El conflicto de los Balcanes

Kosovo, 25 años a la sombra de los crímenes de guerra

MULTIMEDIA | Kosovo, 15 años de la independencia. ¿Cómo está hoy?

Dos albanokosovares pasan frente a un mural en el que se lee 'República de Kosovo', este lunes en Pristina.

Dos albanokosovares pasan frente a un mural en el que se lee 'República de Kosovo', este lunes en Pristina. / ARMEND NIMANI / AFP

Irene Savio

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La fiscal Drita Hajdari tiene una agenda apretada y poco tiempo. Y hoy no es un día alegre. Toca visitar en la cárcel a un sospechoso serbio de una violencia sexual durante la guerra de Kosovo (1998-1999) y tiene que preparar la entrevista. "Sabe, soy muy escrupulosa en mi trabajo pero si le dijera que lo que hago no me afecta, mentiría. Es doloroso. ¿Cómo se sentiría al escuchar del estupro colectivo de una mujer embarazada a la que le han apagado cigarros en la piel o le han mordido brutalmente el pecho?", dice. Este martes, se cumplen 25 años del inicio de aquella guerra.

Hajdari es la fiscal jefa de la Fiscalía Especial de Crímenes de Guerra de Kosovo desde 2018, cuando le asignaron este departamento que se ocupa de casos que anteriormente estuvieron en manos, primero, de la misión de la ONU para Kosovo (Unmik), y luego en las de la Unión Europea (Eulex). "Cuando asumí el puesto, heredé unos 900 casos de crímenes de guerra", explica la funcionaria, que trabaja con un pequeño equipo de fiscales adjuntos. "Esta situación nos creó problemas, tuvimos que diseñar una estrategia y crear una base de datos. Eulex y Unmik no habían hecho mucho", cuenta, al añadir que fue entonces cuando se decidió que los casos prioritarios serían las grandes masacres y aquellos con mayores posibilidades de acabar en un juicio.

La legislación local, dice Hajdari, tampoco la ayudó. "Uno de los principales obstáculos fue el no poder juzgar en ausencia, lo que explica por qué hasta la fecha hemos podido formular solo 17 acusaciones. Se debe a que gran parte de los sospechosos son serbios que no están físicamente en Kosovo", cuenta. "Aún así pedimos más de 70 órdenes de extradición, de las cuales solo dos fueron aceptadas, por lo que una persona fue extraditada de Hungría y otra de Montenegro", relata. "El principal problema es la falta de cooperación judicial entre Serbia y Kosovo", coincidía recientemente Amer Alija, coordinador del Centro de Ley Humanitaria de Pristina. 

Drita Hajdari, fiscal jefa de la Fiscalía Especial de Crímenes de Guerra de Kosovo.

Drita Hajdari, fiscal jefa de la Fiscalía Especial de Crímenes de Guerra de Kosovo. / IRENE SAVIO

Primera condena por estupro

A finales de julio del año pasado, sin embargo, dieron fruto de los esfuerzos de Hajdari: el Tribunal de Primera Instancia de Pristina emitió la primera condena de una corte kosovar en un caso de violencia sexual. El acusado era un policía serbio, que fue condenado a 10 años de prisión por estupro y la expulsión de civiles albaneses de la ciudad de Vushtrri/Vucitrn durante mayo de 1999. Nuevas condenas podrían llegar pronto. De hecho, gracias a una reciente reforma del Código de Procedimiento Penal que entró en vigor este mes de febrero, de aquí en adelante los tribunales kosovares podrán finalmente juzgar en ausencia. Razón por lo que se espera que las primeras audiencias se celebren ya a partir de marzo o abril.  

En paralelo a ello, desde 2017 también ha estado trabajando el Tribunal Especial para Kosovo, con sede en La Haya. "Esta corte mantiene en la actualidad abiertos cuatro casos y hay ocho acusados", cuenta la portavoz Angela Griep. "De estos, la primera sentencia por crímenes de guerra que fue emitida en diciembre contra Salih Mustafa, un excomandante del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK, la principal milicia albanesa que acompañó Kosovo a la independencia) que fue condenado por tortura, homicidio y detención arbitraria", detalla Griep, al añadir que muchos testigos de estos casos son protegidos. Las víctimas de Mustafa, que fue condenado a 26 años de prisión y cuyos delitos fueron cometidos en abril de 1999 en la aldea de Zllash/Zlaš, eran albanokosovares. 

El horror del UÇK

no hay serbios inscripciones que glorifican al UÇK

Un caso que es expresión palpable de las contradicciones de la posguerra en Kosovo es el de Hashim Thaçi. Antiguo guerrillero del UÇK conocido con el apodo de serpiente, Thaçi ha sido ministro de Exteriores, primer ministro y presidente de Kosovo hasta 2020. Ese año fue arrestado por crímenes de guerra y hoy se encuentra en una cárcel neerlandesa a la espera de su juicio ante el Tribunal Especial para Kosovo. Pero fue primero un libro de la exfiscal del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), Carla del Ponte, el que destapó la caja de Pandora. En La Caza, publicado en 2008, Del Ponte relató de los indicios, contenidos en informes internos de Unmik al TPIY, que existían de que el UÇK había cometido crímenes de guerra.

Thaçi siempre lo ha negado. "Esas acusaciones son ciencia ficción", llegó a decir, en entrevista con esta periodista, en 2014. Sin embargo, también otro informe de 2010, realizado por el exjuez suizo Dick Marty para el Consejo de Europa, le acusó de ser uno de los máximos responsables de una red que también traficaba con órganos de presos serbios. En ese entonces, sin embargo, su caso fue puesto en el congelador. Hasta hoy.