CRÓNICA

Mireia Farrès brilla en el homenaje a Zoltán Kocsis

La trompetista y el pianista Deszö Ranki dieron fuerza al concierto de la Filarmónica Nacional de Hungría en el Auditori

La trompetista Mireia Farrès.

La trompetista Mireia Farrès.

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César López Rosell
César López Rosell

Periodista

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Días antes de su muerte a los 64 años, el pasado 6 de de noviembre, el pianista, director y compositor húngaro Zoltán Kocsis comunicó a Ibercamera que su médico le había impedido iniciar su gira con la Filarmónica Nacional de Hungría. En el mensaje añadía que su sustituto en la dirección, el maestro János Kovács y el pianista Dezsö Ranki, garantizaban el proyecto “mejorando incluso”, dijo, su propia aportación. La promotora se limitó a seguir el deseo del que había sido su fiel colaborador durante 30 años, pero presentando los cuatro conciertos del ‘tour’ en España como un homenaje a su figura con la luminosa incorporación de la trompetista solista de la OBC, Mireia Farrés.

Los resultados de la cita de la noche del lunes en el Auditori han confirmado que el criterio aplicado para cubrir tan dolorosa ausencia ha sido el idóneo. Para que ello se haya producido así han jugado a favor varios elementos. El primero es el de la absoluta implicación de una formación muy ligada al que había sido su titular desde 1997. Los músicos se han mostrado fieles al legado de Kocsis, sobre todo en la forma de interpretar un repertorio con piezas del clasicismo vienés. El segundo factor importante ha sido el de la buena elección de los solistas para recrear las partituras en las que se requería su concurso.

CONSOLIDADOS MÚSICOS LOCALES

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Una vez más se ha demostrado el interés que despiertan  las actuaciones de consolidados músicos locales, como es el caso de Farrés, una artista con un importante currículo en el que figuran tanto los conciertos de cámara como los de invitada de orquestas de primer nivel. Este tipo de experiencias permiten poner en valor trayectorias como la de la trompetista de Santpedor, a quien correspondió abrir el programa con el ‘Concierto en mi bemol mayor’, escrito por Haydn en 1784 para el instrumentista Anton Wiedinger, inventor de una nueva trompeta que permitía tocar con gran pureza y precisión todos los semitonos en una extensión de dos octavas.

Mireia respondió con creces al reto de la popular partitura explotando con virtuosísimo las capacidades melódicas y líricas, pletóricas de cromatismos, de la obra. La interpretación suplementaria del ‘Ave María’ de Schubert, fue su brillante contribución al tributo a Kovacs muy bien coordinada con la orquesta. Por su parte, Ranki exhibió una gran compenetración con sus compatriotas en la recreación del ‘Concierto para piano número 9’ de Mozart, desplegando con maestría el carácter cantable de la partitura. La interpretación de la popular ‘Sinfonía, número 41, ‘Júpiter’, a cargo de la orquesta fue sencillamente impecable con una cuerda homogénea y el espléndido rendimiento dentro de un equilibrio global de los instrumentos de viento. Un buen homenaje al maestro desaparecido.