Anna Maria Ricart: «Estoy empezando a hallar mi propia voz»

La directora teatral ha logrado un premio Max por su adaptación del clásico 'Fuenteovejuna'

Anna Maria Ricart, en la plaza de Osca de Barcelona.

Anna Maria Ricart, en la plaza de Osca de Barcelona. / JOAN PUIG

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MARTA CERVERA
BARCELONA

Anna Maria Ricart fue periodista, se reinventó como dramaturga y ganó el Max a la mejor adaptación teatral por Fuenteovejuna. Breve tratado para ovejas domésticas.

-¿Qué significó para usted recibir un premio Max?

-Estábamos convencidos de que no ganaríamos. Dos nominaciones ya eran suficiente premio porque nuestra compañía es pequeña y no la conoce nadie. Fue magnífico porque hace dos años dejé la radio y el periodismo para hacer teatro. Este premio me da a entender que no me he equivocado. Me impulsa a seguir hacia adelante en mi camino.

-Un camino que no es nada fácil, por cierto.

-Los últimos años en Catalunya Ràdio trabajé los fines de semana para poder ir de lunes a viernes a clases en el Institut del Teatre. No tenía ni un día libre. Fue una auténtica locura.

-Pero ahora compensa.

-El teatro siempre ha sido una de mis pasiones. Tras 21 años como periodista sentía que aquella etapa se acababa. Pero es curioso, teatro y periodismo tienen mucho en común.

-¿Será porque todo el mundo interpreta un rol?

-Ja, ja, ja, eso también. Pero me refiero a que tanto el periodista como el dramaturgo intentan explicar la realidad y el mundo. En la radio lo haces explicando lo que pasa a tu alrededor. En el teatro, desde la ficción.

-¿Qué está preparando en la actualidad?

-Trabajo como ayudante de dirección de Troianes 15, un montaje creado a partir de la obra de Sartre Las Troyanas, que dirige Anna Estrada.

-¿Trabaja en algún texto propio?

-Estoy con varios proyectos con compañías pequeñas y gente que empieza, con muchas ganas, ilusión y fuerza.

-¿Es más fácil adaptar textos o crear uno desde cero? 

-He adaptado cuentos, una novela y Fuenteovejuna. Crear un texto propio es completamente diferente pero muy bonito. El peligro de adaptar es que si tu visión es muy diferente a la del público quizá este no entre en la historia. Por suerte eso no pasó con Fuenteovejuna. Los textos clásicos tienen mucha fuerza.

-¿De dónde partió en ese montaje?

-Trabajamos el texto pensando en el teatro de calle. Así, con una escenografía circular, es como se vio en el festival de Tàrrega, en el Off de Almagro y en el festival Don Quijote de París. Pero en Barcelona se verá diferente. La idea es montarlo en la sala principal de La Seca, en primavera.

-Ha estrenado dos obras propias: Flors carnívores y La fórmula de la felicitat en Atrium...

-Estoy empezando a hallar mi propia voz. Tiro más hacia el drama aunque algún director me ha dicho que en mis textos hay enterrado cierto sentido del humor.

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-¿Cómo valora el teatro público?

-Es una lástima que se haya dejado perder el proyecto T6 del TNC. A los teatros públicos les pediría más atención para los directores, autores, actores y escenógrafos que empiezan. Entiendo que hay crisis pero una iniciativa tipo T6 debería existir, ya que ahora la gente joven está en salas pequeñas con tan poco aforo que es imposible vivir de la taquilla y aún menos con el 21% de IVA. Muchos trabajan sin cobrar.

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