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ENTREVISTA

Carla Bruni: "No sé qué idea tiene la gente de mí"

La cantautora presenta el viernes en el Palau su disco de versiones 'French touch', dentro del Festival del Mil·lenni

Jordi Bianciotto

La cantautora francesa Carla Bruni

La cantautora francesa Carla Bruni / REUTERS / CARLO ALLEGRI

Carla Bruni reapareció este otoño en el mercado discográfico con ‘French touch’, un trabajo en el que lleva a un terreno intimista, con aromas folk, jazzísticos y latinos, 11 canciones anglosajonas de todos los tiempos, de Henry Mancini a AC/DC. Tres años y medio después de su debut barcelonés, la cantautora, exmodelo y exprimera dama francesa, presenta su nuevo repertorio este viernes en el Palau de la Música (21.00 horas), dentro del Festival Mil·lenni.

Así que ha decidido descansar como compositora y hablar a través de canciones de otros autores. Exactamente. Fue cosa de David Foster, el productor, que era entonces el responsable de Verve, mi sello en Estados Unidos, especializado en jazz. Vino a verme al concierto que di en Los Ángeles en la anterior gira y me dijo que le encantaba mi voz pero que era una pena no poder comprender mis textos en francés, por lo cual me pidió que escribiera canciones en inglés. Y eso yo no puedo hacerlo. Lo intenté durante muchos años y no fui capaz. Así que me planteó: ¿por qué no hacer un disco de ‘covers’? Como tenía muchas ganas de trabajar con él, acepté.

Parte del disco se grabó en los históricos estudios de Capitol, de Los Ángeles, con músicos de prestigio como Jim Keltner o Dean Parks. ¿Buscaba un determinado clima de álbum clásico? Sí, una atmósfera que David fue capaz de construir y que ligaba con el espíritu de las canciones. Gracias a David pude contar con esos músicos fantásticos.

¿Cuál es la clave para entender la selección de las canciones? No hay una clave. Son canciones para ser escuchadas, no hace falta entenderlas. No es un trabajo intelectual. Tan solo es una serie de canciones para oír por placer, nada más. Si te gustan, estupendo. Si no, no pasa nada.

El disco se abre con ‘Enjoy the silence’, de Depeche Mode. ¿Nos está diciendo que la música a veces es ruido ambiental y que es mejor disfrutar del silencio? No, más bien que las palabras pueden ser peligrosas, más que la música. Las palabras se pueden utilizar para mentir, no siempre son algo bueno, ¿sabe? Y esta canción es quizá hoy más necesaria que nunca, porque actualmente la gente habla mucho.

Adapta ‘Miss you’, de los Rolling Stones, con violines de ‘disco music’ antigua y una guitarra española. Le gusta transformar las canciones. Sí, me encanta. Una canción puede convertirse en algo distinto, ese era el reto permanente en todo este disco. De los Stones me gustan casi todas sus canciones, es muy difícil elegir, y me quedé con esta adaptación por ese sabor latino, hispano, que conseguimos imprimirle.

‘The winner takes it all’, de Abba, sin el ritmo pop original, queda desoladora. ¡Es que es una canción muy triste, sobre una pareja que acaba de romper! Me gusta el folk y con ese tratamiento puedes sentir la crueldad de esas estrofas. Me encanta Abba, sobre todo para bailar, pero esta canción es otra cosa.

¿Y qué le atrae de ‘Highway to hell’, de AC/DC? Es una canción perfecta de música metalera y me gustó tratarla como una canción de jazz, fue divertido y de este modo puedes prestar más atención a la letra. Me gusta la versión original de AC/DC, pero aquí quisimos hacer una versión femenina de la canción (ríe).

¿Femenina? ¿Se identifica con el mensaje de estar “en la autopista hacia el infierno”? Bueno, ¡prefiero estar en la escalera al cielo (‘Stairway to heaven’)! Para mi generación, Led Zeppelin fue una banda muy importante. Aunque para una banda de metal, estar en la autopista hacia el infierno es algo bueno.

Convierte ‘A perfect day’, de Lou Reed, en un vals. Un pequeño vals, sí. Podría haber elegido cualquier otra canción de Lou Reed, desde The Velvet Underground a las del disco con John Cale, ‘Songs for Drella’, por ejemplo. Mi álbum favorito seguramente sea ‘Berlin’, un disco muy oscuro. Tuve la oportunidad de conocerle hace unos pocos años. Un buen amigo mío era a su vez amigo suyo y quedamos una vez para comer, con mi marido, Lou Reed y su esposa, Laurie Anderson. Era un gran hombre que tuvo una infancia muy complicada. Quizá arrastraba un dolor lejano que venía de ahí.

¿Cómo fue lo de contar con Willie Nelson en ‘Crazy’? Pues fue tan sencillo como grabar la versión, mandársela y preguntarle si le gustaría cantar en ella. Entonces ocurrió algo increíble: ¡me contestó que sí! Cantó su parte y me la mandó. Me gusta el country, esta canción en particular y la versión que hizo Patsy Cline.

Han pasado cuatro años y medio desde el disco anterior. ¿Le ha costado encontrar el momento para concentrarse y hacer el disco? No, solo que yo soy bastante lenta haciendo las cosas. No soy muy rápida, no.

¿Volverá a grabar canciones propias en francés? Sí, seguro, porque este es mi principal trabajo, componer canciones. Ser vocalista e interpretar canciones legendarias como las de este disco es increíble, pero me gusta componer. Y para escribir, definitivamente, mi lengua es el francés. Un poco el italiano también. Pienso en ambos idiomas, y si estoy en Italia una temporada acabo pensando e incluso soñando en italiano. Y en cuanto al inglés, para cantar me está bien. Nunca he intentado cantar en español, podría probarlo.

Debutó con ‘Quelqu’un m’a dit’, hace ya 15 años. Después de cinco discos, ¿cree que el público ve en usted a una artista consolidada? No tengo ni idea de cómo me ve la gente. ¿Quizá usted podría decírmelo? Yo no tengo percepciones sobre eso.

Bueno, se supone que esto es una entrevista en la que es usted quien responde unas preguntas. Oh, pero no hay reglas en las entrevistas, ¿no? Sea como sea, si me pregunta qué idea creo que tiene la gente de mí, no lo sé.

En este tiempo, y después de una primera gira internacional, ¿ha aprendido a sentirse cómoda en el escenario? En los conciertos se mezclan muchas sensaciones y emociones, y yo no utilizaría la palabra ‘comodidad’, pero sí que puedo decir que me encanta estar en el escenario, es un lugar hermoso.

Vuelve a Barcelona tras actuar en el 2014 en el Festival de Pedralbes. Lo recuerdo bien, fue el último concierto del ‘tour’, en un lugar fantástico y ante un público encantador. Esta vez vendré con dos músicos más, violonchelo y batería. Repasaremos muchas de las canciones de este disco y algunas de mis trabajos en francés. Será algo íntimo y cálido, o eso es lo que intentaré.

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