13 ago 2020

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Una muestra itinerante excepcional

El brillo de los maestros imp resionistas

Una exposición en CaixaFòrum reúne obras de los grandes pintores franceses del XIX y XX, en tre ellos Monet, Manet, Degas y Renoir

NATÀLIA FARRÉ
BARCELONA

Sterling Clark (EEUU, 1877-1956) fue uno de los más importantes coleccionistas de arte impresionista de principios del siglo XX, pero también uno de los más desconocidos, en gran parte debido a su discreción. Clark, a diferencia de otros millonarios estadounidenses con grandes fondos de arte, como J.P. Morgan, Henry Clay Frick y Joseph Widener, raramente prestaba sus obras para exposiciones y cuando lo hacía, prohibía, para preservar su anonimato, que constara su nombre al lado de la pieza. De hecho su discreción fue tal, que en el circuito del arte de la época se le conocía como Mr. Anonymous. Ahora, su apellido figura en el título de la primera exposición que exhibe una selección amplia de sus fondos fuera de Estados Unidos y que, desde hoy y hasta el 12 de febrero, puede verse en CaixaFòrum Barcelona después de pasar por Milán (Italia) y Giverny (Francia), y antes de continuar su periplo hacia el Reino Unido, Canadá, China y Japón.

Maestros franceses de la colección Clark. De la escuela Barbizon al impresionismo, que así se llama la exposición, recoge 72 obras firmadas, entre otros, por Corot, Millet, Monet, Degas, Manet, Renoir, Sisley, Morisot, Pisarro, Gauguin y Toulouse-Lautrec, en lo que es «una visión global del desarrollo de la pintura francesa de finales del siglo XIX y principios del siglo XX», según Richard Rand, su comisario. «Además, la muestra -continúa-, también permite conocer el gusto de los Clark». Una sensibilidad muy marcada que respondía solo a su propio criterio. «La pareja consideraba que los críticos e historiadores tenían tanto conocimiento del arte como mal gusto», apunta Rand. Por eso no se dejaban aconsejar y compraban solo aquello que llenaba sus necesidades estéticas y aquello que querían ver colgado en sus salones, de ahí el pequeño formato de la mayoría de las piezas.

EL MAYOR NÚMERO DE 'RENOIRS' / Así, siguiendo su instinto estético se lanzaron a comprar obras ejecutadas bajo los parámetros de la luz y el color, de manera que en cuatro décadas (1910-1950) reunieron una de las mejores y más amplias colecciones de impresionismo que incluye el mayor número, en manos privadas, de renoirs. La exposición exhibe 21 de los 32 de la colección, entre ellos Joven haciendo ganchillo (1875), la primera pieza de arte moderno que adquirieron; Frutero con manzanas (1883), el último óleo del francés en entrar en la colección; y Cebollas, el renoir que más le gustaba a Clark. Además de Bañista rubia (1881), cuadro con ecos de Rafael, Tiziano y Rembrant, y Palco en el teatro (1880), una de las consideradas obras maestras del pintor pero que en su día fue despreciada por quien se la encargó.

Pero no todo es Renoir. Están también los paisajes pintados a plein-air, como Ocas en el arroyo (1874), de Monet, la fantástica vista nevada La casa de Piette en Montfoucault (1874), de Pisarro, y Orillas del río Sena en By (1880), de Sisley. De este último, además se expone el mejor bodegón de los únicos cinco que realizó a lo largo de su trayectoria: Cesto con manzanas y uvas (1880). Y está Degas. Del pintor de las bailarinas, la colección Clark también posee un gran número de óleos, grabados y dibujos, adquiridos en una subasta organizada tras la muerte del artista, en 1913.

Aunque no todo es impresionismo en la exposición. A finales del siglo XIX también trabajaban los llamados artistas academicistas, los que seguían la tradición. Y a estos también se dedicó el matrimonio Clark. «Desde este punto de vista la colección es diferente a las otras que se construyeron en EEUU en el siglo XX y que solo seguían una de las vertientes de la pintura del momento», aclara Brand. Entre los academicistas brillan por derecho propio, los dos «maravillosos», a juicio del comisario, boldinis con escenas cotidianas: Al cruzar la calle (1873) y Muchacha haciendo ganchillo (1875). Y los cuadros orientalistas de Gérôme, entre ellos el archiconocido Encantador de serpientes (1879).

Y enmarcando a unos y otros, los paisajes naturalistas de la Escuela de Barbizon, que dan inicio al recorrido de la muestra y los posimpresionistas Toulouse-Lautrec y Gauguin, que ponen el broche final.