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AL CONTRATAQUE

Asistimos a un sinfín de apelaciones que no se corresponden con ninguna cesión de las posiciones de los partidos

Estamos asistiendo a un sinfín de apelaciones a “tender puentes”, “coser” y “recoser” que, sin embargo, no  acaban correspondiéndose con ninguna cesión de las posiciones propias para lograr algún tipo de acercamiento a las posiciones del otro.

Por ejemplo, la oferta de Joan Tardà de explorar alianzas con el PSC y los Comuns es absolutamente contradictoria con el acuerdo de gobierno de JxCat con ERC que han enviado a la CUP. Y no solamente contradictoria sino incompatible. ¿De verdad se quiere llegar a algún tipo de acercamiento con los partidos cosntitucionalistas cuando se concluye el primer apartado diciendo “ahora nos toca hacer república”?

El independentismo se puede pasar la vida a partir de ahora jugando a un debate sobre los significados de ser/estar/hacer/existir/querer/caminar/desear república y lo que se quiera. Son conceptos a los que Artur Mas ha añadido además los suyos propios sobre exagerar/engañar.

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Oriol Junqueras concede una entrevista en la que dice que “no es momento de reproches” para justificar que no haya hablado con Carles Puigdemont desde la declaración unilateral de independencia. Cada uno da su punto de vista sobre las tensiones, pero por lo general acaba con una andanada de mucho cuidado contra Santi Vila.

Por otro lado Inés Arrimadas también habla con frecuencia de la necesidad de unir a todos los catalanes, pero Albert Rivera cierra toda posibilidad de un indulto. ¿No existe de verdad ninguna fórmula de acuerdo en el que una de las contrapartidas sea la de apoyar un indulto?

El independentismo sigue en el mismo juego de la oca de siempre. Ni JxCat ni ERC están dispuestos a reconocer ante la opinión pública el cúmulo de exageraciones/engaños que han venido contándonos en los últimos años.

Pactar el desacuerdo

Ciudadanos y PP están iniciando ahora su propia competición para ser el más intransigente con los líderes independentistas. Es verdad, como dice Gerardo Pisarello, que la declaración unilateral de independencia ha servido para “llevar el país a las rocas” y que como ha dicho Joan Coscubiela “si Puigdemont hubiera convocado elecciones, no hubiera habido 155”, pero sin voluntad de acercamiento no se logrará ni por asomo unir a los catalanes.

Echando mano de su experiencia sindical, Coscubiela dice que “es hora de pactar el desacuerdo”. Tiene toda la razón. Pero por ahora no se ha visto el más mínimo paso de unos y otros para hacerlo. Por ahora solamente estamos asistiendo a unos discursos vacíos que no tienen el mínimo reflejo en la realidad. En algo hay que ceder. Y habrá que empezar a pensar en qué. Si no, cada vez estaremos más divididos. Por muy tópico que sea, estamos ya claramente en el camino de dejar de ser “un sol poble”. O como se le quiera llamar.

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