30 mar 2020

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La rueda

Sobre la Barceloneta

Carles Sans

Sigue pendiente que Barcelona dedique una calle del barrio a Pepe Rubianes

El martes se presentó el libro En mi barrio no había chivatos, de mi admirado amigo Arturo San Agustín, en la sede de la editorial Comanegra. Según la nota editorial, una declaración de amor de Arturo hacia la Barceloneta, que fue su barrio durante una parte de su vida. A la presentación acudieron muchos vecinos del barrio, que al final se mostraron muy reivindicativos con respecto a ciertos aspectos urbanísticos, expresándoselo a la concejala del ayuntamiento Gala Pin, también presente, que abrió el turno de palabras manifestando su agrado por el libro sin dejar de echar de menos, eso sí, que el autor no se explayase más en, según ella, un lugar tan significativo del barrio como es el mercado. Una observación fuera de lugar, dado que allí se venía a presentar y a apoyar más que a objetar lo que le falta o no al libro, que, una vez leído, no puedo dejar de recomendar a quien sea amante de la buena literatura y sensible al humanismo popular de una Barceloneta emblemática y controvertida.

Sumándome a la propensión dinámica y reivindicativa del barrio, quiero reclamar, como lo hacen las viudas de Pepe y miles de personas más, la concesión de una calle para el añorado Pepe Rubianes, de cuyo fallecimiento el martes se cumplieron siete años. Pepe vivió en el barrio gran parte de su madurez y lo adoraba, como el barrio le adoraba a él. Hace ya dos años que se reunieron más de 20.000 firmas pidiendo la calle, y ahora seguimos reclamándola, porque no hay mejor reconocimiento para un ilustre canalla como lo fue él. Al año de fallecer, las viudas pegaron sobre la placa de la calle Almirall Cervera una pegatina simulando ser una placa con el nombre de Pepe. Ahora sería magnífico que Ada Colau, además de pedir paciencia, hiciese realidad la voluntad popular de rendir homenaje perpetuo al cómico más lenguaraz, más divertido y más querido por todos.