Cultura de aluvión

Un país eternamente quinqui

Berta Socuéllamos y José Antonio Valdelomar, en ’Deprisa, deprisa’, de Carlos Saura.

Berta Socuéllamos y José Antonio Valdelomar, en ’Deprisa, deprisa’, de Carlos Saura.

  • Un ensayo, el 40º aniversario de ‘Deprisa, deprisa’ y el próximo estreno de la película ‘Las leyes de la frontera’, basada en la novela de Javier Cercas, certifican la fascinación por el universo más extremo de los barrios de extrarradio de los 70 y 80

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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Si de una cosa se puede estar seguro en España es de que cíclicamente habrá un resurgimiento del interés por la era quinqui de los años 70 y 80, cuando realidad, cine y música se retroalimentaron para forjar un fenómeno sociocultural arisco y genuinamente español. De nuevo ha llegado su hora.

Poochyeeh tiene 29 años y acaba de publicar en la Editorial Inflamavle el trabajo de fin de carrera que terminó hace unos años, 'Cine quinqui. Relato de una sociedad a través de la música'. Para ella ha sido una especie de exorcismo. Algunos de sus allegados fallecieron a causa de las drogas. Y, sin ir más lejos, encontraron muerto por sobredosis a José Luis Manzano, actor fetiche del cine quinqui de Eloy de la Iglesia, en la calle donde vivía su abuela. A pesar de todo, sentía que tenía que estudiar a fondo ese mundo porque era una forma no solo de desterrar fantasmas, sino también de quitarle las telarañas y aportar una visión contemporánea. «Durante mucho tiempo, ha reinado la incomodidad en los barrios al hablar de esto, pero las nuevas generaciones nos estamos acercando de otra manera. Al fin y al cabo, vemos ciertos paralelismos con el desencanto, la imposibilidad de acceder a un trabajo digno y la necesidad de rebelarnos contra eso», relata la autora, que también lidera un proyecto musical que se llama, precisamente, Sweet Barrio

Este mes de febrero se cumplen 40 años del estreno de 'Deprisa, deprisa', de Carlos Saura, en el Festival de Berlin, donde conquistó el Oso de Oro. La obra maestra del cine quinqui español, que emite este sábado La 2, es una de las máximas referencias que ha tenido en mente Daniel Monzón a la hora de rodar la adaptación de la novela de Javier Cercas 'Las leyes de la frontera', ambientada en la Girona extrema de finales de los 70; filme que se encuentra ahora en proceso de posproducción. Tal conjunción de coincidencias nos lleva a plantearnos una pregunta: ¿por qué generación tras generación renace la fascinación por el universo quinqui

Fotograma de 'Las leyes de la frontera', de Daniel Monzón.

/ El Periódico

Reencuentro con el barrio

«Creo que en las últimas décadas hemos asistido a un reencuentro con el barrio», reflexiona Juan Vicente Córdoba, director del documental 'Quinqui Stars' (2018) y vecino de toda la vida de Entrevías, en Vallecas. «Cuando yo era joven queríamos salir de allí y poco a poco hemos ido recuperando la dignidad. Por eso me gusta que las nuevas generaciones se sientan orgullosas de ser de su barrio», cuenta. «Hemos encontrado nuestro lugar», añade Poochyeeh. «Tenemos nuestra identidad muy clara y ganas de expresarnos». 

Poochyeeh decidió que la portada de su libro fuera un fotograma de 'Deprisa, deprisa', en el que vemos a Berta Socuéllamos sujetando una pistola junto a su compañero de reparto, José Antonio Valdelomar, la misma que encabeza este reportaje. ¿La razón? Cree que es una de las pocas películas quinquis en las que el papel de la mujer es realmente importante. «En la mayoría de los casos, se trataba de un elemento pasivo, así que por eso me gusta reivindicar esa película. Afortunadamente ahora las mujeres tenemos la libertad que no tuvieron nuestras madre y abuelas de elegir y de expresarse. Ahora somos más fuertes».

Desde que, en 2009, Mery Cuesta comisariara junto a Amanda Cuesta la exposición en el CCCB 'Quinquis de los 80. Cine, prensa y calle', se ha dado cuenta de que el interés por este subgénero no ha dejado de crecer. Ahora, precisamente acaba de supervisar una nueva edición norteamericana de 'Perros callejeros' (1977), de José Antonio de la Loma. Puede que la música trap haya tenido mucho que ver con su recuperación en los últimos años, pero lo cierto es que ha creado una iconografía propia que no se agota. «Conecta muy bien con la necesidad de libertad en un momento especialmente opresivo, de las ganas vivir y disfrutar el momento, de saltarse las normas», opina Cuesta. 

El Coleta es uno de los artistas que mejor han introducido todo ese imaginario quinqui en su música, lo lleva reivindicando desde sus inicios. Mientras que el rap estadounidense ha utilizado su jerga gangsta para reafirmar su idiosincrasia callejera, El Coleta se nutre de la cultura popular de extrarradio. Es, además, un experto en cine quinqui. «Los delincuentes de aquí, ¿a quién se parecen más, al Torete y al Pirri, o a Tony Montana y a Michael Corleone?», bromea muy acertadamente. Por su parte, Estopa, que también han continuado fieles a sus orígenes de barrio, piensan que el cine quinqui fue una especie de movimiento convulso para mostrar la parte más sórdida de la transición. «Mientras se vendía una imagen ideal del despertar democrático, se hacinaba a la gente en barrios y se les excluía de la sociedad. Eso marcó a mucha gente», cuenta David Muñoz. «Se crecía en una situación asfixiante, no había escolarización y los jóvenes sentían la necesidad de escapar de todo eso, por eso era tan sencillo caer en la heroína y en todo lo demás. Mientras se hacían comedias de Mariano Ozores, 'Perros callejeros' te mostraba el lado más feo, te ponía del lado de los olvidados, que eran en realidad enfermos del sistema». 

Fotograma de 'Perros callejeros', de José Antonio de la Loma.

/ El Periódico

Hijos del agobio

«Todas estas películas exponían, en efecto, las miserias de la reforma política del país», añade Eduardo Fuembuena, autor de 'Lejos de aquí', sobre la figura de José Luis Manzano. «El cine de Eloy de la Iglesia no siempre llegaba a un sector del público sensibilizado ideológicamente que fuera capaz de priorizar la reflexión sobre el alarmismo social, lo mismo que al sistema no le interesaba que el chaval de barrio de ensanche tardofranquista se desplazara al centro de la gran urbe si no era para consumir». Juan Vicente Córdoba cree que las películas de cine quinqui nos muestran sin filtros cómo éramos desde un punto de vista muy crítico. «Son memoria viva de nuestro pasado más próximo». Su generación pertenece a la de los hijos del agobio, como el título del primer disco de Triana. Quizá por eso le emocionan especialmente dos escenas de 'Deprisa, deprisa': cuando la pandilla coge un coche para ir ver el mar y cuando el personaje de Ángela sale con la bolsa llena de dinero al descampado y se funde con el 'Me quedo contigo' de Los Chunguitos.  

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Como dice Poochyeeh, lo mejor es que por fin las mujeres se han incorporado al universo mítico del barrio, y tanto desde los márgenes como desde el 'star-system' que representa Rosalía, especialmente la del referencial videoclip de 'Malamente', demuestran su capacidad contestataria y su fuerza a la hora de romper los estereotipos y reinventarlos desde una nueva y liberadora óptica.