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MUNICIPALES 2019

Ampliar o no ampliar el Mataró Parc, el eterno dilema en la capital del Maresme

Los socialistas, en la alcaldía, apuestan finalmente por dar luz verde a la operación, pero les costará encontrar socios a favor del proyecto en el pleno municipal

La duplicación de la superficie comercial generaría mil puestos de trabajo, algo crucial en la segunda ciudad de la província de Barcelona en número de parados

Joan Salicrú

Entrada del centro comercial Mataró Parc, promovido por el empresario Tomás Olivo en el 2000. / EFE / CECILE CARREZ

Entrada del centro comercial Mataró Parc, promovido por el empresario Tomás Olivo en el 2000.
Planeamiento urbanístico de la zona C1 en Mataró. En rosa, el terreno que ya es propiedad del Mataró Parc y donde podría construir previa reparcelación de la zona. A su derecha, el espacio verde donde el Mataró Parc quiere incluir en la ampliación.
Alfonso Millán, gerente de Mataró Parc, fotografiado en la terraza del centro. Detrás suyo, el espacio verde donde se quiere llevar a cabo la ampliación.

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Es una de las cuestiones clave que sobrevuela la capital del Maresme desde hace años. Se trata de aceptar o no la propuesta de ampliación en 30.000 m2 que el dueño del centro comercial Mataró Parc, el empresario murciano Tomás Olivo, ha puesto sobre la mesa del Gobierno municipal en repetidas ocasiones, la primera pocos años después del 2000, cuando abrió este equipamiento en el norte de la ciudad, por encima de la autopista C-32.

Pero es que esta no es una cuestión puntual sobre una zona de Mataró, sino que hablar de la ampliación del centro comercial Mataró Parc es hablar en profundidad de por qué modelo comercial apuesta la capital del Maresme en las próximas décadas, puesto que con esta operación se doblaría el espacio comercial ocupado actualmente.

Y hablar de comercio es también referirse a la ocupación, uno de los grandes problemas que tiene la ciudad, ya que según datos de abril de 2019 del Ayuntamiento- Mataró es la segunda de la provincia de Barcelona -y de Catalunya- de más de 50.000 habitantes con más paro (un 13,74%, justo después de Manresa, con 13,77%, que hasta el año pasado ocupa la segunda posición). 

El comercio es el primer ámbito productivo de la ciudad: el 18,29% de los empleados que trabajan en Mataró lo hacen en este sector, según datos municipales de finales de 2018. La dependencia del mundo del textil primero, hasta la última década del siglo pasado, y de la construcción, después, durante la primera década de los años 2000, ha generado un panorama nada alentador respecto el futuro del trabajo en la ciudad.   

La cuestión, pues, es muy central en relación al futuro de la ciudad. En principio, la ampliación acarrearía unos mil puestos de trabajo más para –mayormente, se supone- ciudadanos de Mataró (y otros tantos indirectos). Entonces, ¿cuál es el problema? Que los comerciantes de toda la vida del centro de la ciudad y también de los ejes comerciales de los barrios como Cerdanyola o Rocafonda achacan el cierre de muchos de sus negocios y en general la depauperación del modelo comercial de proximidad al efecto “aspiradora” que habría llevado a cabo el centro comercial periurbano en sus casi dos décadas de existencia. Como si los mataroneses hubieran girado la espalda a los comercios de toda la vida y hubieran apostado mayormente por el centro comercial, aunque desde Mataró Parc se asegura que solamente el 20% de sus usuarios son de Mataró -el 60% es del resto del Maresme y el 20% restante de fuera de la comarca-.

"Nosotros no estamos a favor de la ampliación, creemos que no habría que llevarla a cabo si primero no se hace una mejora importante del centro de la ciudad", declara Jordi Novo, presidente de la Unió de Botiguers, que se remite a las recomendaciones que en este sentido hacen varios de los proyectos presentados en el concurso del Plan de Impulso del Centro. "No creemos que la ampliación sea un proyecto viable y sostenible para la ciudad puesto que es otro concepto de comercio. Si se les dan ventaja a ellos, va en detrimento nuestro; aquí también necesitamos inversiones", reclama.

La percepción de que ha habido un "efecto aspiradora" se apoya en el cierre de varias tiendas de ropa del centro de la ciudad, que hasta un momento determinado mantenían locales tanto en el centro comercial como en la zona histórica: cerró el Massimo Dutti en la Rambla, el Bershka en la Muralla de Sant Llorenç, después el Zara de La Riera... y últimamente la calle de Barcelona, históricamente el equivalente local al Passeig de Gràcia, muestra cada vez más tiendas con el cartelito "se alquila". Algo pasa, obviamente, en el comercio local, aunque es verdad que muchas de estas tiendas son del grupo Inditext, que ha apostado en los últimos tiempos por mantener su presencia solamente en los centros comerciales -con tiendas más grandes- en aquellas ciudades donde tenía doblada la oferta, como pasó también en Tarragona y Reus.

