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ENTREVISTA

Benjamin Clementine: "Quiero expresar vida"

El cantante y pianista británico trae este miércoles a la sala Razzmatazz su exuberante segundo disco, 'I tell a fly'

Jordi Bianciotto

El músico británico Benjamin Clementine

El músico británico Benjamin Clementine

Después de estrenarse con el ovacionado ‘At least for now’, Benjamin Clementine expande su aura de creador único y ambicioso con ‘I tell a fly’, una obra llena de metáforas sobre el estado del mundo con banda sonora de canción pop neoclásica. Hablamos con el cantante, pianista y compositor británico, de 29 años, en vísperas de su actuación, este miércoles, en Razzmatazz (festival Guitar BCN).

¿Un disco muy pensado antes de su materialización en el estudio?
Sí, un disco complicado de construir porque no es sobre mí sino que expresa una preocupación social. Por desgracia, tengo la sensación de que no ha llegado tanto a la gente como el primero. Es una pena.

¿Cree que el público no lo entiende?
Parece que así es. Pero para mí la música no es tan solo algo que dura unos instantes. Cuando yo me haya muerto, mi música seguirá ahí sonando. No pasa nada, está bien.

Es un disco que parece sobrevolar los géneros musicales: hay influencias clásicas, pop, rastros de soul y jazz.
No pienso en las categorías de la prensa musical cuando hago música, sino en lo que trato de expresar. El periodismo tiende a poner las músicas en unos compartimentos políticos y no creo que eso cuadre conmigo.

¿Qué desea expresar con su música: belleza, emoción o algo que puede sonar pretencioso como es el espíritu de los tiempos?
Quiero expresar mi momento en este mundo. Quiero expresar vida. Esta es mi principal preocupación. Y la manera como expreso es hermosa porque me gusta lo que hago.

Hay una figura, un alienígena o un viajero, que parece guiar el disco. ¿Usted?
Es una metáfora que se inspira en la vida, el movimiento, el tiempo, la sociedad en el siglo XXI… Me expreso metafóricamente porque no soy un político, sino un artista. Este disco es así, y al mismo tiempo, quiero pensar, muy directo.

¿Diría que las turbulencias sonoras que atraviesan las canciones son un reflejo de los fenómenos políticos actuales en Europa y Estados Unidos?
Este disco es el fruto de los tiempos que vivimos. En Europa, en América... Cada día nos despertamos oyendo noticias sobre muchos temas y este disco es un intento metafórico de captar ese momento. Está la figura del nómada, del viajero, del vagabundo… ¡Todos lo somos! Colón, llegando a América, y Picasso, viajando a París, una ciudad en la que yo también viví. Como Van Gogh. Para mí, esa es la quintaesencia del arte, a partir de la cual el artista trata de abarcar todo el conocimiento.

La canción que lo cierra, ‘Ave dreamer’, transmite esperanza.
Así es, porque todos nosotros luchamos a través de ella. Como hizo Benjamin Franklin. También Obama transmitía esperanza: "Yes, we can". Esperanza, esperanza. Siempre. El sentimiento de que puedes hacer lo que quieras hacer. Esta semilla está en todos nosotros.

¿Cómo nace una de sus canciones?
Las de este disco las escribí con un clavecín y con piano, pero antes de eso cada canción fue un poema. Así nacieron.

¿Diría que en esa importancia del texto hay un influjo de la canción francófona, de Ferré o Brel, que descubrió en sus años en París?
Por supuesto, aunque pienso que el poeta es un artista que desgraciadamente no ha podido transformar sus versos en música. Si pienso en Bob Dylan o en Jacques Brel, veo una semejanza con mi trabajo porque sus textos miran también hacia atrás, hasta Charles Baudelaire o Arthur Rimbaud. Sus palabras eran tan poderosas porque las dijeron en el momento correcto.

Al mismo tiempo, en su música hay un componente pop y una teatralidad. ¿Le interesan iconos como David Bowie o Freddie Mercury?
Sí, porque no eran solo cantantes: eran poetas, artistas, crearon algo que iba más allá de ponerse ante un micrófono y cantar. Leonard Cohen era muy poético y le admiro, pero creo que Bowie se expresaba en otros grados y formas, y por eso fue más admirado. Lo mismo con Mercury, que era la definición de la expresión; se expresaba a su manera aunque la gente no tolerara la homosexualidad. A él eso no le importaba. Tenía esperanza, creía que llegaría un día, en el año 2018, en que la gente le amaría. No pensaba en sí mismo, sino en el futuro. Eso es lo que separa al artista del cantante.

Cuando publicó su primer disco le preguntaban más por su historia personal, por esos años de trotamundos en las calles de París, que por su música. ¿Se siente ahora un poco liberado?
Entiendo que mi historia interesara porque es distintiva, especial, y es un ejemplo de esa idea de esperanza. Pero los medios escribieron mucho sobre eso y se olvidaron de que soy un artista. Con este disco estoy hablando más de mi musicalidad. Está bien, es normal.