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Rosalía y el bling-bling dental

Rosalía y el bling-bling dental

Los 'grillz' tienen su origen en los tiempos de la esclavitud, simbolizaron el orgullo hip hop y Madonna los llevó al pop blanco

Laia Zieger

Si en sus inicios Rosalía fue acusada de "apropiación cultural" por la comunidad gitana por juguetear con la iconografía romaní y los ritmos flamencos, ahora sus críticos más acerbos, empeñados en presentarla como un producto comercial, le achacan robar elementos característicos del hip hop. En concreto, la culpa la tienen unos cuantos dientes de oro. 

En su ultimo videoclip, 'A palé', la de las uñas kilométricas no solo rapea a lo duro, sino que también luce este complemento estético conocido como 'grillz'. Tras la polémica inicial, hace unos días Rosalía reincidía en la alfombra de los Grammy latinos luciendo una sonrisa metálica, y prueba de su influencia es que odontólogos de medio mundo han tenido que alertar contra su uso tras recibir numerosas solicitudes de fans deseosos de copiar a su ídolo.

  

Pero la intérprete de 'Malamente' no es la primera en atreverse con este disfraz artístico. Una larga lista de hollywoodienses ya los usaron a modo de complemento 'fashion'. Madonna, Drake, Cara Delevingne, Lady Gaga, Johnny Depp, David Beckham, Justin Bieber, Gigi Hadid o la famosa familia 'influencer' Kardashian, ya han lucido ornamentos de este tipo.

Un millón en la boca

Uno de los 'grillz' más virales fue el que Rihanna lució en el 2013 en un estreno y que generó mucha polémica por representar un arma de fuego, aunque Katy Perry es quien pasará a los anales tras llevar el modelo más caro: un millón de dólares le costó la pieza floral que tenía en su videoclip 'Dark Horse'. Parece que la artista le pilló entonces el gustillo y volvió a apostar por fundas de lujo, esta vez recubiertas de diamantes, en los premios VMA. 

El uso de este accesorio es una simple cuestión de moda impulsada por la estética rap, que marca desde hace unos años las tendencias mundiales, dejando su Bronx original para llegar a las comunidades más elitistas. Y los dientes tuneados son una gran seña de identidad de esta corriente.

Considerado un potente símbolo cultural para la comunidad afroamericana, mientras algunos expertos atribuyen su origen en un rito de celebración cuando los esclavos conseguían huir de las plantaciones sureñas, otros aseguran que solo aquellos más provechosos gozaban de cuidados dentales y, como más brillaba su boca, más valor representaban durante el proceso de trata.

  

En una época más contemporánea, los dientes de oro han sido una reivindicación de orgullo y una forma de ostentar poder y riqueza por parte de las figuras más importantes del gangsta hip hop. En los 80 y 90, Slick Rick, Kurtis Blow, Big Daddy Kane, Tupac Shakur, Pdiddy o Birdman (conocido como B-32 en referencia al número de colmillos de oro que cuenta su boca, valorada en medio millón de euros) fueron de los primeros artistas en apostar por el bling-bling dental. Una idea de Eddie Plein –gran olvidado de la historia de la moda– que, según cuenta la leyenda, decidió estudiar odontología tras romperse una muela.Una cosa llevó a la otra y se le ocurrió abrir en Atlanta la primera boutique dedicada a la confección de muelas de oro, la Eddie’s Gold Teeth.

No es necesario decir que triunfó como la Coca Cola. Entonces, implicaba un trabajo de implante laborioso pero, con el nuevo milenio, llegó el formato 'grillz', fundas de quita y pon, más prácticas y tuneables, dando juego a estrellas en busca de protagonismo. Los precios de este artilugio oscilan de los cientos a los miles de euros, dependiendo del número de piezas, piedras y metales empleados en su confección.

Palabra de dentista:

Infecciones, mal aliento, alteración en la masticación, cortes… Si algunos valoran la aportación estética de los ‘grillz’, la comunidad odontológica no escatima en detalles para alertar de los daños que pueden causar estos complementos, desde afecciones en dientes, músculos, ligamentos y articulaciones maxilofaciales. "No deja de ser un elemento externo que, además, en muchos casos no ha sido diseñado por un odontólogo. Así que, a menos de invertir mucho dinero (y de seguir a posteriori un mantenimiento y cuidado especial), no es una pieza adaptada a cada persona, sino que tiene un formato estándar. Su uso generalizado puede llegar a provocar pequeños traumatismos en el diente –como microrroturas–, problemas periodontales–como la gingivitis, que a su vez afecta el hueso o la movilidad–, además de caries derivadas de la saliva y del cúmulo de restos de alimentos que se quedan incrustados en ellos. Por todo ello, estos complementos no son nada recomendables", explica Aleix Renom de la clínica dental Sant Fruitós de Bages. Tantos argumentos en contra han llevado a algunos establecimientos escolares de Estados Unidos a prohibir su uso en los centros por motivos sanitarios.