Ir a contenido

La rueda

Tres millones de empleos. ¡Marchando!

Enric Marín

La promesa de Rajoy es la muestra más clara de la distancia entre la realidad y el espectáculo

La guerrilla demoscópica, los discursos propagandísticos precocinados y la sobreexposición mediática sustituyen al debate político basado en la información y el contraste pautado de ideas y propuestas. Es verdad que este ideal no ha existido nunca, pero podemos observar que, en la medida que lo que llamamos «los mercados» se esfuerza por eclipsar y desdibujar la política, el debate político más formal tiende a hacer la función de pantalla ocultadora. Se convierte en autorreferenciado y endogámico. El resultado es que vivimos una campaña electoral permanente sin evaluación real de políticas ni debate de contenidos. Todo se mueve en el terreno de la representación. La metáfora podría ser el mito de la caverna de Platón, pero todo lleva a pensar más bien en un espectáculo de sombras chinescas. A medida que el espectáculo se va alargando, el guion se hace más y más previsible. Desde esta perspectiva, el debate de política general ha sido perfectamente ilustrativo. Particularmente, las intervenciones de Rajoy, Sánchez y DuranRajoy, presentándose como una especie de Superman de la economía; Sánchez, marcando perfil sin hacer autocrítica, y Duran, suplicando diálogo y volviendo a decir que vendrá el lobo de la DUI.

Pero la muestra más clara de la distancia entre la realidad vivida y la representación política estereotipada ha sido la promesa de Rajoy de crear tres millones de puestos de trabajo la próxima legislatura. ¡Realmente insuperable! ¿Cómo lo hará? Misterio insondable. En cualquier caso, dentro de cinco años todos calvos, debe pensar este falso demiurgo de la economía. El problema de algunos guionistas es que en momentos de crisis social y política el espectáculo de las sombras chinescas puede perder capacidad de fascinación. En parte, por la importancia creciente de las comunicaciones en red.

0 Comentarios
cargando