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UNA FIGURA DEL FLAMENCO

Miguel Poveda: «Cantar poesía no es comercial, pero si gusta ¡bendito comercio!»

El cantaor presenta en Barcelona su disco 'Sonetos y poemas para la libertad'

LUIS TROQUEL / BARCELONA

 Miguel Poveda, uno de los artistas del primer festival de flamenco LGBT.

 Miguel Poveda, uno de los artistas del primer festival de flamenco LGBT. / ELISENDA PONS

No es, ni mucho menos, la primera vez que el cantaor Miguel Poveda apuesta por la poesía. Y ahora, desde la cúspide, lo hace más rotudamente que nunca con el disco Sonetos y poemas para la libertad. Un trabajo repleto de lujosas colaboraciones y envuelto en dieño art déco que presentará este jueves a lo grande en el Festival del Jardins de Pedralbes, con 16 músicos arropándole.

-Ni de coplas ni de flamenco. Su nuevo disco va ante todo de sonetos.

-Sí, es un proyecto que llevo cuatro años preparando y que partió de una idea de Luis García Montero. Él le propuso una selección de sonetos clásicos y actuales a Pedro Guerra con el que yo había entablado amistad hacía un tiempo tras colaborar en un disco suyo. Fue Pedro quien dijo que esos sonetos los tendría que cantar yo y puso música a muchos de ellos. Y al final el proyecto creció hasta transformarse en una amalgama fundamentada en la poesía.

-Con muchas colaboraciones pero con sus dos músicos de cabecera...

-Joan Albert Amargós y Chicuelo.

-¿Los tres son ya como un grupo?

-En cierta manera ya casi. Somos como Los Chichos de Catalunya (risas). Aunque nos gusta oxigenarnos y hacer cosas con otra gente, existe ya una dependencia artística entre nosotros, y nunca pasa mucho tiempo sin que nos volvamos a juntar.

-Lo de hacer un disco de canciones suena comercial, pero ha escogido justamente un tipo de poema, el soneto, que no admite estribillo. 

-Ni la copla es comercial, ni el flamenco es comercial ni la poesía es comercial, lo que pasa es que he tenido la suerte que eso por lo que he apostado ha tenido salida. ¡Y bendita salida! Después de que el disco de coplas tuviera un éxito que no esperaba podría haber aprovechado el tirón y grabar un disco de boleros o rancheras. Pero no, quise hacer un disco de cante, en plena crisis: con malagueñas, seguiriyas, soleá apolá... Eso sí que era una apuesta arriesgada, y finalmente fue disco de oro. Y estuvo varias semanas el número dos de las listas, con solo delante el de Madonna. Cantar sonetos no es comercial, pero si lo termina siendo y llega a la gente ¡bendito comercio!

-El último disco que hizo antes de instalarse en Sevilla hace una década era de poesía catalana, Desglaç.

-Y me he acordado mucho de él haciendo éste. Porque todavía antes grabé Poemas del exilio, pero allí era todo de Rafael Alberti y una misma temática. En cambio en éste, como en Desglaç, hay obras de poetas de otros tiempos y también actuales, con los que he podido interactuar. Evidentemente no he conocido a Quevedo, Lope de Vega o Lorca, pero sí a Muñoz Rojas. Y en el estudio Sabina colaboró y todo cantando.

-Por el lado de la copla, también había cantado ya sonetos de Rafael de León, que no falta en este disco.

-No podía faltar... A parte de letrista era también un grandísimo poeta, y con pocos versos suyos me siento hoy tan identificado como en este Bebiéndome la dulce primavera: «Me zambullí desnudo en la pecera/ buscando un corazón igual que el mío,/ y no encontré ni un faro ni un navío / que me hicera señales de bandera».

-Y también ha incluido, como música compuesta por usted, No volveré a ser joven de Jaime Gil de Biedma.

-Hace mucho tiempo ya... Me impacto muchísimo y lo estuve cantando en directo. Precisamente, estuve a punto de haberlo grabado para el disco Desglaç y ahora me alegro de no haberlo hecho, porque diez años después la vida va más en serio.

-Canta un poema de Borges que dice «la voz deseada de mi padre que vuelve y que no ha muerto». 

-Sí, y está escogido antes de. Recuerdo que al escucharlo, un día en el coche viniendo del hospital de ver a mi padre, pensé: ojalá él viva cuando tenga que cantarlo, ojalá no tenga que decirlo de verdad... Porque entonces él estaba mejor. Y aunque al final no fue así, tenía que grabarlo.

-Usted es padre ya, por gestación subrogada; de la que tanto se ha hablado en todo tipo de medios.

-La verdad es que yo no lo hubiese dicho tan pronto. Ni tampoco lo habría ocultado, porque no he hecho nada malo. Al contario, no hay nada más maravilloso que ser padre. Pero alguien lo publicó y no tendría sentido negarse a hablar de ello.

-Tuvo que cancelar varias fechas cuando nació en América la pasada primavera; y precisamente hacia el nuevo mundo se dirigen también sus próximos pasos profesionales.

-Yo había cantado en Ecuador, un par de veces en Colombia, en el Bellas Artes de México. Pero no con la asiduidad que a mí me gustaría, porque creo que allí hay mucho que compartir y necesito la ilusión de llegar a un público nuevo, sentir otra vez que me estoy dando a conocer.

-¿Cómo se lleva pasar de ser un artista de prestigio a una gran estrella en plena madurez vital?

-Uno desde dentro lo ve con otra perspectiva. Claro que han cambiado muchas cosas, y lo noto especialmente cuando voy a hacer una firma de discos o se agotan enseguida las entradas para un concierto. Al ver eso sientes una satisfacción personal y piensas que, a pesar de los errores, ha merecido la pena.

-¿Fue un error el tipo de conciertos maratonianos de su gira anterior?

-Eso ya lo dejé (risas). Era agotador y un poco absurdo alargarse tanto. A veces me entusiasmo y no mido el tiempo, pero lo de hacer tres horas ya se acabó. Dos horas es la duración perfecta para un concierto.

-Teniendo en cuenta que siempre ha hecho estilos hoy minoritarios ¿soñó algún día con tener el estatus masivo del que actualmente goza?

-Cuando era pequeño sí, pero también cuando era pequeño pensaba que podía volar como Superman.. Recuerdo escuchar discos en mi habitación, en Badalona, sosteniendo un micro imaginario y soñando que estaba en un estadio cantando. Sí, fantaseaba como tantos niños con eso, pero luego cuando estás en la profesión lo vives de otra manera y ni por asomo pensaba que todo esto de pudiera llegar a pasar.

-Cuando usted empezaba Pedro Guerra encabezaba la generación de cantautores de los años 90 y hoy trabaja de manera totalmente independiente ¿Le reivindica en este Sonetos y poemas para la libertad?

-Tampoco pretende ser ninguna reivindicación. Es un encuentro natural de dos artistas que conectan casualmente, se detienen el uno y el otro, y empreden un proyecto .

-Y el primer single se titula Guerra a la guerra por la guerra.

-Pero ahí no iba por el apellido (risas). Pensé que en un momento como el actual tenía especial sentido denunciar la violencia. Porque parece imposible que todavía se sigan comentiendo todas estas barbaries, que el ser humano sea tan deshumano. Y defenderlo desde el amor.