Ir a contenido

efeméride en el gp de china

La F-1 se hace milenial

El Gran Circo celebra el gran premio número 1.000 y vislumbra un espectáculo dominado por chicos como Leclerc, Verstappen, Schumacher o Russell, nacido al borde del cambio de siglo

Miguel Martínez

Imagen de un Gran Premio de F-1

Imagen de un Gran Premio de F-1 / MIGUEL LORENZO

No hay muchas competiciones tan longevas; es difícil encontrar un espectáculo deportivo de más antigüedad en el ámbito mundial. Aunque el primer gran premio de automovilismo data de 1906; a pesar de que los grandes premios de Fórmula 1 ya convivían en los años 30 -el GP de Mónaco celebra en mayo la edición número 90- los propietarios del Gran Circo han decidido celebrar la carrera número 1.000 desde que en 1950 arrancó el Mundial de F-1 con una victoria de Giuseppe Farina y Alfa Romeo en el GP de Gran Bretaña, en Silverstone. Es un buen momento para repasar la historia de un deporte que ha grabado imágenes icónicas en muchas generaciones, la hora de alardear de los 450 millones de espectadores que siguen cada año la temporada por televisión en todo el planeta, o de los miles de millones de euros que mueve cada año, pero también el momento para despejar incógnitas sobre un futuro que no acaba de aclararse.

El Mundial de F-1 aborda su carrera número 1.000 este fin de semana en China con una cerrada lucha entre Mercedes y Ferrari, dos escuderías que ya peleaban en el arranque de los años 50, con dos supercampeones —Sebastian Vettel (cuatro títulos) y Lewis Hamilton (cinco) en la que puede ser una de sus últimas temporadas.

Valores emergentes

El horizonte próximo dibuja peleas de con valores emergentes, como Charles Leclerc, Max Verstappen (nacidos en 1997) y George Russell (1998) en una mesa a la que puede sentarse Carlos Sainz (94), el único español en la parrilla tras la retirada de Fernando Alonso.

Carlos Sainz pilota su McLaren en los entrenamientos de Shanghai. / WU HONG (EFE)

“Si tengo que elegir una época de la F-1, me quedo con el comienzo de siglo, hasta el 2006, con aquellos motores V10. Su empuje, su sonido, era fantástico". Fernando Alonso

A ellos se unirá más pronto que tarde Mick Schumacher, el hijo del piloto más laureado de estos 1.000 grandes premios con siete inalcanzables títulos, el mismo que dio a Ferrari títulos mundiales tras 18 años de sequía, el mismo que lloró en una salda de prensa de Monza tras romper el récord de poles de Ayrton Senna, el que puede ser el mayor mito a la hora del balance milenenalista.

Los dos títulos de Alonso

“Si tengo que elegir una época de la F-1, me quedo con el comienzo de siglo, hasta el 2006, con aquellos motores V10. Su empuje, su sonido, era fantástico", explica Fernando Alonso. Fue la época de sus dos títulos, de los cinco de Schumacher con Ferrari. “¿En cuanto a carreras puras? Probablemente me gusten los primeros años ochenta, serían los coches que elegiría. Los inicios o mediados de los ochenta. Son los monoplazas que más me gustarían”, explica Lewis Hamilton sobre los monoplazas que hicieron tricampeón a Nelson Piquet, o que vieron los tres primeros títulos -de cuatro- que atesoró Alain Prost.

“Me gustaría probar un coche de principios de los 90”, sugiere Max Verstappen, en relación al McLaren que escenificó la lucha entre Prost y Senna, sin duda una de las más legendarias del Gran Circo junto a la de Niki Lauda y James Hunt.  “Antes de eso, no me interesa. Demasiado peligroso”, añade el joven talento holandés.

