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El 'efecto Trump' y la globalización

Trump, con sus politicas, puede hacer más daño al orden internacional que a su propio país. Pero el presidente de EEUU no es solo una causa de fragilidad, es también un síntoma de problemas profundos. De ahí, el augue de los partidos radicales antisistema

JOSÉ LUIS PEYDRÓ. CATEDRÁTICO DE ECONOMÍA DE LA UPF

El 'efecto Trump' y la globalización

Las políticas de Donald Trump están causando –y pueden causar aún mucha más– fragilidad y daño al orden global, desde el comercio mundial, a la globalización financiera, y al orden político mundial. Pero primero de todo, Trump no es simplemente una causa de fragilidad sino también es un síntoma de problemas profundos, y no solo americanos. Durante los últimos años ha habido un incremento de partidos radicales antisistema, incluidos movimientos populistas, muchos próximos a la extrema derecha. Trump en EEUU, el Brexit en el Reino Unido, y también un incremento de partidos de, o cercanos a, la extrema derecha, como, por ejemplo, Marine Le Pen en las elecciones presidenciales de Francia, Alternativa por Alemania (AfD) en Alemania, el Partido de la Libertad en Austria, Amanecer Dorado en Grecia, Jobbik en Hungría, Ley y Justicia en Polonia, y más recientemente los Demócratas Suecos.

El ascenso de estos grupos tiene diferentes causas, pero ¿son importantes las razones económicas? Los dos 'shocks' económicos recientes más fuertes han sido: la globalización económica, tanto de importaciones (por ejemplo, de China) como la emigración en ciertos países; y las crisis financieras del 2007-2009 y del 2010-15. La desigualdad económica es también importante, pero está relacionada en parte con la globalización y las crisis financieras. Hay otros 'shocks' económicos potenciales, como por ejemplo la robotización y la inteligencia artificial (y sus impactos sobre el empleo, inseguridad y desigualdad), pero no creo (ni los datos dicen) que estas nuevas tecnologías hayan afectado ya al voto de los partidos antisistema.

Desempleo y voto antisistema

Algan, Guriev, Papaioannou y Passari analizan las implicaciones de la gran recesión que empezó en el 2008 para el voto reciente antisistema utilizando datos regionales europeos. Encuentran una relación fuerte entre incrementos de desempleo (especialmente debido a la crisis) e incremento de voto antisistema. Además, el incremento del desempleo va al unísono con una reducción de la confianza de los ciudadanos sobre las instituciones nacionales y europeas. En cambio, la correlación entre desempleo y actitudes negativas con los inmigrantes no es fuerte, especialmente en los aspectos más culturales.

Un estudio histórico fascinante es de Funke, Schularick y Trebesch. Los autores analizan el voto radical antisistema después de las crisis financieras para 20 países de ingreso alto (incluido España) sobre los últimos 140 años, cubriendo más de 800 elecciones generales. La polarización política y la incertidumbre política suben después de las crisis financieras, y las mayorías de gobierno bajan. Después de una crisis financiera fuerte, el voto a la extrema derecha sube en media un 30%. Un dato importante: no se observan estos hechos después de una recesión económica normal o después de 'shocks' fuertes macroeconómicos que no son de naturaleza financiera. De hecho, después de la crisis bancaria más fuerte que tuvo Alemania, la del verano de 1931, al año siguiente el partido nazi subió muchísimo y en un año y medio consiguió el poder en Alemania.

Al traste con las reformas

Los costes para la sociedad y la economía de estos cambios políticos son obvios. Por ejemplo, los países que se convierten en más polarizados políticamente después de las crisis financieras reducen la probabilidad de reformas importantes, justo en esos momentos después de las crisis cuando son más necesarias, y culpan de los problemas a los otros, por ejemplo, a los extranjeros, al comercio mundial, a los emigrantes...

El daño de Trump, de hecho, puede ser mayor al orden internacional que a su propio país, donde tienen los famosos 'checks and balances'. Las tensiones comerciales con MéxicoCanadá, la Unión Europea y China entre otros ya está causando una reducción económica. No solo las subidas de aranceles en ciertos productos importan, sino que la incertidumbre sobre otras posibles subidas causa menor inversión y, por ende,  menores ventas (exportaciones e importaciones), empleo bienestar. Los costes serán menores en áreas comerciales grandes, como la UE, y por tanto Catalunya España sufrirán menos que otras partes del mundo. En estos momentos de incertidumbre fuerte, pertenecer a un área económica grande como la UE es más importante todavía.

Tipos altos y dólar fuerte

Por último, la globalización financiera está sufriendo. Aquí los efectos de Trump no son tan obvios. Por un lado, el ciclo alcista de tipos de interés en Estados Unidos está causando problemas en países emergentes, especialmente en los que más dependen del capital exterior (con déficits de cuenta corriente más altos), como por ejemplo Argentina, Turquía, y en menor medida Brasil o Sudáfrica. Cuando los tipos americanos y el dólar suben, los inversores se retiran de los mercados emergentes ya que los rendimientos en EEUU son relativamente más atractivos.

Aquí el presidente americano podría relajar ciertos problemas a nivel internacional, aunque no todos, como demuestra el caso de Turquía con el problema de un pastor americano detenido. Trump está presionando a la Reserva Federal a que no sea dura en la subida de tipos. A Trump no le gustan ni los tipos de interés altos ni el dólar fuerte. Esto socava la independencia del banco central americano, y una política necesaria en estos momentos para EEUU que tiene un 'boom' muy fuerte y duradero. Pero, aunque venga de Trump, paradójicamente esto puede tener efectos positivos en el resto del mundo, no solo en los países emergentes, sino también en Catalunya y España.