Un encuentro irrepetible

El último vals de la familia 'beatle' cumple 20 años

  • El periodista y músico Nacho Para evoca en el libro 'Concierto para George' la histórica velada que hace dos décadas reunió a Paul McCartney y Ringo Starr con varios colaboradores de los Beatles para rendir homenaje póstumo a Harrison

Paul McCartney, interpretando ’Something’ con el ukelele en un momento del ’Concert for George’

Paul McCartney, interpretando ’Something’ con el ukelele en un momento del ’Concert for George’ / EPC

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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El último concierto oficial de los Beatles tuvo lugar el 29 de agosto de 1966 en el Candlestick Park de San Francisco. Dos años y medio después, el grupo tocó durante 42 minutos en la azotea del número 3 de la calle Savile Row frente a un público compuesto por los miembros del equipo de rodaje del documental ‘Let it be’, trabajadores de Apple Corps y algunos policías. Ya nunca volvieron a estar los cuatro juntos en un escenario.

Desde aquel día frío y ventoso, lo más parecido a una reaparición de los Beatles en directo se produjo no en una sala de conciertos sino en los jardines de Hurtwood Edge, la villa de Surrey en la que Eric Clapton celebró su boda con Pattie Boyd el 19 de mayo de 1979. La festiva ocasión animó a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr a juntarse para ofrecer una actuación improvisada (y, al parecer, notoriamente beoda) en la que faltó John Lennon, que no había sido invitado al sarao y cuyo asesinato, en diciembre de 1980, truncó ya definitivamente cualquier posibilidad de reunión.

Habrían de pasar más de dos décadas para que fuera Eric Clapton, de nuevo, quien instigara el último gran encuentro que la familia ‘beatle’ ha protagonizado sobre un escenario. Fue el 29 de noviembre de 2002, en el Royal Albert Hall de Londres. Hace 20 años. No estaba Lennon, claro. Y la presencia de Harrison, a cuyo legado estaba dedicada la velada, quedaba circunscrita al plano espiritual, para quienes creen en ese tipo de cosas. Aquel día se conmemoraba el primer aniversario de la muerte del ‘beatle silencioso’, víctima de un cáncer de pulmón con metástasis.

Preston, Clapton, Voorman, Lynne...

El ‘Concert for George’ reunió a Paul McCartney y Ringo Starr con otros músicos que desempeñaron un papel importante en la historia del grupo de Liverpool. Ahí estaba Billy Preston, que participó en las sesiones de ‘Let it be’ y ‘Abbey Road’ y se ganó el insólito privilegio de aparecer en un crédito conjunto con la banda (el sencillo ‘Get back’ / ‘Don’t let me down’ fue atribuido, en la edición original, a “The Beatles with Billy Preston”); también el citado Clapton, reclutado durante la grabación del ‘White Album’ para poner su incendiaria guitarra en ‘While my guitar gently weeps’; Klaus Voorman, amigo de los tiempos de Hamburgo y autor de la icónica portada del álbum ‘Revolver’, que tocó el bajo en discos de Lennon, Harrison y Starr; y Jeff Lynne, que produjo los dos ‘singles’ póstumos que los Beatles publicaron con ocasión del lanzamiento de ‘Anthology’ (‘Free as a bird’ y ‘Real love’). En los palcos, otros dos miembros indispensables del clan ‘beatle’: George Martin, productor legendario de (casi todos) los discos del cuarteto, y Neil Aspinall, presidente de Apple Corps y amigo de los Fab Four desde la adolescencia.

Entre los 5.800 afortunados que pudieron vivir aquella experiencia en vivo junto a Martin y Aspinall se hallaba el periodista y músico almeriense Nacho Para (1963), que cubrió el acontecimiento para EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, donde trabajaba por entonces. Para él, fan irredento de los Beatles (y de Harrison en particular) desde la niñez, aquello no era un simple encargo profesional. Más que como un cronista, admite hoy, se veía a sí mismo como “un observador babeante”, y esa condición de admirador ávido de atesorar información, recuerdos y emociones le empujó a llenar varias libretas con sus impresiones del concierto, anécdotas presenciadas o escuchadas y extractos de las muchas conversaciones que pudo mantener con los artistas involucrados en el homenaje.

Los reportajes que en su día publicó en el diario apenas recogieron una porción mínima de todo aquel material, que ahora Nacho Para ha desenterrado para dar forma al libro ‘Concierto para George’ (Lenoir), una crónica íntima pero ampliamente documentada de lo que el autor define como “el último milagro ‘beatle’”.

Del mantra al confeti

El relato exhaustivo de lo que sucedió aquella noche en el escenario del Royal Albert Hall –desde que un coro de 50 músicos con túnicas blancas inauguró la velada con un mantra en sánscrito hasta que Joe Brown la cerró cantando el clásico ‘I’ll see you in my dreams’ solo con un ukelele bajo una lluvia de confeti- constituye el hilo conductor de un libro en el que Para amplía el foco y propone un viaje, sentimental pero riguroso, por la vida y el legado de Harrison.

Nacho Para y su 'Concierto para George'.

/ Nacho Para

Con la perspectiva que dan las dos décadas transcurridas, Nacho Para sigue sosteniendo que el ‘Concert for George’ ha sido la experiencia musical en directo más relevante que ha presenciado jamás. “Yo lo guardo en mi cabeza como el mejor concierto que he visto porque la música es, ante todo, emoción. La propuesta estuvo cuidada con un mimo extraordinario, sin excesos ni salidas de tono, y todo funcionó a favor del espectáculo –recuerda-. Puedes reunir a una constelación de estrellas sobre un escenario y que no pase nada, pero aquel día sucedió todo lo contrario.

Cuatro escenas

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Si tuviera que quedarse con solo tres escenas especialmente memorables de aquel homenaje histórico, Nacho Para elegiría cuatro: la temprana llegada de George Martin a un Royal Albert Hall aún vacío y en silencio y presidido por una gran foto de Harrison (“fue un momento de recogimiento muy especial”); la insólita transición entre la solemne orquesta india que interpretó una larga pieza creada para la ocasión por Ravi Shankar y el descacharrante número de los Monty Python entonando una oda al sesenta y nueve con el culo al aire (“el mejor reflejo de la extrema dualidad que siempre caracterizó a Harrison”); la presencia de Tom Petty visiblemente abrumado por la emoción, y la conmovedora interpretación que un Paul McCartney inusualmente contenido hizo del clásico harrisoniano ‘All things must pass’.

Hubo también ausencias llamativas. La de Bob Dylan, compañero de Harrison y Petty en los Traveling Wilburys, fue sin duda la más sonada. Nacho Para reconoce haber fantaseado con ver asimismo a Leon Rusell y a Paul Simon, entre otros, aunque subraya que al final tampoco los echó en falta. La convicción de haber sido testigo y copartícipe de un acontecimiento irrepetible convierte en insignificante cualquier posible objeción. Protagonistas de aquella velada como Billy Preston, George Martin, Neil Aspinall, Tom Petty, Ravi Shankar, Terry Jones y Neil Innes ya no están entre nosotros. Todas las cosas deben pasar y la familia ‘beatle’ original es cada vez más pequeña. Como apunta Para, el día que mueran Ringo Starr o Paul McCartney, “el que quede no tendrá con quién juntarse” para llorar.