La necesaria revitalización del centro ciudad a nivel comercial

De hecho, el propio gobierno municipal –tanto los tripartitos de izquerdas del 2003 al 2011 como el de Joan Mora (CiU) entre esta fecha y el 2015 y ahora el socialista de David Bote- admite que hay que dar como sea un vuelco a la dinámica comercial del centro de la ciudad para paliar estos efectos, aunque persiste la duda de si sucedería lo mismo si no hubiera un Mataró Parc tan -relativamente- cerca, como afirman algunos expertos. Por ese motivo los distintos gobiernos apostaban por instalar El Corte Inglés en el centro de la ciudad, para que funcionara como “locomotora comercial”, proyecto que -por el momento- se da por fracasado, aunque el alcalde David Bote asegurara pocas semanas atrás que se había reabierto una vía de diálogo con la empresa.

Como opción sustitutoria al fracaso de la llegada de El Corte Inglés el gobierno municipal del mandato –con CiU cuando estaba dentro de él y después sin los nacionalistas- ha impulsado el mencionado Plan de Impulso del Centro Histórico, para el cual se abrió un concurso de ideas. En estos momentos, se está en fase de definición de qué actuación -dentro de las propuestas ganadoras- se ejecuta en primer lugar. "Técnicamente hay que ver por dónde es más oportuno empezar", comentan fuentes municipales, las cuales recuerdan que el presupuesto de 2019, aprobado en marzo, incluye una partida de 300.000 euros destinados a este cometido.  

Como refuerzo a este planteamiento, Esquerra Republicana ha abanderado la idea de implantar en el centro de Mataró un Business Improvement Districte (BID), una fórmula por la cual una zona comercial delimitada pasa a funcionar como un centro comercial aunque sea "al aire libre", con promoción y medidas de dinamización comunes. Una idea que puede ser un punto de encuentro de las distintas opciones políticas, puesto que ha tenido un buen funcionamiento en Estados Unidos y el norte de Europa.

Lo que sí se ha hecho en las últimas semanas, concretamente en marzo, es firmar un nuevo Pacte pel Comerç i l'Hostaleria, que tendría que dibujar también un marco de encuentro entre los distintos actores implicados.

Un decreto polémico a 50 días de las elecciones

En todo caso, el debate principal sigue siendo qué hacer con la propuesta de ampliación del Mataró Parc. El alcalde David Bote –después de titubear sobre ello durante todo el mandatofirmó 50 días antes de las elecciones un decreto por el cual debían comenzar los trabajos previos a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en la zona C1, que es el paso necesario para avalar la ampliación del recinto -después tendría que venir la aprobación del Departament de Territori de la Generalitat-.

Era la forma más clara que encontró Bote para lanzar claramente un mensaje a la opinión pública en el sentido siguiente: “Si me votas, Mataró ampliará su centro comercial de referencia”. Haciéndolo, el alcalde convertía las elecciones en –también- un plebiscito sobre esta cuestión. Así, si hay una mayoría arrolladora suya, el alcalde dará por hecho que el grueso de la ciudadanía avala su propuesta.

En todo caso, en relación a la modificación del PGOU, la clave está en cómo se reparte el plenario del nuevo consistorio que saldrá de las elecciones del 26 de mayo porque el quid de la cuestión es que las modificaciones urbanísticas necesitan 14 votos sobre 27 en el pleno municipal, y una cosa es ser declarado alcalde al tener un voto más que el segundo clasificado y la otra, muy distinta, conseguir una mayoría absoluta del pleno en un tema tan sensible como este. Complicado. Muy complicado.

En Comú Podem, posible socio de Bote, no lo ve nada claro

Además, quien se intuye como principal posible socio de Bote en el caso de que gane las elecciones, En Comú Podem, ha sido muy crítico con esta cuestión y ya tildó a Bote de "electoralista" cuando este lanzó el decreto proMataró Parc, un mes atrás. En su programa afirma tajantemente que se opondrá a cualquier ampliación del mencionado centro comercial: “Rechazaremos la instalación y/o ampliación de grandes superficies comerciales fuera de la trama urbana o que, a pesar de que se encuentren dentro de la misma, no representen una integración real con el tejido comercial y el espacio público existente”. Los socialistas, en cambio, dicen en el suyo: "Desarrollaremos el sector C1, Cirera Nord, haciendo viable una ampliación del Mataró Parc compatible con el comercio urbano y promoveremos nuevos equipamientos y zonas verdes".  

