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EL LEGADO

El método López Lamadrid para triunfar en la edición

Colegas y autores propios o ajenos valoran el criterio, entusiasmo, 'fair play' y profesionalidad del malogrado editor

Elena Hevia

Claudio López Lamadrid, en su despacho. 

Claudio López Lamadrid, en su despacho.  / JOAN CORTADELLAS

¿Qué es lo que hacía grande como editor a Claudio López Lamadrid? Fallecido de improviso, como de un hachazo, el pasado viernes de un infarto cerebral, es todavía muy pronto para valorar las consecuencias profesionales de su ausencia. Para Núria Cabutí, su CEO en Penguim Random House, es una "enorme pérdida para el mundo de la edición, que dentro del grupo nos obligará a pensar en una nueva fórmula porque él es insustituible". En la hora de su muerte, y siendo como era un hombre de amistades profundas, cuesta arrancarle a sus colegas o a sus autores el valor de su profesionalidad. Como Javier Cercas, una de las grandes estrellas de su catálogo, que a la salida del funeral no tenía palabras para establecer lo que le distinguía. Unos hablan de su carismática empatía y de su capacidad de seducción, necesaria para las negociaciones, de su carácter protector con sus autores, de su sabiduría literaria -en eso no cabe la menor duda-, de su poder de seducción a todo nivel, de su imponente seguridad y elegante ‘nonchalance’ que le hacía estar como pez en el agua tanto en su casa de Comillas como en Madagascar o en la Feria de Guadalajara, en México.

Escritores y editores que le conocieron valoran así el Método López Lamadrid.

Sergio del Molino

El escritor de Penguim Random House considera que, en su caso, el factor humano y el profesional de López Lamadrid no se pueden desligar, porque todo iba orgánicamente unido: "Su forma de relacionarse con sus autores implicaba amistad, confianza, e intimidad. Yo creo que era uno de los últimos grandes editores de este país. Ahora nos damos cuenta de que solo estaban Jorge Herralde y él. Ahora, fuera del viejo editor, ya no hay nadie a su altura".

Marcos Giralt Torrente

Escritor de la competencia, Giralt Torrente, era un gran amigo del editor. "Hay que destacar que incorporó todo el canon contemporáneo de la literatura norteamericana en su catálogo. Era un editor que trabajaba siempre a favor del autor. El hecho de que prácticamente todos los editores, sus rivales en potencia, hayan acudido a su entierro es sintomático. Cuando venía a Barcelona desde Madrid me acordé de que cuando publiqué mi libro ‘Tiempo de vida’ en Anagrama, sello rival, Claudio organizó para mí una fiesta con todos mis amigos. Eso no lo hace mucha gente".

Patricio Pron

El autor argentino entró en el catálogo de Random gracias al Premio Jaén que organizaba el sello: "La trayectoria de Claudio es ejemplar por cuanto representa el tránsito que ha vivido el negocio editorial español en los últimos 20 años. Él comenzó en una editorial unipersonal más bien pequeña como Tusquets y con una enorme ligereza y facilidad consiguió situarse en un gran sello. Su contribución al conocimiento de la literatura latinoamericana en España y viceversa es un gran legado y creo que ese legado va a adquirir su importancia cuanto más tiempo pase tras su perdida".

Laura Fernández

La joven autora de ‘Connerland’, recientemente incorporada al sello, se lamenta: "Para mí era como un padre. La persona que esperas que te lea y por la que escribes. Yo no pensaba que esa figura pudiera existir y él la hizo posible. Es el tipo de editor con el que sueña todo autor. El que no solo te cobija, sino que te recuerda todo el tiempo lo mucho que le importas y lo que está esperando que escribas. Realmente es muy desestabilizador para un escritor que desaparezca alguien así porque ahora ya no hay nadie esperándote".

Jorge Herralde

El 'senior' de los 'seniors' de la edición española recuerda cuando le conoció en los tiempos de Tusquets junto a su tío Antonio López Lamadrid: "Desde entonces siempre hemos tenido una relación muy cordial. Recuerdo que cuando entró en Random, con su querencia por la literatura norteamericana que yo también compartía, tuvimos algunas discrepancias menores que no empañaron mi cariño ni el suyo, no demostrativo pero sí evidente. Siempre que me daban un premio, el primer wasap felicitándome era de él".

Luis Solano

El artífice del sello independiente Libros del Asteroide destaca ante todo el eclecticismo de Lamadrid como su cualidad más característica: "En otros sellos se puede percibir un interés exclusivo por las nuevas voces o bien por los libros más clásicos. A él le interesaban ambas cosas y eso lo hacía singular".

Eugenia Broggi

La editora del pequeño sello L’Altra señala cómo el editor le demostró que se podía ser un editor literario y arriesgado, con aires de editor independiente, dentro de un gran grupo. "Que era posible hacer política de autor y construir un buen catálogo literario (y a veces nada comercial) a pesar de las presiones de facturación de una empresa grande. Claudio era todo un director literario con mil compromisos, pero para él los libros siempre estaban en el centro, lo eran todo, enloquecía por los manuscritos con alegría y contagiaba -más que las ganas de contratar algo- las ganas de leer ese libro que en aquel momento le obsesionaba".