Crítica

Es muy fuerte, Rita

La cantante y trombonista Rita Payés presentó en BARTS su segundo disco, 'Como la piel'

Rita Payés durante su actuación en BARTS.

Rita Payés durante su actuación en BARTS. / Jordi Calvera

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"Sí, es muy fuerte: ¡es mi madre y hacemos discos juntas!". Rita Payés, cantante y trombonista, no cabía de contenta. El miércoles llenaba la sala BARTS dentro del Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona para presentar a lo grande 'Como la piel', segundo disco junto a su madre, la guitarrista Elisabeth Roma. La sala estaba todo lo llena que permiten las restricciones sanitarias. Y por la misma razón, el disco, que se publicaba ese mismo día, no estaba a la venta en formato físico a la salida, sino que colgaba en las paredes de la sala BARTS en forma de código QR por si alguien quería echarle una foto con el móvil y comprarlo online. "Si el día de la presentación no vendemos discos, ya me diréis", soltó Payés con una franqueza imposible de impostar.

Y aun así, qué fuerte. Sí. Qué fuerte que aquella chica que creció tocando clásicos del swing en la Sant Andreu Jazz Band sea hoy una intérprete tan magnética. Y que con 21 años gaste una voz tan honda, que no valdría para concursos ni 'talent shows', pero que ha tocado la fibra incluso a C. Tangana. Que toque el trombón con esa serenidad y esa hondura. Qué fuerte que madre e hija, que grabaron su primer disco de bossa nova más por hacer algo juntas que por otra cosa, hayan armado un repertorio con tantas aristas como el que sonó en la sala BARTS. Sigue presente la música de Brasil, con 'Rita' de Chico Buarque o una versión conmovedora del 'Leozinho' de Caetano Veloso, casi una nana. Y a las antípodas de tanta dulzura, la tragedia 'non plus ultra' de la más trágicas, la fadista Amalia Rodrígues. "La letra de esta canción dice que 'por una lágrima tuya me haría matar'", explicó Payés, como intrigada por la idea. Canta sin drama pero le atrae lo oscuro, lo inquietante. De un día raro que pasó en la playa de Barcelona -"no se veían ni las torres Mapfre esas, imagínate"- salió una canción igual de rara, envuelta en sonidos espectrales a cargo del guitarrista invitado, Pol Batlle, que también puso un punto de misterio a 'Loca Mente', otro canto a la extrañeza.

Tema propio

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En cambio, 'El marabino', un vals para guitarra que le enseñó su madre, con un último verso imbatible -"si has tingut sort recorda’t dels pobres i canta per ells"-, era luz y canción popular. La milonga 'Quién lo diría', escrita por ella misma, sonó triste a más no poder. Y convincente: Horacio Fumero al contrabajo y Juan Rodríguez Berbín a la percusión son maestros de las rítmicas latinas, compañeros ideales para las músicas que maneja Rita Payés. Tocaron su pequeño clásico, la versión del bolero 'Algo contigo', sin siquiera anunciarlo. En cambio, se entretuvo un buen rato en contar los entresijos de una melodía escrita por su hermano Pol, trompetista invitado a un estreno que por un momento parecía una fiesta familiar un punto improvisada.

Hoy por hoy, en Rita Payés no hay nada calculado. Todo tal cual. Y aun así, a saber hasta dónde llega. Qué fuerte, Rita.