia alemana a entregarlo a España por rebelión, el expresident ha acelerado su plan de supervivencia. Su objetivo es sepultar al PDECat y a ERC bajo un movimiento nacionalista de corte populista que gravite en torno a su hiperliderazgo. Movimiento superador de los partidos más culto al líder: los dos factores de la ecuación del populismo que le faltaban al nacionalismo catalán pospujolista, como señala la politóloga Astrid Barrio.

Cisma independentista

El plan de Puigdemont, que incluiría ir a elecciones en medio del fragor emocional de los juicios del procéschoca con Pascal y con Esquerra. Pascal defiende un repliegue pragmático tras el fracaso de la intentona unilateral, así como la preservación del PDECat como representante del espacio convergente tradicional. ERC también apuesta por el posibilismo, y además mantiene con Puigdemont una larga guerra por la hegemonía en el nacionalismo.

Este miércoles, se ha librado una batalla importante: el cisma  entre JxCat y ERC ha paralizado el Parlament. Y el fin de semana, en la asamblea del PDECat, Pascal se arriesga a ser pasada por la quilla. Solo la rendición ciega a la fe puigdemontista podría aplacar la ira del hiperlíder. Quizá ya ni siquiera eso: la desconfianza entre este y Pascal es enorme, y quien dirija el partido mandará en este momento clave sobre los diputados en el Congreso y sobre el presupuesto electoral.

0 Comentarios
cargando