Conflicto en los Balcanes

EEUU advierte a Kosovo de que se le está agotando la "paciencia"

Soldados de la OTAN montan guardia junto a la oficina municipal de Leposavic, en el norte de Kosovo.

Soldados de la OTAN montan guardia junto a la oficina municipal de Leposavic, en el norte de Kosovo. / FATOS BYTYCI / REUTERS

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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El martes la situación ya había estallado. El día anterior, los disturbios en el norte de Kosovo habían dejado más 80 heridos por violentos choques entre la comunidad serbia y militares de la OTAN. Pero a la hora de la cena y con nuevas protestas serbias en curso, el primer ministro kosovar, Albin Kurti, seguía insistiendo en su postura de imponer a los alcaldes albaneses elegidos recientemente en unas controvertidas elecciones. El embajador estadounidense en Kosovo, Jeffrey Hovenier, entonces dijo basta. "No se esperen mucha más paciencia de EEUU con respecto a nuestra expectativa de que el Gobierno (de Kurti) tome medidas para reducir la tensión en el norte", afirmó. Esta crisis "innecesaria" es fruto de "las acciones" de Pristina, advirtió, al detallar unas primeras represalias contra Kosovo, territorio que (hasta ahora) ha gozado de un firme apoyo de Occidente.

 

Hovenier, embajador en Pristina desde enero de 2022, se convirtió así en la punta del iceberg del "hartazgo de EEUU y la UE con lo que consideran la rigidez de Kurti", como sostiene Marc Casals, escritor y analista de asuntos balcánicos. "Este hartazgo se venía percibiendo ya en las crisis anteriores relacionadas con las matrículas y las recientes negociaciones auspiciadas por la UE. Occidente está acostumbrado a tratar con otro perfil de líder balcánico, uno que va a ceder a la mayoría de sus demandas siempre que le dejen exhibir músculo nacionalista, sigan llegando inversiones y no se cuestione su poder. De ahí la irritación", argumenta Casals.

De momento, las inesperadas represalias de EEUU contra Pristina han sido de baja intensidad. Washington, que tiene una importante base militar en Kosovo (Camp Bondsteel), confirmó que Pristina ya no participará en los ejercicios Defender 23, la gran misión de la OTAN pensada en el marco de la guerra en Ucrania. Sin embargo, el lenguaje y los tonos han sido particularmente amenazadores y ponen en evidencia un giro geopolítico. EEUU dio incluso a entender que podría dejar de apoyar a Kosovo en su relación con la Unión Europea (UE) y la OTAN. "En este momento no encontrará mucho entusiasmo en EEUU en su respuesta a los otros intereses de Kosovo, como el compromiso ante los que no les reconocen (los países que rechazan su autoproclamada independencia, como España) y el trabajo activo para avanzar en la integración europea y euroatlántica", dijo Hovenier.

Europa, también molesta

Aunque de forma menos estruendosa, la UE también ha transmitido irritación. El 29 de mayo, Viola Von Cramon, ponente del Parlamento Europeo para Kosovo, incluso viajó hasta el norte de Kosovo y, después de ver el gran despliegue de fuerzas kosovares (solo integradas por albaneses) en la zona, llegó a increparles. "¿Qué demonios estáis haciendo aquí?", les preguntó en un vídeo que, rápidamente, fue viral en las redes sociales. 

Las recientes declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, y de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, también han puesto en evidencia el malestar por una inestabilidad que, desde el punto de vista occidental, llega en el peor momento, con la guerra de Ucrania en curso. "Es fundamental evitar nuevas acciones unilaterales de parte de las autoridades kosovares", afirmó Meloni. "Está muy claro que las autoridades kosovares son responsables de la actual situación y que se está incumpliendo un acuerdo que era importante y que se pactó tan solo hace un par de semanas", cargó Macron, al añadir que espera reunirse esta semana con Kurti y el presidente serbio, Aleksandar Vučić.

Exiliados

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Palabras insólitamente duras que reflejan también las presiones de estos meses de la UE y EEUU a Belgrado y Pristina para que normalicen sus relaciones y encuentren al fin un acuerdo, 15 años después de la autoproclamada independencia de Kosovo. "Sobre todo respecto a la creación de una asociación de municipios serbios en el norte que de momento Kurti se niega a aceptar", lo que "contribuiría en gran medida a apaciguar las tensiones", según dice Casals.

Pero Srdjan Simonović, un analista con sede en Mitrovica, es pesimista. "Es posible que encuentren una solución temporal, como, por ejemplo, la convocatoria de nuevas elecciones (en el norte), pero no pinta muy bien para el largo plazo", afirma, al argumentar que su mayor preocupación es que la población serbia del norte pueda vivir en tranquilidad y no se produzca una nueva oleada de exiliados. En cualquier caso, "de fundamental que primero las fuerzas especiales kosovares (enviadas en los últimos meses por Pristina y que la población local serbia rechaza) abandonen esta zona", añade. Pero incluso cuándo y si se reunirán los dos líderes es aún la incógnita, según confirmaban este miércoles ambos gobiernos a EL PERIÓDICO.