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Julieta Venegas, a su manera

La cantante mexicana combinó pop y raíces en la presentación de `Algo sucede¿ en el Liceu, dentro del Suite Festival

Jordi Bianciotto

Julieta Venegas. en el Liceu, dentro del Suite Festival.

Julieta Venegas. en el Liceu, dentro del Suite Festival. / FERRAN SENDRA

El pasado verano, Julieta Venegas pasaba por Cap Roig mostrando algunas canciones de ‘Algo sucede’, antes de su edición, dando a entender que las oscuridades de su disco anterior, ‘Los momentos’, quedaban atrás y que el acordeón regresaba a su vida con su colorido y su alegría. Pero, después de todo, el disco representa más bien una síntesis de la Venegas luminosa y la de interiores, la acordeonista folclórica y la ensayista pop. Ambas facetas de la cantautora de Tijuana, y algunas más, se mostraron este domingo en el Liceu, dentro del Suite Festival.

Venegas tiene un don para saber gustar al gran público dejando un rastro duradero con sus melodías ingeniosas y sus textos confesionales, más allá del ‘hit’ de vuelo breve. Está en el corazón del ‘mainstream’, pero a su manera, y ahí, ‘Algo sucede’ es un logro que funde inquietud e instinto popular. Quizá sea un modelo para Dom La Nena, que abrió la sesión: nómada de raíces brasileñas, sustentada en el violoncelo, la percusión y el auto-‘sampler’, se las apañó para que el Liceu prestara atención a sus canciones ocurrentes, ampliadas con una cita a Violeta Parra (‘Gracias a la vida’).

¿UN SACRILEGIO?

Apareció luego la mexicana con su banda y el agraciado pulso pop de ‘Esperaba’, una de las ocho canciones nuevas que incluyó en el repertorio. Parece que la solemnidad de Liceu la descolocó un poco. “Espero que no sea un sacrilegio, nosotros aquí tocando esta música…”, meditó. Pero el coliseo cayó a sus pies con ‘Te vi’, una de esas piezas, que tan bien se le dan, que combinan el estribillo resultón y revelación conmovedora.

La Venegas decantada por la canción popular pegadiza, acordeón en mano, expresada con ‘Ese camino’, y la que bascula hacia un esbelto pop agridulce (‘Buenas noches, desolación’), busca refugio en la intimidad acústica (‘Una respuesta’) y aplica una mano de electrónica (‘Parte mía’). Combinando la raíz y el instinto mundano, acudiendo poco a ‘Los momentos’ y yendo hacia atrás hasta ‘Lento’ y ‘Algo está cambiando’, del disco ‘Sí’ (2003). Una equilibrista del pop, accesible y con un aura genuina, que lució para terminar las famosos ‘Andar conmigo’ y ‘Me voy’ porque los éxitos no son algo de lo que haya que avergonzarse.

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