Entrevista

Lauren Beukes: la novelista que prefiere escribir sobre las víctimas que sobre los asesinos

La autora de 'Las luminosas', llevada a TV por Katherine Moss, explica el trasfondo de su novela sobre un asesino misógino que viaja por el tiempo

Lauren Beukes.

Lauren Beukes. / MIKI LÓPEZ

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Ernest Alós
Ernest Alós

Jefe de sección de Participación

Especialista en Cuando puedo, escribo sobre historia, literatura fantástica y de ciencia ficción, ornitología, lenguas, fotografía o Barcelona.

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Hace nueve años, se publicaba en España 'Las luminosas' (RBA / Mai Més), de la escritora y periodista surafricana Lauren Beukes. El libro, en el que un asesino de mujeres que viaja en el tiempo es perseguido por la única víctima que logró escaparse (pero no indemne) de sus garras vive ahora una segunda vida tras su adaptación como serie, de la mano de Katherine Moss ('El cuento de la criada'), para Apple TV. "Desgraciadamente, sigue siendo relevante su mensaje sobre el trauma que supone la violencia sobre las mujeres, y cómo afecta a sus supervivientes, obligadas a moldear la realidad tras su experiencia", explica Beukes, que ha sido uno de los grandes nombres del Festival Celsius en Avilés.

Beukes tuvo muy claro desde un principio que su protagonista no sería el asesino en serie. Que lo serían las víctimas: "Ellas son a quienes les privan de sus sueños y de todo lo maravilloso que tiene la vida". El asesino de su libro persigue a chicas 'brillantes', que tienen algo especial en su futuro que no llegará. Una metáfora de la misoginia en la violencia machista. "No creo en cambio que los asesinos sean tan interesantes. No creo que sean deban ser vistos como almas torturadas, malévolas y seres fascinantes; por eso Harper [el asesino] es un personaje pequeño, débil, patético y despreciable. Yo vengo de Suráfrica, donde tenemos una de las cifras de asesinatos machistas más altas del mundo..."

Y Beukes explica la relación entre su experiencia personal y su libro. Que va mucho más allá de la militancia abstracta. Un día, la empleada doméstica de su familia la llamó. Habían encontrado a su hija encerrada: había sido apuñalada y quemada cinco días antes y los vecinos alertaron por el olor. Aún estaba viva, pero agonizando, y tardó 40 días en morir. Beukes ayudó a la familia a llevar a su novio, capturado tras darse a la fuga, ante el juez. "Cuando lo vi allí ante el tribunal se me llevó la ira, pero mi consuelo era que al menos ese hijo de puta iria a la cárcel; hasta que el fiscal nos llamó y dijo que sería difícil porque solo tenían la declaración de la víctima, ni siquiera pruebas forenses..." El asesino se libró y la muerte se clasificó como por causas naturales. "Allí vi hasta qué punto la justicia era una ficción", concluye. Tampoco hay justicia en qué crímenes llaman la atención y cuáles no. "Hubo dos asesinatos con dos semanas de diferencia: la de una joven negra de 17 años, de la que lo único que supimos es que fue mencionado por la novia del atleta Oscar Pistorius y que murió de forma horrible, pero no recordamos su nombre, y el de la propia novia del deportista, modelo, blanca y rubia, del que lo supimos todo". "Las cosas han cambiado mucho en los medios", se congratula. Pero menos si no eres rubia y blanca. "En 'Las luminosas' busco dar ese punto de justicia que allí no encontré", concluye.

Cuando hace nueve años Beukes nos hablaba de su libro, explicaba que aunque el final dejaba la puerta abierta, no habría segunda parte, pero quizás en el futuro una serie de TV podría decidir lo contrario. Su productora y protagonista, Katherine Moss, lo está estudiando. "La serie es bastante diferente y acaba con una gran pregunta, y la serie ya es suya", contesta. En cuanto a una secuela literaria, esta vez sí tiene una idea, de momento solo en su mente. Desarrollar la historia de la mujer negra, obrera metalúrgica, asesinada en los años 40 en su historia original.

Otra injusticia, esta de la ficción y no de la justicia, es la de utilizar como protagonista al asesino en serie y no al asesino de cada día, el que vive con la víctima. "Creo que es una manera de sacarse el miedo y de que puedes ser asesinada por el hombre al que amas o al que amabas hace un año, poner el foco en el improbable asesino en serie te hace sentir quizás más segura. Y en la ficción el asesino en serie acaba siendo detenido y condenado".

Beukes siempre ha sentido que había temas que era más adecuado tratar desde la ficción, y otros desde el periodismo. Pero entonces llegó la moda del 'true crime'... "A mí me resultó devastador tratar como periodista tratar con las víctimas reales de crímenes en Suráfrica. Literariamente prefiero la ficción, y llevar justicia y dar finales a sus historias", responde.

La edición más reciente de sus obras en España es la traducción al catalán de 'Zoo City', una de sus primeras obras. Una historia de bajos fondos un Johanesburgo mágico, donde los criminales se transforman y deben acarrar consigo un animal (la protagonista, un perezoso) y adoptan alguna habilidad sobrenatural (la protagonista, localizar personas perdidas, a lo que dedica el tiempo que no invierte en practicar la estafa de la carta nigeriana para pagar sus deudas). La experiencia de los refugiados del centro de África en Suráfrica, a causa de sus conflictos o la miseria, es un elemento más de la novela. Pero particularmente interesante: solo solemos tener presente los movimientos migratorios africanos hacia nuestro norte.

¿Es muy diferente lo que sucede en Suráfrica con ellos de lo que sucede en Europa? "Los tratamos igual. La gente tiene miedo de que traigan violencia y les quiten los trabajos, les irrita cuando ven que abren comercios esos sucios extranjeros, gente de Zimbawe, de Nigeria... Cuando la culpa es el capitalismo y del colonialismo europeo que destruyó a África". Algo la ha indignado especialmente en los últimos tiempos: la diferencia de trato que ha desplegado Europa entre los refugiados procedentes de Ucrania y los que llegan de otros conflictos como el de Siria.

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Otro movimiento relevante es puramente literario: el 'boom' de autores de ciencia ficción fantasía africanos, o británicos y norteamericanos con origen africano de primera o segunda generación. ¿Aparte de su talento individual, qué pueden aportar al género? "Nuestra cultura ha estado forjado desde América, pero creo que algo que puede hacer la ficción es precisamente conseguir que nos conozcamos unos a otros, y empaticemos, y la aportación de perspectivas distintas que aporta la ficción que viene de África o de su diáspora nos ayuda a entender mejor el mundo".

El último libro de Beukes, 'Afterland' (publicado meses después de que se iniciase el covid pero escrito antes, aunque ya anticipase en él un mundo en confinamiento por una pandemia), imagina un mundo en el que un virus deriva en un cáncer de próstata que elimina prácticamente a todos los hombres del mundo. Uno de los pocos supervivientes es un chico de 12 años que atraviesa EEUU con su madre huyendo de quienes quieren apoderarse de él como un tesoro. ¿Qué quiso plantear en su creación de un mundo regido ya únicamente por mujeres? "Hay quien dice que un mundo sin hombres sería maravilloso, sin violencia... pero la realidad es que las mujeres pueden ser tan malvadas, crueles, gángsters o sedientas de poder como los hombres. Pueden ser maravillosas como Jacinda Adern en Nueva Zelanda o pueden ser como Marine Le Pen en Francia. Pero ese es el telón de fondo, el libro es una historia de una madre y un hijo cruzando Norteamérica intentando salvar a su hijo pero también cometiendo terribles errores".