Por la crisis climática

El aumento de las sequías triplica las pérdidas agrícolas en Europa

"En España, en concreto en el sudeste de la Península Ibérica, el riesgo de escasez de agua y de sequías es elevadísimo", explica Marta Guadalupe Rivera Ferre, investigadora del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC)

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Los países del Mediterráneo, destacan desde ya como uno de los 'puntos rojos' de la crisis climática. Según constata el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, en regiones como España las temperaturas ya han aumentado por encima de la media global, las olas de calor se han intensificado (provocando un aumento de la mortalidad entre la población) y las sequías, cada vez más frecuentes y severas, han triplicado las pérdidas en producción agrícola en tan solo cinco décadas. Todos estos escenarios, advierten los expertos, empeorarán por cada grado de incremento en los termómetros europeos. 

"En España, en concreto en el sudeste de la Península Ibérica, el riesgo de escasez de agua y de sequías es elevadísimo", explica Marta Guadalupe Rivera Ferre, científica del instituto de investigación INGENIO (CSIC-UPV) y una de las autoras españolas de este informe. Según explica la experta, más allá del impacto que este fenómeno podría tener sobre los ecosistemas terrestres, preocupa (y mucho) qué pasará cuando la escasez de recursos hídricos deje en jaque a la "canasta europea". Es decir, la zona de cultivos y plantaciones españolas que hasta ahora lideran la producción de frutas y verduras de toda Europa.

Advertencia

La información que leerás a continuación habla sobre el presente y el futuro de la crisis climática. Los datos que se presentan pueden resultar especialmente chocantes para personas sensibles, aprensivas o con problemas de ansiedad. Si este es tu caso, recuerda abordar esta información cuidando tu salud mental. Si en algún momento de la lectura te sientes abrumado, por ejemplo, guarda el enlace y vuelve más tarde. Dosifica la información. Comparte tus sentimientos con amigos y familiares. Busca apoyo en grupos ecologistas. Sentir miedo, angustia y rabia por la crisis climática es normal. "Es un conjunto de sentimientos que sirven de preámbulo para el despertar de una conciencia ecológica", explica Caroline Hickman, Psicoterapeuta de la Climate Psychology Alliance. 

En estos momentos, según corrobora el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el mundo ya ha perdido cerca del 5% de los cultivos de arroz, trigo y maíz y el 21% de la productividad alimentaria global. En las próximas décadas, si el calentamiento global avanza por encima del 1,5 grados de media, se calcula que el planeta podría perder cerca del 10% de la superficie agrícola útil. En el Mediterráneo, sin ir más lejos, si los termómetros siguen al alza la producción agrícola podría caer hasta un 17% para 2050. Sobre todo en las zonas del sudeste de la Península Ibérica, donde se espera que el aumento de las temperaturas y el avance de las sequías sea cada vez más voraz. 

"Necesitamos repensar cuanto antes las estrategias de adaptación en agricultura"

Marta Guadalupe Rivera Ferre, científica del IPCC

"Necesitamos repensar cuanto antes las estrategias de adaptación en agricultura", esgrime Rivera Ferre. Hablando de soluciones, la científica cita, a modo de ejemplo, el cambio de los monocultivos a las plantaciones diversificadas. O las medidas para evitar la erosión de los suelos. O la aplicación de políticas agroforestales y agroecológicas centradas en potenciar la biodiversidad. "Pueden parecer acciones sencillas, pero en realidad suponen algo muy transformador", comenta la experta. "La idea es aplicar medidas que, a la vez, sirvan para mitigar y adaptarse a los efectos de la crisis climática", añade.


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Menos precipitaciones

Otro de los puntos críticos que podría marcar el futuro de la crisis climática en Europa es el cambio del régimen pluvial. "Por cada incremento de un grado en la temperatura, el Mediterráneo podría sufrir un 4% de descenso en las precipitaciones. Esto, en un escenario de mayor aumento de las temperaturas, podría llevarnos a perder hasta un 20% de las lluvias en una zona ya de por sí expuesta a las sequías estivales", explica el ecólogo Jofre Carnicer, experto de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y uno de los autores principales del informe presentado este lunes. 

El análisis advierte que, si la temperatura sube por encima de dos grados de media, en el sur de Europa más de un tercio de la población quedará expuesta a una escasez de agua. Si los termómetros se elevan por encima de los tres grados, además, este riesgo podría incluso duplicarse "y provocar pérdidas significativas en sectores dependientes del agua y de la energía". 


Según advierte la comunidad científica, las lluvias en el Mediterráneo ya están cambiando su comportamiento. Mientras por un lado se observa el descenso de las precipitaciones en algunas regiones, por el otro también preocupa que estas lluvias, cuando caen, lo hagan en forma cada vez más violenta y torrencial. En Barcelona, por ejemplo, el Observatori Fabra ya ha registrado esta tendencia en las últimas décadas. 

Aumento del nivel del mar

El avance de la crisis climática en Europa también amenaza con una subida del nivel del mar. Según calcula el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el Mediterráneo podría elevarse entre veinte centímetros y un metro (en función de qué tanto crezcan las emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento global de las temperaturas) de aquí a finales de siglo. Este fenómeno podría impactar negativamente a las cerca de 42 millones de personas que habitan en zonas de costa. En España, según explica Carnicer, entre los puntos más afectados destacarían el Delta del Ebre, el del Llobregat y el Golfo de Roses.

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El informe también alerta de que, con las actuales medidas de prevención y mitigación, los daños por inundaciones costeras en Europa podría multiplicarse por diez de aquí a finales de siglo. También preocupa que "el aumento del nivel del mar representa una amenaza existencial para las comunidades costeras y su patrimonio cultural".

"Una de las conclusiones más importantes de este informe es que demuestra que el coste de la inacción es mayor que el coste de la acción"

"Una de las conclusiones más importantes de este informe es que demuestra que el coste de la inacción es mayor que el coste de la acción", explica Rivera Ferre en relación al recién publicado informe. "A medio y largo plazo, saldrá más caro no hacer nada que aplicar medidas. Y no solo en términos económicos. La crisis climática también tendrá un coste significativo en daños para la humanidad y la biodiversidad", reflexiona la científica.