El cineasta del placer

Bigas Luna muere a los 67 años tras una carrera marcada por el hedonismo y el exceso

Bigas Luna posacon sus perritos Pirata y Dos en una imagen del año 2005.

Bigas Luna posacon sus perritos Pirata y Dos en una imagen del año 2005. / ARCHIVO / MAITE CRUZ

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NANDO SALVÀ / Madrid

El cuerpo y el erotismo. La masculinidad y la feminidad. La transgresión y la explotación. El Mediterráneo y, cómo no, su comida, y el inacabable potencial sexual de esta. Son los asuntos y obsesiones a los que durante más de tres décadas prestó toda su creatividad el director barcelonésBigas Luna,fallecidola tarde del viernes en La Riera de Gaià (Tarragonés) a los 67 años por un cáncer. Su familia anunció la noticia ayer antes del mediodía. Hasta el domingo había estado trabajando en una adaptación de la novela 'Mecanoscrit del segon origen', de Manuel de Pedrolo. Se fue dejando claros dos deseos: que la película se finalice y se dedique a su nieto, Quim Lu, y que no haya homenajes póstumos de ningún tipo.

A lo largo de su carrera, decíamos, Luna celebró el abandono a los placeres físicos y, en general, el exceso. En su universo todo es grande, desde los pechos de las mujeres a los egos de los hombres, ninguno de ellos tanto como el de Benito (Javier Bardem) en 'Huevos de oro', un especulador inmobiliario convencido de que, igual que tiene dos cojones, merece tenerlo todo -los coches, los Rolex, las mujeres- a pares. Y suspelículas, además, están repletas de imágenes gigantes en su poder surrealista o provocador: duelos al amanecer con patas de jamones curados, tetas que lanzan leche a varios metros de distancia, sadomasoquismo, bestialismo, fetichismo, violencia sexual. Así fue siempre Bigas Luna, desde que, a mediados de los 70, abandonó los estudios de arquitectura para dedicarse al diseño de muebles y a la fotografía, primero, y al cine, animado por Roman Gubern, después.

HACER LAS AMÉRICAS / Su debut en el mundo del largometraje llegó con 'Tatuaje' (1976), intriga basada en una obra de Manuel Vázquez Montalbán, pero fue 'Bilbao' (1978), relato de las fantasías sexuales de un voyerista obsesionado con una prostituta, la película que lo dio a conocer y lo integró, junto con el Almodóvar cortometrajista, Iván Zulueta, Antoni Padrós y Adolfo Arrieta, en la llamada 'generación underground'. 'Bilbao' posee el carácter lóbrego, tenebroso, sórdido y tal vez amoral que el cineasta expandirá posteriormente en 'Caniche' (1978), el triángulo sexual de una pareja de hermanos con su perro, 'Renacer' (1981), en la que el cineasta dio inicio a su fallido intento de, como él mismo lo llamó, «hacer las Américas», y 'Angoixa' (1986), reflexión disfrazada de cine de terror sobre el poder de las películas para difuminar la frontera que separa realidad y fantasía, cuyo fracaso comercial a punto estuvo a hacer al director perder su interés por el cine.

Sin embargo, tras 'Las edades de Lulú' (1990), Luna dio vida a la trilogía que le dio la fama internacional: 'Jamón, jamón' (1992) -- León de Plata en Venecia--, 'Huevos de oro' (1993) -Premio Especial del Jurado en San Sebastián- y 'La teta i la lluna' (1994) -Mejor Guion en Venecia- popularizaron su imagen de artista hedonista y glotón, marrano y hasta zafio aunque siempre lleno de ternura, y retratista de una España hortera, algo sórdida y llena de pasión.

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ARQUETIPO DE MUJER / Aunque con su filmografía posterior nunca llegó a igualar aquellos éxitos, siempre se mantuvo fiel a sí mismo. En películas como 'Bámbola' (1996) o 'Son de mar' (2001) siguió explotando el arquetipo de la mujer depredadora, pasional y carnal, de condición cercana a lo animal, dominada por las leyes del instinto antes que de la razón, y como consecuencia de ello fue acusado repetidas veces de misógino, y él no hizo nada para evitarlo: «Ángela Molina es un melocotón; Francesca Neri es un langostino, y Penélope [Cruz], un tocinillo de cielo con nata», describió en una ocasión. En todo caso, siempre creó buenos personajes femeninos. Todo el mundo ha oído hablar de 'las chicas Almodóvar' y nadie de 'las chicas Bigas Luna', a pesar de que, gracias a los papeles que les dio, actrices como Francesca Neri,Penélope Cruz, Leonor Watling o más recientemente Verónica Echegui -en 'Yo soy la Juani' (2006)- lograron el éxito internacional. También fue el descubridor deJavier Bardem. Era alguien atento al talento en bruto.

CANDIDATO A LA ACADEMIA DEL CINE / Su última película, 'Di Di Hollywood' (2010), fue un fracaso, y quizá fuera en parte por eso que, pese a que su candidatura en 2011 a la presidencia de la Academia del Cine pudiera sugerir lo contrario, en los últimos años parecía menos interesado en los filmes que en el cuidado de su huerto en su masía. Había creado junto a su mujer, Celia, una empresa de productos ecológicos. Esa pasión, la comida, nunca la abandonó.