29 mar 2020

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En acto de servicio

Josep Maria Álvarez

Entre las 150 víctimas del vuelo de Germanwings, UGT de Catalunya ha perdido a dos afiliados, uno de ellos delegado en su empresa. En nuestro dolor por todas las personas que han encontrado la muerte en el siniestro, los niños que volvían del intercambio en Llinars del Vallés, los trabajadores y directivos de las empresas que iban a participar en la feria alimentaria en Alemania, y el de todo el resto de personas que volaban a bordo del trágico avión, nuestro sindicato suma la pérdida de Francisco Javier Goñalons Sánchez, operario de AG Ibérica que se trasladaba en Düsseldorf para reparar maquinaria industrial, y de Manuel Rives Salinas, que subió en aquel vuelo para asistir a la reunión del Comité Europeo de Delphi de lo que era miembro como representante de los trabajadores y las trabajadoras. Hoy los dos están en nuestro pensamiento y en nuestro recuerdo. Como es también nuestra solidaridad y todo nuestro apoyo a sus familias y sus amigos.

Ambos iban a Alemania por razones laborales. Y Manuel, además, por cuestiones sindicales. Para defender los intereses a sus compañeros y compañeras de Delphi. Incansable, Manuel no había dejado de luchar a lo largo de todos estos años para la mejora de las condiciones laborales, por la mejora de los salarios, y como todos los sindicalistas, por el mantenimiento de los puestos de trabajo en medio de esta brutal crisis económica. Y lo hacía con un compromiso inequívoco y con un sentido de la responsabilidad que le hizo asumir las complejas tareas de representar y negociar en nombre de los trabajadores y las trabajadoras de Delphi en el seno del Comité Europeo de esta empresa del competitivo mundo de la industria auxiliar del automóvil.

Y esto es a lo que iba cuando tomó aquel fatídico avión. Iba a una de las miles de reuniones donde los sindicalistas cada día deben afrontar situaciones de dificultad, tensas negociaciones y tomar decisiones que aseguren el futuro de los puestos de trabajo. Nuestro compañero Manuel era un sindicalista de los clásicos, formados en la vieja escuela de los centros de trabajo del metal, en una fábrica donde la credibilidad se gana cada día a base de proximidad, implicación y fortaleza.

Pero Manuel también era una persona con curiosidad, con ganas de aprender y de crecer, con inquietudes que no lo permitían parar quieto ni un segundo. Manuel, que era padre de tres hijos, era muy consciente de que en el aprendizaje permanente está el progreso personal, y que la formación es la base del progreso social y colectivo, por eso había estudiado Filología Hispánica y su necesidad de saber la había encaminado hacia los estudios de Historia.

Manuel fue un ejemplo de lucha sindical y vitalidad. Un ejemplo de compromiso con el mundo que nos rodea y con las ganas de hacer que se convierta mejor para sus hijos y para los de todos. Con esta voluntad se afilió a la UGT de Catalunya y con este compromiso iba a reunirse en el Comité Europeo de Delphi en representación de los trabajadores, cuando se encontró con la muerte. Sólo tenía 52 años. Injusto, muy injusto.

La tragedia nos ha golpeado a todos. Nunca olvidaremos las 150 víctimas. Nunca olvidaremos a nuestros compañeros Francisco José Goñalons y Manuel Rives. 

Post publicado en el blog de Josep Maria Àlvarez.