El recuerdo de Michael Schumacher, heptacampeón mundial, en Shanghai. / Andy wong (ap)

“Tuve que conducir un coche que tenía más de 600 CV, parecía un cohete sobre ruedas. Solo de imaginar a esos pilotos corriendo en el tipo de circuitos de entonces, les tengo mucho respeto. Tienes que tener grandes pelotas para hacerlo, arriesgabas tu vida al 100%”. Valteri Bottas 

Los 18 días seguidos de fiesta de Hunt

El peligro no asusta a Kimi Raikkonen, al que le hubiera gustado una época de pilotos-vividores. “Supongo que sobre el pasado preferiría finales de los sesenta y los setenta. Sin duda, habría sido más divertido, más relajado, más carreras puras, pero obviamente mucho más peligroso, aunque eso era normal en ese momento”. Es la época de los tres títulos de Jacky Stewart, de los dos de Emerson Fittipaldi, o del otro gran duelo de la historia de este deporte, entre Niki Lauda (tricampeón del mundo) y James Hunt, el auténtico ídolo de Raikkonen, el único quizá más fiestero que el finlandés, que acaba de reconocer en sus memorias que entre el GP de China y el GP de España de 2008 “estuve 18 días seguidos de fiesta….”.

Era otro época, mucho más vistosa y algo —no mucho— más segura que los años 50. “Hace poco tuve la oportunidad de pilotar una de las flechas de plata de aquella época en un evento de Mercedes. “Tuve que conducir un coche que tenía más de 600 CV, parecía un cohete sobre ruedas: no tenía frenos geniales y no había agarre en absoluto. Solo de imaginar a esos pilotos corriendo a toda velocidad en el tipo de circuitos que usaban en aquel entonces, les tengo mucho respeto. Tienes que tener grandes pelotas para hacerlo, y cada vez que te subías al coche arriesgabas tu vida al 100%”, señala Valteri Bottas en relación al coche con el que Juan Manuel Fangio logró el segundo de sus cinco entorchados.

Los más rápidos de la historia

¿Cualquier tempo pasado fue mejor? Quizá no. “Conducimos los coches más rápidos de la historia, solo hay que ver los récords de cada circuito”, reivindica Carlos Sainz. “Estamos construyendo coches que son un 30 o un 40 por ciento más eficientes que antes de la era híbrida. Y esa tecnología ya se está trasladando a los coche de calle. El ahorro energético y en emisiones de Co2 es impresionante”, puntualiza Christian Horner, director de Red Bull. Pero quienes vivieron otra época añoran más épica: “Necesitamos darle más importancia al lado humano y centrarnos un poco menos en la tecnología. Por supuesto, necesitamos tener esa ingeniería extrema, pero creo que hay que tener más equilibrio", apunta Alain Prost, tetracampeón del mundo y ahora asesor de Renault F-1.

Lewis Hamilton pasea por el paddock de Shanghai. / ACHARLES COATES (GETTY)

“Necesitamos dar más importancia al lado humano y centrarnos un poco menos en la tecnología. Por supuesto, necesitamos esa ingeniería extrema, pero hay que tener más equilibrio". Alain Prost

450 millones de audiencia

La F-1 busca esa épica para atraer a un público joven que acaba de engancharse. Mantiene la audiencia de 450 millones de espectadores anuales y los ingresos a base de añadir carreras en en el calendario, una herramienta artificiosa.

Los nuevos propietarios, no acaban de mejorar los números a los que Bernie Ecclestone llevó el Gran Circo hasta que Liberty Media compró la competición tres años atrás. El Tito Bernnie sacó al campeonato de la quiebra en los años 70 y lo llevó al top de competiciones y retransmisiones televisiva con mano de hierro.

“No me gustan las democracias en esta negocio”, dijo en una entrevista en El Periódico cuatro años atrás. El reparto de ingresos de los equipos y los cambios en el reglamento, se fijaban en el Pacto de la Concordia que se renovaba de cuatro años en cuatro años. A final de este año vence el último de sus pactos fijado por Ecclestone y la guerra puede estallar de nuevo como en aquellos convulsos años 70.