04 jul 2020

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¿Quién es Esteve Terradas?

Saül Gordillo

¿Dónde ha jugado Esteve Terradas? En una organización tan jerárquica y con pugnas internas como el PSC, especialmente en tiempos convulsos como los actuales, la llegada a la secretaria de Organización de un militante de perfil discreto como Terradas ha provocado un par de preguntas. ¿Quién es este Terrades? Al exconcejal de Mataró no hay que confundirlo con el dirigente socialista del Vallès Oriental y diputado en el Parlament Jordi Terrades. El Terradas de Mataró, con a, es un hombre del exdelegado del Estado en Catalunya, Joan Rangel, mientras que el Terrades, con e, es cercano a otro puntal del municipalismo socialista, Josep Mayoral, alcalde de Granollers.

Esteve Terradas, a quién Pere Navarro propone como substituto del imputado Daniel Fernández para ocupar el tercer puesto en la estructura del PSC, la secretaria de Organización, fue concejal muchos años en Mataró, con los alcaldes Manuel Mas y Joan Antoni Baron. En su último mandato municipal, que dedicó a proyectar al nuevo alcalde, se fue acercando a Joan Rangel, entonces primer secretario del PSC del Maresme. Ambos hicieron tándem, tras rechazar Terradas la posibilidad de presentarse como candidato a diputado del Parlament. Se fue con Rangel a la delegación del Gobierno de España en Catalunya, en una época en qué en aquella sede se hablaba de federalismo y de administración descentralizada, en red. Conceptos modernos, demasiado modernos con comparación con el discurso y lenguaje de la actual delegada del PP, María de los Llanos de Luna.

La segunda pregunta que surge es: ¿Será provisional o ha venido para quedarse? Esteve Terradas sabe que está para ocupar una vacante, confiados como están en el PSC en qué la imputación de Fernández se aclare rápido. Terradas es un hombre tranquilo, sin pretensiones, nada vanidoso. Una 'rara avis' de la política catalana a partir de cierto nivel. Ha jugado en campos de regional, sabe que no aspira a Champions porque es de una federación modesta, la del Maresme, y apuesta por volver a la esencia de la política de la transición, de los primeros ayuntamientos de la democracia. Defender principios y hablar claro. Coherencia y dar la cara. Así de fácil, pero así de excepcional en la actual política desconnectada de la calle.