'Revival' inminente

El regreso del 'quinqui sound'

  • El próximo estreno de 'Las leyes de la frontera', con música original del grupo sevillano Derby Motoreta's Burrito Kachimba, anticipa el rescate de los sonidos del cine de navajeros de los años 80

Daniel Monzón (en el centro), flanqueado por los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.

Daniel Monzón (en el centro), flanqueado por los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. / Ferran Nadeu

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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En la portada del primer elepé del grupo sevillano Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, de 2019, diseñada por el ilustrador cordobés El Ciento, aparece la trasera de un Seat 131 L, el turismo que a finales de los años 70 tomó el relevo del 1430 y el 124 como el automóvil de fabricación nacional popular pero elegante por antonomasia. El 131 fue una pieza muy codiciada por los jóvenes ladrones de coches de la época, esos delincuentes de alarmante precocidad criados en barrios de aluvión a los que se dio en llamar quinquis. Por edad, los componentes de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba (en adelante, DMBK) no convivieron con ese universo de atracos a punta de navaja, peleas en descampados, Lois ajustadísimos, melenas con la raya en medio, tiroteos y muertes por sobredosis, pero han abrazado gustosos algunos de los referentes estéticos de aquel periodo hasta el punto de etiquetar su propia música (una explosiva mezcla de ingredientes en la que lo mismo caben Triana y la psicodelia turca, el flamenco y Led Zeppelin) como ‘kinkidelia’.

“Eso salió en el local -explica José Manuel Cabrera, alias ‘Gringo’, guitarrista de la banda-. Queríamos hacer psicodelia, pero cuando escuchábamos las cosas que grabábamos con el móvil nos sonaba todo muy cafre y empezamos a decir: “Tío esto es muy quinqui”. Al final nos quedamos con la palabra para vestir el proyecto, porque ‘cafredelia’ no sonaba tan guay”.

Un paisaje muy interiorizado

Las conexiones de DMBK con ese fenómeno quinqui que puso el contrapunto sórdido a la España ilusoria de la transición van más allá de la mera etiqueta. Lo prueba el vídeo de su primer ‘single’, ‘El salto del gitano’, en el que reciclaron imágenes de la película ‘Navajeros’ (1980), de Eloy de la Iglesia. “Es una historia que tenemos muy interiorizada, no es algo que hayamos adoptado desde la impostura”, asegura Gringo. Y, señalando al cantante Miguel García, alias ‘Dandy Piranha’, añade: “Este nota va vestido así todos los días”. Dandy, melena rizada, camiseta imperio y pantalones acampanados azul claro, sonríe: “Y casi no me pegan”.

En otoño de 2020, mientras DMBK ultimaba su segundo elepé, ‘Hilo negro’ (publicado el pasado marzo), el cineasta Daniel Monzón (‘Celda 211’, ‘El Niño’) andaba enfrascado en la producción de ‘Las leyes de la frontera’, adaptación de la novela del mismo título de Javier Cercas, que retrata un triángulo amoroso en una pandilla de quinquis de la Girona de 1978. La película, explica Monzón, “recrea todo aquel mundo desde una perspectiva contemporánea. Se plantea a partir del recuerdo de uno de los protagonistas, y ese punto de vista permite reconstruir aquello de una manera romántica, idealizada”. El director quería que la música tuviera ese mismo acercamiento y buscaba un grupo actual que pudiera encajar en esa idea. “Entonces, el supervisor musical, Juan Ibáñez, me habló de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, a los que yo no conocía. Solo con oír ese nombre se me erizó el pelo”.

Una cuestión de 'feeling'

El resultado ha sido, como dicen los anglosajones, una unión hecha en el cielo. Monzón encargó en principio a DMBK una canción original para incluirla en el filme, pero en las primeras conversaciones con el grupo quedó tan entusiasmado que antes de escuchar una sola nota ya se animó a pedirles una banda sonora completa. “Daniel nos pasó el guion, lo leímos y dijimos: ‘Qué guapo, estamos dentrísimo’ -relata Dandy-. Y cuando a la semana siguiente nos reunimos con él para confirmarle que haríamos la canción, el tío nos propuso hacer la música entera. Y nosotros: ‘Claro, palante’”. “Fue una cuestión de ‘feeling’, enseguida noté que era lo que había que hacer -dice el cineasta-. Y no veas qué musicón ha salido”.

