10 abr 2020

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La clave

Mientras llega el día

Joan Manuel Perdigó

Ya que este año no escaparemos del debate sobre el Proceso, camino del 9 de noviembre lo mínimo que podemos pedir a quienes proponen alternativas para Catalunya es claridad y pedagogía. Se trata de ser un poco británicos -sin llegar a un debate en la tele Cameron-Salmond, ¡por favor!- y abordar la cuestión desapasionadamente, para evaluar y decidir (si nos dejan). Difícil, pero no imposible.

Los defensores del statu quo deberían dejar de escudarse en la ilegalidad del proceso, de comparar el Camp Nou soberanista con el Nú-remberg nazi, de azuzar rupturas familiares y otras lindezas. A la gente que está hasta el gorro no se la gana con este menú. Camacho osó moverse un poco y salió trasquilada. ¿Habrá oferta del PP o esperamos a ver si amaina? Ciutadans propone regenerar España para que no la conozca ni su madre, objetivo con el que Catalunya quedaría felizmente encajada (y asimilada). Desde Prim que se intenta. A ver esta vez.

Los de las terceras vías deberían moderar el alud de sesudos artículos para iniciados, ya sabemos que son gente muy leída. El tándem PSOE y PSC actúa hoy en Barcelona, ¿concretamos el documento de Granada, parido para salir del paso? Ha vuelto Iceta, o sea que Rubalcaba y Navarro ya tienen intérprete. ¿Y ahora qué? ¿Esperamos a que el PP abrace el federalismo? Unió, aparte de exhibir su secular biblia confederal, ¿podría desarrollar un poco más el enunciado? ¿Lo tiene hablado con alguien en Madrid? Herrera, como mínimo se entiende con Cayo Lara.

 

A los partidarios de salir corriendo, ¿podemos pedirles algo de realismo? Una Catalunya independiente es viable, pero eso no pasaría en el vacío. Hay una larga lista de contras que soslayan, empezando por el Consell Nacional de la Transició, que tras sesudo estudio augura la genialidad de que el Barça seguiría en la Liga española. Si todo tiene este rigor, apaga y vámonos.

Saber para decidir

No hay que ser un lince para prever una ruptura muy traumática y más de una década de dificultades: encaje internacional, boicot español, disfunciones del nuevo Estado… Uno puede aceptar este peaje, pero debe saberlo antes de decidir.