Protestas masivas

Israel avanza en la reforma judicial mientras la oposición se extiende a todos los sectores de la sociedad

El Ejecutivo ultraderechista aprueba en primera lectura en la Knesset los cambios para quitar poderes al judicial en beneficio del legislativo

Trabajadores del sector tecnológico protestan contra la reforma judicial del Gobierno israelí, este martes en Tel Aviv.

Trabajadores del sector tecnológico protestan contra la reforma judicial del Gobierno israelí, este martes en Tel Aviv. / NIR ELIAS / REUTERS

Andrea López-Tomàs

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Pese a todo –y a todos–, Israel avanza en su reforma judicial. La Knesset, el Parlamento israelí, ha aprobado en primera lectura este martes de madrugada los tres proyectos de ley destinados a debilitar el Tribunal Supremo. En las calles, se siguen sucediendo las protestas más multitudinarias de la historia del país. Pero el Gobierno de Binyamín Netanyahu no se detiene. Mientras el pueblo se vuelca en la defensa de la democracia, los diputados usan las instituciones para diseñar un nuevo Israel que parece dejar insatisfechos a miles de sus ciudadanos. A su vez, la violencia hacia los manifestantes por parte de la policía va en aumento y suman más detenciones.

Todos los elementos de la legislación que busca someter al poder judicial a un amplio control político están a punto de convertirse en ley. Les quedan dos votaciones más en la Kneset para que así sea. El proyecto de ley aprobado este martes permitirá dotar a las leyes de inmunidad preventiva contra la revisión judicial. También impedirá a la fiscal general declarar al primer ministro no apto para el cargo y darán alas a la cláusula de anulación. De esta forma, el Tribunal Supremo de Justicia de Israel, la corte más elevada del país, pierde sus capacidades de freno al ejecutivo y al legislativo. En este nuevo Israel que podría oficializarse a finales de este mes, la mayoría gobernante gozaría de un poder casi ilimitado. 

Ante este alarmante panorama, la sociedad israelí se congrega en plazas y avenidas para protestar contra la polémica reforma. Durante las últimas 10 semanas, se han sucedido las manifestaciones cada sábado en las principales ciudades israelís, a las cuales han acudido centenares de miles de ciudadanos en un movimiento sin precedentes en la historia del Estado hebreo. La oposición al nuevo Ejecutivo se ha extendido hasta Estados Unidos, donde esta semana centenares de personas han recibido al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, con llamamientos al boicot. También cientos de escritores, artistas e intelectuales israelís han pedido a Alemania y el Reino Unido que cancelen las próximas visitas de Netanyahu.

Victorias de las protestas

La semana pasada los manifestantes consiguieron que el líder y su esposa, Sara, tuvieran que viajar en helicóptero hasta el aeropuerto de Tel Aviv para su viaje oficial a Roma, después de bloquear todas las carreteras que daban acceso a él. Otra de las victorias que se ha apuntado el movimiento opositor es la reincorporación a la fuerza aérea de Israel de un oficial reservista que había sido despedido por intentar orquestar salidas de vuelos de entrenamiento en protesta contra el cambio judicial. Ninguna de estas acciones ha detenido a Netanyahu en su proyecto que ha prometido cumplir el "mandato claro" que recibió del electorado en noviembre cuando se erigió vencedor de los quintos comicios en tres años y medio.

"El hecho de que durante dos meses enteros nuestros reiterados llamamientos al diálogo no hayan recibido respuesta de la oposición prueba que no le interesa la reforma, sino crear anarquía y derrocar al Gobierno electo", ha denunciado este lunes el mandatario en el Consejo de Ministros. En medio de sucesivas críticas a los medios de comunicación, Netanyahu ha apuntado que "la reforma es solo una excusa". Aún así, la oposición se ha extendido a todos los sectores de la sociedad israelí, dentro y fuera de sus fronteras. Los cientos de miles de personas que responden a los llamamientos para la protesta cada semana incluso siguen ideologías distintas.

Sector tecnológico

Donde la oposición es más sorprendente es en el sector tecnológico. Las propuestas para neutralizar el poder judicial del país han asustado al empresariado israelí que, hasta ahora, parecía inmune al clima político. Asustada por las predicciones del fin de la democracia y el Estado de derecho, la clase emprendedora de Israel se ha unido al movimiento de protesta más grande del país. Pero el hecho de que la consolidación de la 'nación start-up', como se conoce a Israel, coincida con los años de mandato de Netanyahu no ha impedido que empresas y compañías se muestren atemorizados por el futuro que su nuevo Gobierno está diseñando. 

El motivo de sus crecientes temores es la desprotección que sufrirían en un país con un poder judicial débil. Netanyahu es consciente de la importancia del sector de la alta tecnología en su país. Cuenta con un 15,3% del PIB y es el principal motor de crecimiento económico de Israel, a la vez que emplea al 10% de la mano de obra asalariada del país y genera casi una cuarta parte de los impuestos sobre la renta. La ascendente tensión política y social en Israel ya se empieza a notar en los mercados. El shekel, la moneda israelí, fue la tercera moneda con peor desempeño en el mundo en febrero. Es el primer signo del Israel que se avecina.