Un “musicón” que, junto con la película (cuyo estreno está previsto para el 8 de octubre), parece llamado a reavivar la llama del ‘quinqui sound’, esa amalgama de rumba carcelaria, rock aflamencado y balada calorra que impuso su ley en los radiocasetes de los barrios del extrarradio a finales de los 70 y principios de los 80 y que hoy asociamos a los títulos señeros del cine quinqui de esos años, de la saga ‘Perros callejeros’ a ‘Deprisa, deprisa’.

“La música que han hecho los DMBK tiene ese saborcillo a Chichos y a Chunguitos, pero también una cosa más rock que aparece muy poco en las películas de la época y que, en cambio, sí estaba muy presente en la vida de los jóvenes”, destaca Monzón. “El encargo nos ha permitido no volvernos locos con intentar estar todo el rato a la vanguardia -sostiene Gringo-. Sin estar anclada en el pasado, la música recupera aromas y elementos que huelen a antiguo. El barco sigue siendo nuestro, pero el viento nos llegaba de otra dirección y había que plegarse a ese viento, y ha sido un ejercicio muy interesante”.

Las Grecas o Thelonious Monk

Es un ejercicio en el que los músicos del grupo sevillano se han sentido cómodos porque todos esos sonidos que ahora recuperan forman parte de su bagaje artístico y, sobre todo, de su memoria personal. “Si has nacido en España, es más fácil que de niño tu padre pusiera en el coche Las Grecas que Thelonious Monk -explica el guitarrista entre las risas de sus compañeros-. En nuestras casas lo mismo sonaban Las Grecas que Pink Floyd, Triana, Los Chichos y Supertramp”. Y esa apelación a la memoria personal y a la tradición, añaden, está también del todo presente en la propuesta de las nuevas estrellas de la llamada música urbana como Rosalía o como C Tangana, cuyo ‘Ingobernable’ pone fondo sonoro al primer tráiler de ‘Las leyes de la frontera’ (aunque no aparece en la película).

Al hilo de esta última reflexión, el baterista Tony Picante, alias ‘Papi Pachuli’, subraya la conexión que existe, más allá de la estética, entre los quinquis del pasado y la escena trap actual, algo que ya intuyó el festival Primavera Sound cuando en su edición de 2016 propició un encuentro entre Los Chichos y PXXR GVNG. “Nosotros llevamos estas pintas pero somos tela de responsables -señala Tony-. Los que tienen hoy verdaderamente ese espíritu ‘punky’ del quinqui son los ‘traperos’. Ellos sí te la pueden liar en plan macarra”.

Crisis y contracultura

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Dandy Piranha abunda en el paralelismo y amplía el foco con lucidez. “Existe también una conexión muy importante entre esa época y esta. Tenemos unos problemas económicos y de falta de expectativas como no se veían desde hace 40 años. Vivimos en un momento de cambio social superimportante, con la revolución sexual, la revolución feminista, y al mismo tiempo hay un auge del conservadurismo y del fascismo, y siempre que ocurre eso se origina, por reacción, una contracultura. Esto es lo que pasó en la Transición y es lo que está pasando ahora, con los ‘traperos’ y con un montón de manifestaciones artísticas de las que creo que formamos parte”.

Además de la música original de DMBK, la banda sonora de ‘Las leyes de la frontera’ incluirá una “desgarradora” balada rumbera de Lin Cortés (en la estela del ‘Me quedo contigo’ de ‘Deprisa, deprisa’, apunta Monzón), así como canciones de la época: piezas de Las Grecas, Los Chichos, El Pelos (‘La grifa’), Smash, Los Canarios, Sandro Giacobbe, el ‘Let’s All Chant’ de The Michael Zager Band… Todo ello, o casi todo, formará parte de un disco que los DMBK están preparando a la manera de las bandas sonoras de Tarantino, con fragmentos de diálogo y efectos de sonido intercalados. “Va a ser algo antológico, va a volar”, augura el director. Será, sin duda, la piedra de toque del ‘revival’ del ‘quinqui sound’ que está a la vuelta de la esquina.

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