Crisis climática

La sequía pone en jaque a las abejas y reduce un 50% la cosecha de miel

Apicultores en Álava.

Apicultores en Álava. / David Aguilar/Efe

  • Tras un año marcado por los extremos climáticos, las colmenas podrían haber perdido un tercio de los ejemplares

  • Científicos y agricultores alertan de la "desastrosa situación" de estos insectos en España

4
Se lee en minutos
Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

ver +

Las abejas españolas se enfrentan a uno de los años más trágicos de las últimas décadas. Tras unos meses marcados por los extremos climáticos, las altas temperaturas y el avance de las sequías, la presencia de estos insectos está disminuyendo a cotas inéditas. Todavía no hay cifras definitivas sobre cuántas abejas han desaparecido en el último año pero, según apuntan científicos y apicultores, los primeros recuentos de las colmenas muestra que se podrían haber perdido cerca de un tercio de los ejemplares y que la cosecha de miel ha caído al menos un 50%. Si los presagios se confirman, este podría ser el primer año desde que existen registros en el que España pierde abejas.

La crisis apícola es un síntoma más del avance de la crisis climática en España. Este año, por ejemplo, las sequías y el calor extremo del verano han secado muchas plantas y han evitado que muchas otras florecieran. La falta de lluvias ha mermado la presencia de charcas. Y a falta de flores y agua, muchos insectos se han visto expuestos a una falta de alimentos sin precedentes. Los extremos climáticos (como las heladas repentinas del invierno o las altas temperaturas del verano) también han entorpecido la época de reproducción, han mermado la cría de estos insectos y ha reducido sustancialmente la población de abejas que entra en hibernación.

"Este año ha sido especialmente trágico, pero en cierto modo la sensación es que llueve sobre mojado"

Gerardo Caja, científico

"Estamos ante un problema acumulativo. Este año ha sido especialmente trágico, pero en cierto modo la sensación es que llueve sobre mojado", explica el biólogo Gerardo Caja, director del proyecto UABee de la Universitat Autònoma de Barcelona. Según esgrime este experto, el avance de la crisis climática expone a las abejas a cada vez más amenazas. En las especies silvestres se observa una pérdida de poblaciones de un 10% anual. En el caso de las abejas de apicultura, en palabras de Caja, "hasta ahora la especie ha aguantado el chaparrón por la incansable labor de los apicultores, no porque lo tengan más fácil".

"Año desastroso" para la miel

Tras un año de extremos climáticos, los apicultores alertan de la situación crítica de las colmenas de abejas melíferas (Apis mellifera). Según el primer balance, este año la cosecha de miel se ha reducido entre un 40 y un 50% en España. En València, por ejemplo, ya se habla de "año desastroso". Las intensas lluvias de la pasada primavera estropearon las plantaciones de romero y han provocado pérdidas del 90% de la cosecha de esta miel. El calor extremo del verano afectó gravemente al tomillo y, a su vez, ha disminuido la recolección de esta miel hasta un 70% respecto a un año normal.

"Estamos arrastrando una situación trágica. Es el tercer año consecutivo que sufrimos una disminución importante de una cosecha. Hemos pasado de recoger entre 20 y 25 kilos de miel por colmena a solo 10", explica Pedro Loscertales, representante del sector apícola de la Coordinadora de Organización de Agricultores y Ganaderos (COAG). El apicultor también destaca el "brutal impacto" de la subida de los costes de producción de la miel y y reclama ayudas para el sector. "Este año la situación es crítica", destaca.


La crisis de la miel se extiende por prácticamente todo el territorio español. En Andalucía, una de las comunidades autónomas más afectadas por las sequías, "hay puntos donde prácticamente no se ha cosechado nada", explica Antonio Vázquez, dueño de una explotación apícola en Málaga. En Castilla la Mancha, la cosecha ha sido "absolutamente desastrosa", afirma el apicultor José Luis Delgado Laguna. "Los golpes de calor de mayo hicieron que las previsiones de mieles de medianil fueran inexistentes y las reiteradas olas de calor de verano han afectado incluso a los cultivos que solían ser más generosos", explica el apicultor.

Unos apicultores trabajan en una explotación de Ávala.

/ EFE / David Aguilar

Mientras la producción de miel nacional se enfrenta a una crisis histórica, las importaciones de este producto baten récord. Solo en el primer semestre del año, España ha comprado a productores extranjeros más de 20.240 toneladas de miel: unas 4.200 toneladas más que el mismo semestre del año anterior. En estos momentos, según indican los registros, los países que más miel aportan son China, con más de 4.850 toneladas importadas en lo que va de año, y Portugal, con más de 3.640 toneladas.

Problema ecológico

Noticias relacionadas

El descenso de la producción miel española solo es la punta del iceberg de un problema mucho más grande. "Si las abejas desaparecen, el ecosistema entero está en peligro", advierte Gerardo Caja, como investigador dedicado al estudio de estos insectos. "Los polinizadores son el pilar de los ecosistemas. Sin abejas no hay polinización. Y sin polinización no hay flores, no hay plantas y tampoco hay alimentos. Y a partir de ahí nos exponemos a una serie de daños en cascada", comenta el científico.

"Si las abejas desaparecen, el problema es de todos"

Pedro Loscertales, apicultor

Científicos y apicultores piden reforzar las políticas para cuidar las abejas y, a su vez, más amparo para los profesionales que se dedican al cuidado de estos animales. "Las abejas son un pilar para los cultivos. Sin la presencia de estos polinizadores, peligra la continuidad de muchos alimentos. No es un problema que afecta solo a los insectos. Si las abejas desaparecen, el problema es de todos", comenta, con contundencia, Loscertales.