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CRÓNICA

El Bachcelona inunda la ciudad de barroco

El festival inaugura su séptima edición, hasta el 24 de julio, con un Bach reinventado en pleno siglo XXI

Pablo Meléndez-Haddad

Václav Luks y la soprano Angela Hicks, en el Bachcelona.

Václav Luks y la soprano Angela Hicks, en el Bachcelona. / FREDERIC HERNÀNDEZ

El Festival Bachcelona 2019 se inauguró en el Petit Palau confrontando a dos colosos del barroco, Bach y Händel, a través de sus respectivas y muy diversas aproximaciones al mito de Hércules. Antes de la velada el director del certamen, el clavecinista Daniel Tarrida, presentó una séptima edición que hasta el 24 de julio se caracterizará “por sus interacciones”, según afirmó. “Haremos laboratorios con la música de Bach con Bernat Vivancos” y muchos cruces con el jazz e incluso con la samba brasileña, aunque nada relacionado con lo que movía a Bach a componer, “en alabanza y gloria a Dios”.

Con este Bach reinventado en pleno siglo XXI, arrancó el festival de la mano de 'Laßt uns sorgen, laßt uns wachen, BWV 213', también llamada 'Los trabajos de Hércules', una de las pocas cantatas paganas de Bach interpretada junto a selecciones del oratorio 'Hércules' de Händel.

El Bachcelona Consort y el Cor BZM dirigidos por el especialista Václav Luks convencieron plenamente; con una cuerda transparente, el conjunto instrumental consiguió un sonido muy en estilo, incluso por parte de las nerviosas trompas que lucieron casi siempre afinadas. El coro, muy bien preparado, a ratos sonó a gloria, especialmente en Händel, mientras que de los solistas vocales –jóvenes todavía en formación– destacaron la soprano Angela Hicks, de voz blanquecina y sin apenas ‘vibrato’, y el tenor Martí Doñate, con apreciable  control de la coloratura.