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EDITORAL

Concentración para la liberación de los presos.

FERRAN NADEU

Nueva exhibición del soberanismo

Es legítimo protestar contra la prisión preventiva de los `exconsellers¿, pero es injusto cuestionar el Estado de derecho

El soberanismo volvió a demostrar ayer su acreditada capacidad de movilización. Decenas de miles de personas se concentraron en Barcelona para exigir la libertad de los dirigentes de la ANC Òmnium Cultural, Jordi Sànchez Jordi Cuixart, del 'exvicepresident' Oriol Junqueras y de los 'exconsellers' Jordi Turull, Jordi Rull, Meritxell Borràs,  Joaquim Forn, Raül Romeva, Carles Mundó Dolors Bassa. Fue, de nuevo, una  impresionante exhibición de fuerza y de civismo, que contó con una intervención grabada de Carles Puigdemont desde Bruselas y con mensajes de los encarcelados en los que criticaron con dureza a Estado español.

No cabe duda de que la prisión preventiva dictada por la jueza de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, contra los Jordis y los 'exconsellers' ha influido de forma decisiva en el debate político en Catalunya en el camino hacia las elecciones autonómicas del 21 de diciembre. El independentismo se ha amparado en la legítima reivindicación de exigir su libertad para no tratar otros temas, desde el triste papel en el supuesto exilio de Puigdemont y los otros exconsellers hasta el cúmulo de irresponsabilidades y falsedades que culminaron en una declaración de independencia que, como admitió Carme Forcadell ante el juez del Tribunal Supremo, no fue más allá de la simbología. 

Otro mensaje

La vía unilateral a la independencia ha tenido gravosas consecuencias políticas, sociales y económicas en Catalunya y ha supuesto un enorme perjuicio personal para los líderes sociales y los 'exconsellers' encarcelados que dirigieron la ruptura del orden constitucional y estatutario. Ante ello, el independentismo se afana en dibujar un Estado español autoritario y antidemocrático en lugar de efectuar la necesaria autocrítica. Es legítimo considerar desproporcionada la prisión preventiva contra los Jordis y los 'exconsellers', protestar por ello y exigir su liberación. Pero no lo es cuestionar el Estado de Derecho y presentar a España como una dictadura que lamina derechos civiles.

La manifestación de ayer manda otro mensaje: pese al jarro de agua fría de la DUI, pese a las divergencias entre los partidos, pese a los encarcelamientos, el soberanismo sigue siendo una formidable fuerza política en Catalunya. Conviene no olvidarlo cuando corresponda buscar soluciones al conflicto, que solo pueden ser políticas.