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La noticia de que el ex-presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha sido contratado por el grupo Goldman Sachs favorece los argumentos de quienes sostienen que los políticos europeos son simples marionetas en manos del poder financiero. Esta sociedad financiera fue creada por Marcus Goldman en Nueva York en 1869 y fue creciendo con el paso de los años hasta convertirse en una de aquellas entidades consideradas 'demasiado grandes para caer' que están en la base de la crisis económica que estalló en 2008.

Goldman Sachs está acusada de ser una de las causantes de aquel estallido por su participación en las operaciones vinculadas a la creación de hipotecas basura. También ayudó el gobierno de Grecia a disimular la magnitud de su déficit, actuación que está en la base de la catástrofe humanitaria y social que vive el país desde entonces.

Durao Barroso era presidente de Portugal y decidió abandonar el cargo para asumir la presidencia de la Comisión Europea. Corría el año 2004 y dirigó la Comisión durante 10 años. Un año y medio después de su sustitución por Jean-Claude Juncker ha aceptado ser presidente no ejecutivo de Goldman Sachs Internacional, con sede en Londres.

Le han llovido las críticas de quienes consideran que hace mucho daño a los partidarios de una Europa que defienda los intereses de los ciudadanos y no los de los bancos. Son críticas comprensibles. Quien ha sido durante diez años máximo representante de la ciudadanía europea no puede pretender que su opción personal sea aplaudida por millones de europeos que han visto como perdían calidad de vida mientras los dirigentes de bancos como Goldman Sachs seguían cobrando sueldos desorbitados.

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Como presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso cobraba 350.000 euros al año. Era un buen sueldo. Goldman Sachs le puede pagar hasta 5 millones de euros al año. Ante las críticas, ha respondido que "si me quedo en la política, está mal porque vivo a costa del Estado, y si me voy a la empresa privada está mal porque me estoy aprovechando de la experiencia adquirida en la vida política". "Conozco bien la Unión Europea y también conozco relativamente bien el ambiente del Reino Unido. Si mi consejo puede ser útil en estas circunstancias, estoy listo para contribuir, evidentemente", ha añadido. Contribuir a que los accionistas de Goldman Sachs ganen más dinero, claro está. Aunque sea a cambio de los intereses y la dignidad de los millones de europeos que durante diez años le pagaron el sueldo. Un sueldo quince veces inferior al que le pagarán ahora sus nuevos dueños de Goldman Sachs.

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