ASUNTOS PROPIOS

Oscar Pierre: "Los problemas del mundo se solucionarán con tecnología"

El fundador de Glovo ha visto cómo su plataforma de reparto a domicilio ha salido reforzada durante la pandemia

Oscar Pierre: "Los problemas del mundo se solucionarán con tecnología"

Ángel García

4
Se lee en minutos
Núria Navarro
Núria Navarro

Periodista

ver +

En los días mortíferos del coronavirus, los 'riders' de Glovo eran de los pocos que circulaban por las calles desiertas. En lo que llevamos de pandemia, más de siete millones de trayectos, solo en España. Al frente, Oscar Pierre (Barcelona, 1992), un ingeniero aeronáutico que hace cinco años dejó Airbus para fundar la 'start-up' de reparto a domicilio que hoy valoran en mil millones de euros.

Un 'glover' cruza el desierto paseo de Gràcia de Barcelona. / david zarrakino (europa press)

-Debe de ser de los pocos empresarios que duerme a pierna suelta.

-Los primeros días sentí vértigo. Trabajamos con unos 10.000 comercios locales y no sabíamos si podríamos operar.

-Pronto se despejó la incógnita.

-El 30% de ellos lograron permanecer abiertos gracias al 'delivery' y, en muchos casos, duplicaron sus ventas 'online'. Además, gente como mis padres, que no usaban 'apps', se la descargaron, y se apuntaron más comercios. Alucinamos cuando el chef David Muñoz nos llamó para hacer entregas. Pero no todo ha sido negocio.

-¿No?

-Pusimos la plataforma a disposición de las oenegés -firmamos con Fesbal, Save the Children, Fundació Esplai- y entregamos 80.000 pedidos con finalidad social.

"En los primeros días repartimos 7.500 paquetes de harina y 4.000 de levadura"

-¿Cuál ha sido el 'hit' absoluto?

-En los primeros 25 días del confinamiento, entregamos 7.500 paquetes de harina y 4.000 de levadura.

-¿Y 'satisfyers'?

-Unos 3.000.

-También han 'repartido' droga.

-Cualquier mensajero entrega droga. No puedes saber qué hay en un paquete. Notamos que el fenómeno creció y, por primera vez, empezamos a colaborar con la policía para que activar un proceso rápido de detección.

-Hay quien no ha querido usar Glovo por no participar en la 'explotación'.

-La realidad es que muchos de nuestros repartidores han decidido cambiar un contrato laboral por trabajar en Glovo. Según una encuesta de la Asociación de Internautas del pasado julio, el 88% de los repartidores prefieren la autonomía y flexibilidad de nuestro modelo.

-Hay quejas. ¿Coge usted alguna vez la bici?

-Al menos una vez al mes, más durante el confinamiento. Se aprende un huevo.

-¿Da crédito a su suerte?

-Cuando empecé, yo escapaba de un trabajo en Airbus.

-¿Y eso?

-No soy la persona más social del mundo. Desde pequeño he evitado las tendencias. Ya en la escuela [Betania-Patmos] vi que la mayoría se encaminaba a Empresariales o Industriales. Yo elegí Aeronáutica, pero en cuarto año dije en casa: "Que sepáis que voy a sacar malas notas, ya no me motiva". Empecé a hacer pequeños proyectos, el tercero fue Glovo. La reacción de mis padres no fue buena.

"Hice Ingeniería Aeronáutica, pero al cuarto año le dije a mis padres que iba a sacar malas notas. Ya no me motivaba"

-Ahora no cabrán en sí. Es rico antes de los 30.

-Tengo una parte de un pastel que valoran en más de mil millones de euros. Pero las valoraciones son humo hasta que no sales a bolsa. Los inversores decidieron hace tres años pagarme un sueldo y con eso voy más que sobrado.

-¿Un 'millennial' de manual?

-No tengo sueños que se puedan comprar con dinero. Yo invierto en aficiones, como las bicis. 

-¿Cuántas 'apps' tiene en el móvil?

-No muchas. Unas 100. Y entre ellas no está Instagram. No me gusta nada el impacto que tiene en mis amigos y hermanos. Y sé que me haría bastante adicto y muy rápido.

-¿Tinder sí?

-No lo necesito. Estoy con mi novia, Elena [es anestesista], desde los 16 años.

-Suena todo muy de película.

-Glovo es un sueño hecho realidad. No solo por el tamaño de la empresa, que es la pera –somos 1.800–, sino por la naturaleza del negocio. Es un producto desde Barcelona que ofrece la posibilidad de generar ingresos a más de 50.000 personas en 22 países, algunos superremotos como Kazajistán. 

-¿Su autoconfianza es imbatible?

-Lo que más me ha funcionado es ser superconsciente de lo que no sé. Yo no sabía nada de márketing, tecnología o finanzas. Mi papel en Glovo es atraer y retener talento. Si lo logras, la mayoría de cosas pasan solas.

"Lo que más me ha funcionado es ser superconsciente de lo que no sé. Mi papel es atraer y retener talento"

-¿En qué consiste el talento?

-Yo quiero gente que no busque un trabajo, sino una aventura y que desde el día uno tenga pasión.

-¿Cuántas veces se ha arrepentido de tener base en Barcelona?

-Estamos superorgullosos. Ha jugado en contra para el acceso al capital -en el 2017 nos presentamos a 117 fondos y todos nos dijeron que no, porque no se creían que pudiéramos competir contra gigantes como Amazon y Google-, pero eso nos ha hecho más listos y rápidos.

-El lema de Jeff Bezos es: "Trabaja duro, diviértete, haz historia". ¿El suyo?

-"Trabaja mientras otros duermen y vive lo que otros sueñan".

Noticias relacionadas

-¿No quiere hacer historia?

-Creo que los problemas del mundo se solucionarán con tecnología. La pobreza, el hambre, todo. Y confío en que Barcelona se convierta en un referente, pero faltan ejemplos de éxito. Somos la tecnológica más grande del sur de Europa y nos gustaría ser un ejemplo de éxito para muchos jóvenes.