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'NOBEL' DE LA ARQUITECTURA

Frei Otto gana el premio Pritzker un día después de su muerte

La obra más conocida del artista es el techo del Estadio Olímpico de Múnich

Frei Otto, ganador del Premio Pritzker 2015 ante el Estadio Olímpico de Múnich. / FRANK MAECHLER / EFE

Frei Otto, ganador del Premio Pritzker 2015 ante el Estadio Olímpico de Múnich.
Carpa-techo, hito del estadio olímpico de Múnich para los Juegos Olímpicos en 1972. 
Vistas del Estadio Olímpico de Múnich, levantado en 1972 para los Juegos Olímpicos. Frei Otto construyó su carpa-techo, una de sus obras más reconocidas.

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El comité del premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura, anunció en Washington este martes que el ganador de la edición de este año es el arquitecto alemán Frei Otto, quien falleció este lunes.

El jurado, que destacó la sensibilidad de la obra de Otto, falló el premio a principios de año y una delegación del comité le pudo comunicar su decisión al arquitecto en vida, según indicó la organización en un comunicado en el que lamentó su muerte.

"La noticia de su muerte es muy triste. Esto no tienen precedentes en la historia del premio. Nos alegramos de que el jurado le premiara en vida", indicó Tom Pritzker, presidente de la Fundación Hyatt, con sede en Chicago (EEUU), que patrocina el premio.

Cuando al arquitecto recibió la visita en su estudio en Warmbronn, cerca de la ciudad alemana de Stuttgart, Otto agradeció el premio y aseguró: "El tiempo que me quede lo emplearé en hacer lo que he estado haciendo, que es ayudar a la humanidad. He aquí un hombre feliz".

Otto, que estaba a punto de cumplir 90 años, fue galardonado por sus ideas visionarias y su trabajo pionero en el campo de las estructuras ligeras que son adaptables con el uso de materiales ligeros como mallas.

La organización destacó que la carrera de Otto "es un modelo para generaciones de arquitectos y su influencia se continuará sintiendo".

En la ceremonia de entrega del premio, que se celebrará el 15 de mayo en Miami (EEUU) en el New World Center, se recordará la obra de Otto.

Entre otros destacados arquitectos que han recibido este premio, están el estadounidense Frank Gehry (1989), el brasileño Oscar Niemeyer (1988), el español Rafael Moneo (1996), el británico Norman Foster (1999) y, más recientemente, el japonés Shigeru Ban (2014).

Un arquitecto libre

La obra más conocida de Otto es tal vez el techo del Estadio Olímpico de Múnich, pero también tiene otras construcciones emblemáticas como el pabellón japonés de la exposición universal de Hannover en 2000 o el techo en forma de tela de araña del pabellón alemán en Montreal en 1967.

Su nombre de pila, Frei, significa libre en alemán y se dice que fue elegido conscientemente por la madre del arquitecto, nacido en 1925, ocho años antes de que los nazis llegasen al poder.

El padre de Otto era escultor, mientras que uno de sus maestros fue Mies van der Rohe (1886-1969), uno de los iconos de la escuela Bauhaus, perseguida por los nazis.

Otto se interesó muy pronto por la aerodinámica y la construcción de aviones, de ahí pasó a ocuparse de las características de las membranas elásticas y todas esas experiencias lo ayudaron a llegar a sus llamadas "construcciones naturales".

Sus construcciones lúdicas en los primeros años de la postguerra, en los que las ciudades destruidas parecían pedir a gritos una arquitectura funcional, eran algo así como una invitación a soñar en medio del apocalipsis.

Tras tener varios años en Berlín una oficina de arquitectos, Frei Otto se trasladó en los años sesenta a la Universidad de Stuttgart que había creado especialmente para él un "Instituto de Construcciones Ligeras", donde tuvo plena libertad para experimentar.

En cierta medida, Frei Otto pertenecía aquellos que lograban combinar la arquitectura con la utopía y en su trabajo se mezclan tanto obras terminadas como proyectos futuristas que solo existen en maquetas.

Entre estos últimos hay un modelo de una ciudad protegida del sol en medio del desierto y otra, aislada del frío, en el ártico.

El techo del Estadio Olímpico de Berlín, lleno de filigranas lo mismo que otros techos del parque olímpico, fue algo que inicialmente muchos pensaron que iba a ser imposible de construir.

El modelo original había sido presentado al concurso del parque olímpico por la oficina de arquitectos de Günter Behnisch y había sido elaborado por uno de sus socios, Fritz Auer, a partir de medias de nylon de su mujer.

Livianidad alemana

La idea del modelo era mostrar la nueva liviandad alemana, que debía reflejarse en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 y que debían ser un contraste claro frente a la monumentalidad de los de Berlín en 1936.

Pero los autores del modelo -que tenía mucho que ver con el techo en forma de tela de araña de la exposición universal de Montreal- no sabían como podía construirse algo así y, cuando sorpresivamente ganaron el concurso, le pidieron ayuda a Otto que logró una solución que hizo posible lo que parecía una utopía irrealizable.

"Utopía" era el nombre que le daba Otto a un garaje en donde acumulaba innumerables proyectos. Su idea era construir el mundo como debía ser, aunque esto pareciera imposible. Eso hacía que gran parte de trabajo fuera dedicado a la experimentación.

Poco antes de su muerte el propio Otto dijo al diario Süddeutsche Zeitung que en el fondo había construido poco en su vida y que lo que había hecho eran ante todos castillos de aires. Pero eso no le dolía, sentía que con su búsqueda había contribuido a hacer el mundo un lugar un poco más amable.

"Arquitecto, visionario, utopista", llama a Otto el jurado del Premio Ptritzker. Su obra ha influenciado a numerosos arquitectos de todo el mundo que durante treinta años peregrinaron hasta Stuttgart para oír sus conferencias.

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