En este terreno, en realidad, los socios naturales de Bote son Ciudadanos y el Partido Popular, sin ningún tipo de duda, que hacen de la creación de puestos de trabajo su principal indicador. "En principio estamos de acuerdo con la ampliación pero queremos saber qué tipo de tiendas y de qué formatos hablamos, porque somos conscientes de que esto puede tener consecuencias en los comercios del centro y de los barrios", afirma Cristina Sancho, candidata de Ciudadanos.  

"La ampliación del Mataró Parc es un hecho que jurídicamente no se puede rechazar pero además es necesario para ejercer la capitalidad comercial en el Maresme y el Vallès Oriental. Pero velaremos para que esto no vaya en detrimento del comercio tradicional en el centro y en los ejes comerciales de los barrios", afirma el programa de los populares, con José Manuel López a la cabeza.  

Pero el apoyo de estas fuerzas es contradictorio con el del mundo de los ‘comuns’, con lo cual acometer la modificación del PGOU en el ámbito del Mataró Parc puede ser el primer –y gran- quebradero de cabeza para Bote, si es alcalde.

La gran mayoría de los otros grupos, empezando por la Esquerra de Francesc Teixidó, son más escépticos respecto a la cuestión. Así, los republicanos hacen dos afirmaciones clave en su programa electoral: "Favoreceremos, en el planeamiento urbanístico, el desarrollo del pequeño y mediano comercio urbano y el equilibrio entre los distintos formatos de oferta", además de añadir que repensarán "globalmente la orientación de los sectores del Sorrall, IVECO-PEGASO, el entorno del Hospital y el Mataró Parc, de la Ronda Barceló, y también de sus respectivos equipamientos".   

Por su parte, Vox Mataró -que se presenta por primera vez aunque no deja de ser una reversión de la actual Plataforma per Catalunya, con representación en el consistorio desde 2011- se sitúa en una posición parecida a Esquerra. "Estudiamos las propuestas que generen empleo y nuevas oportunidades, sobre todo aquellas que tengan un valor añadido. Una ampliación ha de estar ligada a ello y estas incógnitas aún no se han desvelado. Toda propuesta debe ir acompañada a que no se olvide del centro comercial urbano de Mataró y que se den soluciones urbanas y de promoción económica viables", afirma la candidata Mónica Lora.

La CUP, la única formación que se niega tajantemente a plantear la cuestión

En uno de los extremos se sitúa la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), que no quiere oír nada acerca de la ampliación. Durante la presentación de la lista de la CUP, el número 2, Juli Cuéllar, expuso las propuestas de la CUP en defensa del comercio de proximidad y advirtió: "Una de nuestras líneas rojas es impedir la ampliación del centro comercial Mataró Parc". Desde VoleMataró, formación que comparte un marco ideológico parecido con la CUP, aseguran que su partido "no está ni a favor ni en contra del proyecto" porque no tienen ninguna información de mismo: "Exigimos al señor Bote que muestre a la ciudadanía y a los partidos políticos el proyecto de ampliación del Mataró Parc. Hay que abrir un proceso participativo", reclaman.

Así las cosas, quien podría ayudar a decantar la balanza es Junts per Mataró, la heredera de Convergència i Unió, que cuando estaba en el gobierno, concretamente en 2013, rozó con los dedos –la rueda de prensa de presentación del acuerdo estaba coreografiada- un pacto entre los distintos agentes comerciales, incluido Mataró Parc, para satisfacer todas las necesidades. Ahora, en su programa electoral, los herederos de CiU son deliberadamente ambiguos. Después de analizar la situación del comercio en la ciudad, critican el "poco o nulo desarrollo" del Pacte pel Comerç por parte del Ayuntamiento y hablan de la "succión del Mataró Parc" y el auge del comercio electrónico. 

En declaraciones a EL PERIÓDICO, Alfons Canela aclara su posición: "No se dan las condiciones para debatir sobre el tema, globalmente. ¿Cómo podemos hablar de la ampliación del Mataró Parc cuando tenemos los comercios del centro y de los barrios muriéndose? Siempre estaremos a favor de lo que genere riqueza y ocupación, y tenemos claro que el Mataró Parc lo hace, pero tenemos la responsabilidad de velar por el conjunto de la ciudad. Hasta que no haya un planteamiento claro para vigorizar el comercio local o no haya un plan de compensaciones desde Mataró Parc... no tomaremos ninguna decisión al respecto".        

La ampliación o no del mencionado centro comercial a partir del próximo mandato promete, pues, seguir arrojando declaraciones, titulares, reuniones, debates... y muchas cosas más. Antes que nada habrá que esperar a la noche del 26 de mayo.  

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