Ir a contenido

NOVEDADES EDITORIALES

Regresa Anarcoma, el icono trans de la Barcelona canalla

Nazario celebra los 40 años de un mito del cómic 'underground' con el que retrató la bohemia sórdida de sexo, drogas y alcohol de los 70 y 80

Anna Abella

Nazario, con tres amigas travestis que participaron en la celebración de los 40 años de Anarcoma, este miércoles en el restaurante Ocaña de la plaza Real.  

Nazario, con tres amigas travestis que participaron en la celebración de los 40 años de Anarcoma, este miércoles en el restaurante Ocaña de la plaza Real.   / ÁLVARO MONGE

Vestidas para la ocasión -con minifalda de lentejuelas y larguísimas y morenazas pestañas, una; minivestido de leopardo rosa, antifaz dorado y brillantes botas rojas hasta el muslo, otra, y turbante y coloreada y ecléctica mezcla de prendas, la tercera-, tres dicharacheras e irreverentes amigas travestis de Nazario animan la fiesta con una rifa de litografías de Anarcoma, la heroína detective trans, mitad Humphrey Bogart, mitad Lauren Bacall, icono del cómic ‘underground’ y homoerótico. A través de ella, el dibujante retrató hace 40 años aquella Barcelona sórdida y canalla, de juergas de sexo, drogas, alcohol y homosexualidad, de finales de los 70 y 80, que tan bien conoció. 

Es la noche del miércoles en la plaza Real, a un paso de las ventanas de su propia casa, y Nazario está en su salsa. Le rodea su gente, sus amigos, amigas y la memoria de los que ya no están: su novio Alejandro o su íntimo y malogrado Ocaña, fallecido en 1983, por el que recuerda que sintió un “flechazo” cuando lo conoció, y que hoy da nombre al restaurante que cobija la presentación de Anarcoma, un personaje que rompió tabús con sus viñetas de sexo explícito y homosexual desde las páginas de la mítica revista ‘El Víbora’

EL SEXO

“En ‘Anarcoma’ se follaba mucho y uno no podía dejar de pensar que esto lo dibujaba alguien que follaba mucho”, recuerda sin cortarse el escritor Javier Pérez Andújar, que hace los honores en el acto. “Hasta un papa, ¿no?”. “Fue casualidad -sonríe Nazario-. Aún no lo era. Luego se hizo vidente y papa, el Clemente del Palmar de Troya. Yo me movía por aquel mundillo se Sevilla ligando por los lavabos de la ciudad y todo el mundo lo conocía y tuvimos relaciones, sí”. “Pero hoy todos hemos cambiado. Entonces tenía 30 años y ahora 73, y a mi edad las pautas sexuales no funcionan igual. Y las pastillas me dan dolor de cabeza horroroso, así que sigo sacando partido al sexo lo mejor posible”, confiesa a una entregada concurrencia. 

ÁLVARO MONGE

Momento de la rifa, con Nazario sentado, hablando con Pérez Andújar y flanqueado por los editores de La Cúpula, Emili Bernárdez (fondo), y Laertes (Jacob Suárez). 

Y, como padre, defiende a su criatura, un espíritu libre que vive sin prejuicios y como le da la gana: “Bueno, hay alguna viñeta en la que no se folla. Hay entreactos, porque si no, sería como una película porno y a mí no me gustan. A mis amantes, sí, pero yo suelo estar de espaldas a la tele cuando ellos lo miran... Yo no hago pelis porno porque solo follan y no hay aventuras. En ‘Anarcoma’ el sexo se da cuando corresponde y hay aventuras y parodia y gags de humor”. 

Y como prueba de ello lucen sobre la mesa las dos novedades editoriales que presenta: un volumen de lujo, publicado por La Cúpula, que reúne la obra gráfica completa de ‘Anarcoma’, con una nueva aplicación del color, y el libro ‘Nuevas aventuras de Anarcoma y el robot XM2’ (en Laertes), donde novela una historieta que nunca llegó a dibujar. Ahí está la detective travesti en los bajos fondos de las Ramblas y el barrio chino, con los transgresores personajes que la rodean: los caballeros de la orden de San Reprimonio, el profesor Onliyú, su amigo Jamfry y, sobre todo, el calvo y velludo robot XM2, “macho al 100%”, que se convierte en una desenfrenada máquina sexual cuando le presionan el ombligo. En la novela, revela, “se enamorará del robot XM3, se irá afeminando y soñará con operarse y convertirse en mujer”.   

“Anarcoma, aquel 'travelo' con gabardina, era un inadaptado, como todos nosotros entonces, por eso era uno de los nuestros -apunta Pérez Andújar-. Era como un tumor anárquico y de libertad que le salió  a la cultura”. Y que, aunque primero debutó en la revista ‘Rampa’, eclosionó en ‘El Víbora’: “Un acierto y un bombazo de Josep Maria Berenguer, que apostó por la cantera de dibujantes ‘underground’ que no éramos profesionales pero teníamos muchas tablas, como Mariscal, Ceesepe, El Hortelano, Max... Yo era ‘la tieta’, porque era el mayor, ya tenía 30 años y la mayoría rondaban los 20”.  

“Pero hoy día, cuando en la calle y la tele todo es violencia, guerra, palizas a mujeres... no comprendo que aún se quiera tapar el sexo, que es algo natural, que todos llevamos dentro”, denuncia tras comentar que la transgresora Anarcoma sí se editará en Francia pero no en Inglaterra y Alemania, donde le han dicho que “no es la época más adecuada para publicarlo”.“Es aberrante”. 

La que también ha cambiado es Barcelona que, según Nazario, “en el siglo XXI se está transformando por esta invasión del turismo, en la que aumenta la corrupción y todo el mundo quiere ganar dinero a costa del turismo”. Una ciudad que también reflejan sus memorias, cuyo primer volumen publicaba hace un año  (‘La vida cotidiana del dibujante underground’, en Anagrama), extraídas de las miles de páginas que a modo de diario viene escribiendo desde niño. Aunque, revela, en el colegio de curas no. “Temía miedo a que lo descubrieran y vieran mis pecados y confesiones. Lo viví como un homosexual reprimido. Me confesaba pero en realidad no me enteraba de nada. Un amigo muy mariquita, que lo vivió con total libertad me contó con los años que él se había hinchado a follar con todos los tíos del colegio que a mí me gustaban”. Mucho material memorialístico tiene aún por publicar, pero lo deja claro. “En mi testamento digo que cuando me muera destruyan los diarios y las fotos y vídeos íntimos, así mi novio estará tranquilo”.