EEUU

La última crisis de Donald Trump ensombrece el momento triunfal de Joe Biden

 

  • La aprobación de la ley de clima, sanidad e impuestos consuma una serie de éxitos del presidente y da alas a los demócratas para noviembre

  • EEUU vive consumido por el escándalo por el manejo irregular del republicano de documentos oficiales, incluidos nucleares

El presidente Joe Biden inicia sus vacaciones.

El presidente Joe Biden inicia sus vacaciones. / EFE / SHAWN THEW (Efe)

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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La última crisis que tiene a Donald Trump como protagonista, ahora por el manejo irregular y potencialmente delictivo que el expresidente de Estados Unidos hizo de documentos oficiales, incluyendo nucleares, no es solo un terremoto de consecuencias aún impredecibles. Es también como una aspiradora que absorbe la atención mediática, política y social.

En un mundo dominado por las narrativas, donde el republicano se mueve como pez en el agua y en el que fue él quien dio publicidad con claros intereses personales y electorales al histórico registro del FBI en su casa en Mar-a-Lago que el Departamento de Justicia había pretendido llevar con discreción, el escándalo está haciendo sombra a otro acontecimiento político trascendental también. Y es que después de 19 meses en la Casa Blanca, lastrado por un pírrico índice de aprobación del 40% en las encuestas, con un control extremadamente débil del Congreso y al frente un país económica y moralmente azotado por los golpes de la inflación y de una crisis de vivienda explosiva, Joe Biden ha alcanzado un momento triunfal.

La Cámara de Representantes ha aprobado este viernes la Ley de Reducción de la Inflación ratificada el domingo pasado por el Senado. La legislación deja a Biden y los demócratas lejos de la ambiciosa agenda de revolución social de ampliación del Estado de bienestar que plantearon al inicio de mandato y legislatura pero representa algunos avances históricos tanto en materia fiscal como en lucha contra el cambio climático y al poner por fin coto al imperio de las grandes farmacéuticas y abrir las puertas a la regulación del precio de medicamentos. Era impensable que viera la luz hace solo unas semanas. Y marca potencialmente un punto de inflexión en la presidencia de Biden.

Logros legislativos y políticos

La conquista, labrada tras hacer concesiones a dos senadores conservadores dentro del Partido Demócrata, y en la que Biden ha jugado un papel fundamental ejerciendo su influencia desde un segundo plano, logra reubicar el papel del gobierno a la hora de marcar políticas industriales y de determinar qué tipo de crecimiento busca EEUU. En terreno climático se ha logrado adoptando una nueva estrategia de subsidios e incentivos en lugar de la que, sin éxito, durante décadas apostó por impuestos y costes para tratar de forzar esa transición hacia las energías limpias. Y pone un broche de oro a otra serie de éxitos políticos y legislativos recientes del mandatario.

El mismo Biden que el verano pasado se hundía por la caótica salida de las tropas estadounidenses de Afganistán este mes anunciaba la operación que mató al líder de Al Qaeda Ayman al Zawahiri. Esta semana ratificaba la expansión de la OTAN a Finlandia y Suecia. Y estampaba su firma en otras leyes aprobadas en el Congreso que, junto a la de este viernes o a logros anteriores como la ley de inversión en infraestructuras, han hecho que expertos como Robert Shrum, histórico escritor de discursos demócratas y uno de los más codiciados asesores del partido, lo declare “el presidente legislativamente más exitoso desde Lyndon B Johnson”.Son más quienes señalan al “inesperado triunfo de Biden”, el título que se leía en una columna de opinión del ‘Financial Times’, y quienes destacan que el veterano Biden, que cumplirá 80 años en noviembre, ha conseguido legislativamente en la primera mitad de su primer mandato más de lo que lograron Bill Clinton y Barack Obama en ocho años. Porque después de estampar en junio su firma en la primera ley de control de armas que el Congreso ha autorizado en tres décadas, esta misma semana Biden ratificaba legislación con subsidios para la industria de los semiconductores que, con 50.000 millones de dólares, reforzará la competición con China. También oficializaba otra ley por la que se invertirán millones de dólares para ampliar la investigación científica que ayude a los veteranos expuestos a los tóxicos de fuegos en bases militares, los llamados “burn pits”.

Esas tres medidas legislativas contaron con apoyo bipartidista para ver la luz, rompiendo la imagen de un Congreso paralizado por la polarización. Y aunque no ha habido un solo voto republicano a favor de la Ley de Reducción de la Inflación, la aprobación de esta última ha cambiado los ánimos en la Casa Blanca y en el Partido Demócrata.

Esperanzas para noviembre

Atrás quedan los augurios más apocalípticos sobre las elecciones legislativas de noviembre que daban por segura la pérdida de control de las dos Cámaras basándose en las encuestas, la frustración popular con la situación económica y por el impacto de los rediseños de distritos electorales logrados por los republicanos. Apoyados también en la movilización popular de reacción contra la reciente decisión del Tribunal Supremo de derogar la protección constitucional del derecho al aborto, y con los últimos datos de inflación y empleo dando un respiro tras meses aciagos, los demócratas miran ahora con esperanza a la posibilidad de mantener al menos el control en el Senado en esos comicios.

Aunque muchas de las medidas que incluye la Ley de Reducción de la Inflación están planteadas a largo plazo y no tendrán un impacto económico inmediato en los golpeados bolsillos de los estadounidenses, permiten a la Casa Blanca y a los candidatos de noviembre sumergirse de lleno en campaña. Y el mensaje, según ha avanzado la Casa Blanca y se palpa ya en campaña, será no solo subrayar lo conseguido, sino contrastarlo con el obstruccionismo de los republicanos frente a populares medidas como el control de precios de medicamentos y, ante todo, a la “agenda extrema” que ha adoptado la formación conservadora, aún controlada por Trump.

Lo que está más en cuestión es si Biden, que recientemente ha pasado dos semanas de aislamiento tras contagiarse de Covid-19 y que ahora se encuentra de vacaciones, logrará sacar rédito político personal a este momento. Aunque no abiertamente, incluso muchos demócratas cuestionan si es adecuado que vuelva a presentarse en 2024. Esta misma semana Chuck Schumer, el líder demócrata en el Senado, eludía contestar una pregunta al respecto en una entrevista. “Concentrémonos por favor en las legislativas y lidiemos con la presidencia después”, pedía el senador.

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Es su momento. Y el de Biden. Pese a Trump. Y al menos por ahora.