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MÚSICA DIRECTA

Màia, entre la satisfacción y la ambición

El grupo aportará la nota pop-folk a la última jornada del Festival Biortime, que se celebra en el pantano de Sau

DAVID GARCÍA MATEU / BARCELONA

Màia interpreta en acústico el tema A contrapeu. / MÒNICA TUDELA / DAVID GARCÍA

Todo empezó en Internet. Pero donde crecen, dicen, es sobre los escenarios. Un anuncio en el portal Atiza hizo que Marina Prades se interesara por cubrir el puesto de cantante que ofrecía el compositor Gus Wallin. Quedaron, y a pesar que el cásting estaba ya cerrado, Gus le dio la oportunidad de prepararse alguna de sus canciones. "Fue amor a primera vista", comenta Prades. El puesto era suyo, y desde el nacimiento del grupo en el 2012, Màia, ya no se han separado nunca. El domingo cerrarán el Festival Bioritme, que se celebra en el pantano de Sau, con los temas de los dos discos que han publicado hasta ahora, 'Miracles ambulants' y 'Estels a les butxaques', y su último 'single', 'A contrapeu', que interpretaron en acústico para el Música Directa de EL PERIÓDICO. 

Wallin cree que hay "un par de estilos que predominan en el panorama catalán: la música festiva y popular de vientos y la corriente musical más recitada". Y no es por caer en tópicos, pero Màia parece situarse a medio camino de ambos con su pop-folk. "Nosotros encontramos necesario sentarse, escuchar tranquilamente nuestra música, leer la letra, sentirla...", reconoce Wallin. Una vocación intimista que no reprime las ganas de Prades a dar "potencia al directo y dejarse la piel sobre el escenario".

EVOLUCIÓN Y FÓRMULA

"El primer disco ['Miracles Ambulants'] casi ni lo planteamos", recuerda con una sonrisa Prades. La inspiración fue lo que les condujo a ganar un concurso, grabar una maqueta, fichar por una discográfica y lanzar un disco que "era como la explosión de todo lo que éramos nosotros", según la cantante. En el segundo, 'Estels a les butxaques', ya maduraron más las ideas en busca de una mayor homogeneidad. Ahora, apunta Wallin, la fórmula a seguir se centrará en "consolidar el estilo propio". "Luego ya llegaremos a alguna parte o nos quedaremos en el camino, pero nunca nos cansaremos", añade.

Saben que se mueven junto a una enorme cantidad de grupos emergentes. Un contexto en el que Wallin sitúa a Màia dentro de "la segunda o tercera división del panorama de la música en catalán". "Hay que ser muy objetivo en estas cosas; está muy bien la ambición, pero también hay que saber parar y pensar en lo que estás haciendo; encontrar el equilibrio entre la satisfacción y la ambición". Una avidez que, de todas formas, ya les hace pensar en un tercer álbum: "No nos queremos dejar mucho tiempo de margen; nuestra esencia es la hiperactividad musical", confiesa el músico, que paga sus facturas trabajando en el márketing publicitario.

Aunque ambos hubiesen preferido grabar sus canciones en la época de los cassettes, en el contexto actual no les va nada mal y no hacen más que subir peldaños en las plataformas de música virtual como Spotify. "Los pequeños logros que estamos consiguiendo nos están ayudando mucho", asegura Marina. Sus letras cada vez suenan más en las radios e incluso en  escenas clave de las series de televisión, como el capítulo final de 'La Riera'.

LA MAGIA DEL DIRECTO

Wallin sabe que la idea de que "el público es soberano" está algo manida, pero aun así, se le enciende algo en los ojos cuando explica que el público canta sus letras en los conciertos. "¡Se las saben!". Marina comparte ese entusiasmo: "Es ver en primera persona el factor fan, descubrir que hay gente que te sigue no porque sean familiares o amigos sino porque realmente les gusta lo que hacemos. Es una especie de vínculo con la otra persona, un trasvase de magia sin conocernos el uno al otro".

Esta magia será de la que intentarán impregnar al público que asista al Festival Bioritme. La cita, que se celebra en el pantano de Sau del jueves al domingo, combina la filosofía del activismo social, la salud natural y la ecología. Por sus tres escenarios pasarán más de 50 grupos y disc-jockeys, entre los que destacan Talco, Els Catarres, Eskorzo, Buhos o Aspencat como cabezas de cartel.

Temas: Música